Escándalo en Glasgow

Una controvertida decisión de los jueces permite a Ricky Burns conservar su título


El sábado en Glasgow tuvo lugar el duelo entre el campeón del peso ligero de la WBO, el escocés Ricky Burns, ante el aspirante Raymundo Beltrán, de Los Mochis. Todo apuntaba a una posible victoria de Burns, llevado en volandas por un público entregado a su ídolo, pero el mexicano no estaba por la labor. Los dos primeros asaltos fueron dominados con cierta claridad por el escocés, que lanzaba más golpes que su rival y se movía con soltura por el cuadrilátero. Sin embargo Beltrán parecía tranquilo y confiado en una estrategia que empezó a dar sus resultados en el tercero.

 

El aspirante, basando su boxeo en la defensa frente a los muchos golpes lanzados por su rival, esperaba el momento y colocaba duros golpes al cuerpo de su rival que fueron haciendo mella y quitándole las piernas al ídolo local. Llegó incluso a ponerlo en serias dificultades cuando el cuarto, un hook de izquierdas de Beltrán impacta en la mandíbula de Burns que a duras pesa consigue mantenerse en pie. Es de rigor comentar que el rendimiento del escocés pudo verse mermado por una fractura de mandíbula que parece ser que se produjo en el segundo asalto, dificultando el desarrollo de su boxeo dado el dolor que le produciría.

El equipo del campeón recuperaría las esperanzas en el sexto, consiguiendo retomar el control de la contienda, sensaciones que se mantuvieron en el séptimo. Los ánimos se enfriarían cuando, a comienzos del octavo, Beltán coloca otro buen hook de izquierdas a la mandíbula que da con Burns en el suelo, que consigue recuperar la verticalidad pero el resto del asalto supone una tortura para él. Intenta colocar sus golpes pero se ve superado por un mexicano que encuentra una brecha en la guardia de su rival y le coloca duros golpes arriba y abajo que hacen que el escocés tenga que agradecer la campana de fin de round.

Este guión se mantuvo hasta el último asalto en el que Beltrán, consciente de su aparentemente clara victoria, decide minimizar los riesgos y levanta el pie del acelerador mientras que el campeón, consciente de que seguramente estaría por debajo en las cartulinas, se lanza al ataque intentando noquear a su rival, pero ni la pegada ni el acierto le acompañan.

Cuando suena el final, todos esperábamos un veredicto favorable al aspirante mexicano, incluído el público escocés y seguramente, aunque le cueste reconocerlo, el propio equipo de Ricky Burns. Una de las cartulinas marca un, siempre a nuestro entender, injusto 115-112 para Burns. Sin embargo la segunda apunta a un más que justo 115-113 para Beltrán. Cuando todos pensábamos que la última cartulina corroboraría la victoria del mexicano aunque fuese por una poco entendible decisión dividida, el gran Michael Buffer comunica su resultado, 114-114. Conclusión: empate, no hay ganador y Burns conserva el título. En el público se escuchan algunos pitidos, ya que, pese a apoyar al campeón local, son conscientes de lo injusto de la decisión.

 

Lo lógico sería decretar una revancha inmediata, pero esto será complicado dado que Burns puede pasar un tiempo alejado de los cuadriláteros por culpa de la fractura de mandíbula, así que habrá que esperar.

Esta decisión nos trae a la memoria los robos que sufrió Gabriel Campillo a lo largo de su carrera, destacando el combate por el título semipesado de la IBF ante el estadounidense Tavoris Cloud. Esperemos que en algún momento se pueda encontrar una manera de evitar estas injusticias.

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Especialista en boxeo