España sale victoriosa de Finlandia y roza el Mundial de 2014

Finlandia 0 – 2 España

El gol de Jordi Alba fue fundamental para encarrilar un partido que pudo cambiar de dueño hasta que llegó la sentencia de Negredo


La selección española se llevó una victoria vital de su visita a Finlandia en un partido muy duro y donde los locales dispusieron de ocasiones claras de gol. Los hombres de Del Bosque supieron aprovechar su mayor calidad y dar un paso de gigante en su intención de revalidar el título en el Mundial de Brasil 2014. Francia ayudó con su empate en Georgia.

 

Reto importante el que tenía por delante el cuadro de Vicente del Bosque. El más complicado de los que le quedaban en su camino al Mundial de Brasil 2014. Un encuentro rodeado de conversaciones, de un soniquete permanente, de un debate continuo que tiene como destinatario a Iker Casillas. Titular o no, capitán de la selección española. El técnico español decidió volver a apostar por el madrileño pese a contar con muchos menos minutos de rodaje frente a Víctor Valdés. Decisión acertada o errónea, Del Bosque echó la vista atrás y recordó los títulos protagonizados por Casillas para tomar su decisión. Veremos si la mantiene en caso de que Iker siga siendo secundario en su club.

España comenzó el partido algo fría, pensando en las importantes bajas. Ni Busquets, ni Piqué formaban parte de la columna vertebral del equipo, uno lesionado; el otro sancionado. El hueco lo ocuparon Mario Suárez y Raúl Albiol, dispuestos a hacer olvidar las ausencias. La titularidad de David Villa, que comandaba el ataque de la selección, era una buena noticia que no se reflejaba en el partido. Primeros minutos con poca sensación de peligro. España iba a necesitar algo más que tocar y tocar para superar el orden táctico finlandés. Dos filas de cinco jugadores que desde la perspectiva área de la cámara de televisión auguraban un encuentro complicado. De esos que tantas veces le toca vivir a este conjunto, tras la fama ganada a pulso de equipo campeón.

Pero la superioridad hay que demostrarla en los partidos, a pie de campo, entre patadas y esfuerzos debió pensar el equipo local. España proponía el juego mientras Finlandia, arropada por un numeroso público, creaba las ocasiones en los primeros compases. Incluida una gran acción personal de Schuller por el flanco izquierdo que remataba Pukki. Una de esas jugadas que tienen como destino el gol hasta que aparece la pierna de un guardameta. El mismo que desconoce si tiene o no que jugar ante tanto revuelo, pero que por si acaso hace paradas de gran nivel para ayudar a la selección. Como siempre ha hecho.

Primer aviso que en seguida (min.17) fue ratificado por la delantera finlandesa. Balón en largo para Pukki, quién ya nos amargó la fiesta en el Molinón y buen disparo que se marcha a un metro de la escuadra. Era el momento de analizar el inicio de partido y reconocer que no iba a ser un envite fácil. Eso sí, acto seguido llega una genialidad de Cesc en forma de pase filtrado al corazón del área que Jordi Alba se encarga de controlar y rematar como si fuese el pichichi de la Liga española un año sí, otro también. Y claro con jugadas así se te acaban los argumentos contra esta selección.

Así de fácil se resuelven momentos engorrosos, partidos complejos e incluso campeonatos mayúsculos: con calidad. Primer gol del partido y España se adelantaba casi sin quererlo. A partir de aquí el equipo nacional se entonó y comenzó a ‘tiranizar’ el encuentro con buenas acciones de ataque que confirmaban la mejoría. En concreto una gran acción de David Villa que controló, se fue de su marcador y su disparo cruzado a punto estuvo de ser el segundo.

Se empezaban a entender las piezas. Villa, Iniesta y Jordi Alba -el mejor de España hasta el momento- creaban ocasiones de peligro, casi siempre por la banda izquierda. Pero el gol de la tranquilidad no llegaba. Así se acabó la primera parte con un Del Bosque preocupado por los huecos a la espalda de Koke y la selección española que agradecía el resultado, visto lo visto.

A la salida de los vestuarios ‘La Roja’ pareció entender que sumar estos tres puntos era un asunto de importancia capital para tener la opción de revalidar su título mundial. Así salieron los nuestros, con un gran pase en diagonal de Ramos que Pedro tras un gran control no pudo hacer efectivo por muy poco. Su latigazo se marchó alto por centímetros. Villa añadió argumentos con minutos de calidad intentando siempre la jugada personal que dejase solo a un compañero, pero sus pases de la muerte no llegaban a buen puerto.

En esta segunda parte España protagonizaba la mayoría de las jugadas aunque los finlandeses se quedaban con las de mayor peligro. Las tornas habían cambiado. Finlandia dispuso de varias ocasiones claras, desbaratadas por Casillas o Albiol. En una de ellas, los anfitriones montaron una contra de esas que denominan “letal”. Una pérdida española se convierte en un dos contra uno: Pukki y Ring y solo Albiol entre ellos y el marco de Casillas. Una jugada que de no ser por la individualidad de Ring hubiese acabado posiblemente en el tanto del empate. Albiol se colocó entre ambos y Ring se decidió por un fuerte disparo que salió alto en lugar de buscar a su compañero.

España estaba atascada y Del Bosque supo verlo a tiempo. Introdujo cambios: Navas, Negredo y Cazorla por Villa, Cesc y Pedro que dinamizaron el juego y el ataque. Las oportunidades se multiplicaron y Negredo tuvo en sus botas sentenciar el partido gracias a un gran pase de Xavi. El ariete del City erró el disparo cuando se quedaba solo ante Maenpaa. Aunque de fondo una Finlandia silenciosa acechaba esperando su ocasión. Una jugada que tuvo lugar entre las acometidas españolas dispuesta a ser el jarro de agua fría que nos trasladase en el tiempo hasta el momento en que Pukki marcó en Gijón. La casualidad quiso que volviera a ser él quien se plantara solo delante de Iker para esta vez disparar a las manos del portero español. Dos momentos similares y dos finales diametrálmente opuestos.

España asistió a la enésima entrega de angustia que no te esperas jugando contra una selección del ranking finlandés. El susto sirvió para cerrar filas y amarrar el resultado sin renunciar a las ofensivas. La selección demostró más orden, aunque la necesidad de marcar del rival también ayudó. Finalmente una gran jugada de contraataque terminó con Navas asistiendo a Negredo que, esta vez sí, sentenció completamente solo.

Buen gol que dejaba un último cuarto de hora más relajado ya para relajarse. Unos minutos que pasaron con España disfrutando, tras conocer el empate francés, después de un partido agobiante y muy exigente. Final feliz en un encuentro que se podía haber convertido en una pesadilla. Pero ni Pukki acertó esta vez, ni Casillas faltó a su cita con la selección. El Mundial está más cerca, casi se toca con los dedos.

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