Real Madrid-Atlético: historias de una rivalidad centenaria

Imagen de la final de Lisboa | zimbio.com

Corría el 8 de abril de 1903. El Hipódromo de La Castellana se engalanaba con 10.000 espectadores para presenciar la primera final del I Campeonato de España de fútbol. Athletic Club de Bilbao y Madrid FC se veían las caras en la capital española. El Madrid, con tantos de Romero de Tejada y Antonio Sánchez Neyra, encarrilaba el partido tras la primera parte, ganando por un contundente 2-0. Sin embargo, el Athletic, con goles de Armand Cazeaux, Eduardo Montejo y Alejandro de la Sota, remontaba el partido y se llevaba la que sería la primera Copa de España (actual Copa del Rey) de la historia. Tal fue el furor creado entre los vascos residentes en la capital de España, que unos estudiantes vizcaínos de la Escuela Especial de Ingenieros de Minas fundaron una sucursal del Athletic Club en Madrid, que daría origen a la rivalidad entre vecinos más antigua del fútbol español. Durante años, Real Madrid y Atlético de Madrid opacaron el dominio del fútbol español, hasta hoy, donde ambos son los actuales campeones y subcampeones de Europa. Tal es así, que el icono madridista por excelencia, Alfredo Di Stéfano, arengaba a sus compañeros siempre con la misma frase: “Olvidaos del Barcelona, el que nos puede joder es el Atlético de Madrid”.

Fuente: futbolistadigital.com

No le faltaba razón a ‘La Saeta Rubia’. El Atlético siempre fue, es y será el eterno rival del Real Madrid. Y viceversa. Bien lo sabe don Alfredo, allá donde esté, con su amigo Aragonés. Ambos verán desde el tercer anfiteatro, como 22 gladiadores defenderán mañana las zamarras que ellos engrandecieron con su leyenda. Aunque para legendaria la rivalidad entre los colosos de la capital. Dos formas de entender la vida en el día a día, dos sentimientos contrastantes, dos pasiones tan diferentes como engrandecidas. En definitiva, dos equipos destinados a cruzarse. Porque el aristócrata blanco nunca comprenderá el sufrimiento de su vecino rojiblanco. Porque el humilde colchonero nunca poseerá la riqueza de su grandioso rival. Porque no se puede ir a Concha Espina pasando por el Manzanares, y viceversa. Porque no se puede entender la vida de blanco si la vives de rojo y blanco.

Fuente: defensacentral.com

Porque Real y Atlético son tan iguales y tan distintos. Unos encuentran su grandeza en el palmarés, y otros en la magnitud de su sentimiento. Sin olvidar que los rojiblancos tienen la tercera vitrina más laureada de España, todo sea dicho. Porque la inmensidad del Estadio de Chamartín nunca rugió tanto como la Gradona del Metropolitano, ni el Bernabéu como el Fondo Sur de un Calderón donde nunca disfrutaron de una galaxia donde siempre brillaban las más grandiosas estrellas. Porque hay cosas que el dinero no puede comprar. El sentimiento de una rivalidad centenaria, llevada incluso a lo más escéptico de la fe. Incluso la mitología, simplificada en Cibeles y Neptuno, simboliza la rivalidad entre madridistas y rojiblancos, entre merengues y colchoneros, entre vikingos e indios. Vikingos los madridistas, por ese afán de fichar jugadores de la zona báltica en la década de los ’70 y los ’80. Indios los atléticos, por traer futbolistas procedentes de Latinoamérica en esa misma época, mayoritariamente argentinos.

Pero volvamos a las divinidades. Cibeles, diosa de la Madre Tierra y punto neurálgico para todos los madridistas que van a celebrar sus numerosas conquistas. Neptuno, dios de los mares, y hogar de peregrinación para cualquier atlético de pro. La Meca rojiblanca, en definitiva. Pero no siempre fue así. Porque hubo un tiempo, en el que Cibeles era rojiblanca. De hecho, los primeros aficionados que acudieron a la simbólica fuente a celebrar un título fueron los hinchas atléticos, tras la conquista de la Liga de 1977. Sin embargo, las 5 Ligas de la “Quinta del Buitre” hicieron que Cibeles se convirtiera en el hogar de celebraciones de los blancos, ya que los atléticos decidieron “mudarse” a Neptuno justificando que las aguas del dios heleno “no estaban infectadas por los madridistas”.

Fuente: lalunademadrid.files.wordpress.com

Muchos nombres han forjado la magnitud de esta rivalidad con el paso de los años. Empezando por Santiago Bernabéu, símbolo madridista por antonomasia y que en su día afirmó que no comprendía a los aficionados del Atlético pudiendo ser del Real Madrid (“es como elegir entre ser rico y ser pobre”) que llegó a jugar, paradójicamente, en el eterno rival, debido a unas discrepancias con la directiva del equipo que acabaría haciendo grande bajo su mandato. Luis Aragonés, ídolo rojiblanco de todas las generaciones, comenzaría jugando para el Real Madrid, de donde terminó partiendo hacia el Betis por falta de minutos. De Heliópolis llegaría al Atlético de Vicente Calderón, donde se hizo leyenda. Desde Bernabéu y Aragonés desfilarían numerosos nombres, héroes y villanos, que cambiarían el Paseo de los Melancólicos por Concha Espina, y viceversa. Hombres como Juan Gómez “Juanito”, Hugo Sánchez, Raúl González o Santiago Solari, que pasarían de vestir la rojiblanca a engrandecer la elástica madridista. Y al contrario, como harían jugadores como Ramón Grosso, Bernd Schuster, Juan Eduardo Esnaider, José Antonio Reyes, Filipe Luis o Juanfran Torres. Especialmente polémica fue la salida del alemán, quien pasó de descarte madridista a ídolo rojiblanco.

Fuente: i.huffpost.com

Pero los derbis no dejarían solo una retahíla de nombres imborrables en la memoria de los fieles de cada uno. Los piques entre Ramón Mendoza y Jesús Gil, la rivalidad entre Paco Buyo y Paulo Futre, la Liga rojiblanca celebrada en el Santiago Bernabéu, las finales de Copa, la eliminatoria de Copa de Europa en 1959… Hasta hoy, hasta este 2014 que ha supuesto el mayor número de derbis en un año natural (7), incluida la final de la Champions en la que dos equipos de la misma ciudad se vieron las caras. Como bien dijo el legendario jugador madridista José Martínez Sánchez “Pirri”, “históricamente nuestro rival es el Atlético”. Y siempre lo será. Real Madrid y Atlético, Atlético y Real Madrid. Los derbis continuarán dejándonos historias de una rivalidad centenaria.

Fuente: colchonero.com

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