Roque y Araujo obran el milagro amarillo del ascenso

Araujo, héroe del ascenso de la UDLP. Fotomontaje de J.Ruizman para Tercer Equipo
https://tercerequipo.com/2018/09/26/guia-de-la-liga-endesa-2018-19/

Los dedos de ambas manos no daban para contar los años de ausencia de un histórico como la UD Las Palmas, de la Liga de las Estrellas. Un gol agónico del pícaro ariete argentino, en el minuto 86, colocaba el 2-0 en el estadio de Gran Canaria, que devolvía a los insulares a la Primera División y se hacía justicia un año después del infausto último encuentro de la pasada temporada, en la que una invasión de campo incomprensible y un gol postrero del Córdoba, dejaba a la hinchada amarilla un año más en el infierno de la Segunda División.

Araujo, héroe del ascenso de la UDLP. Fotomontaje de J.Ruizman para Tercer Equipo
Araujo, héroe del ascenso de la UDLP. Fotomontaje de J.Ruizman para Tercer Equipo

13 años han tenido que transcurrir para que los grancanarios vuelvan a vibrar en su casa con los Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, … , tantos y tantos equipos, que los más pequeños no han podido ver jugar más que por la pequeña pantalla, soñando con que un día, quizás no muy lejano, toda esa constelación de estrellas visitaría por vez primera el Estadio de Gran Canaria, virgen en estas lides deportivas y que intentará sin duda recoger el testigo de su antecesor, el viejo y querido Estadio Insular, convertido en la actualidad en un parque, desde el que gran parte de la hinchada amarilla emprendió en la tarde de ayer un largo peregrinar, embutidos en sus coloridas bufandas y camisetas amarillas, hasta llegar a la nueva casa de la UDLP, en 7 Palmas; buscando por el camino el empuje y la clase de las antiguas leyendas que pisaron el viejo verde del Insular, con el recuerdo del buen hacer de Tonono, Germán, Guedes, Paco Castellano y tantos y tantos nombres inolvidables en la mente de los mayores, que sin duda acompañaron a los jugadores en la tarde de ayer, para remontar el 3-1 de renta que traían los maños del encuentro disputado en la ida en la Romareda.

La afición lejos de rendirse a pesar del varapalo recibido en Zaragoza, se volcó con su equipo, cubrió toda la ciudad con los colores del equipo y recibieron en masa a los jugadores en los alrededores del estadio, que contemplaban atónitos desde su guagua, el recibimiento de un pueblo volcado con su equipo, mostrándose orgullosos de ellos independientemente de lo que estos fuesen capaces de devolver el gesto en el campo.

Ese momento mágico de comunión entre jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición, pulsó un interruptor de emociones, que embriagó los corazones de unos jugadores que darían todo por una camiseta y por una afición a la que sentían que no podían fallar.

Desde que el colegiado Daniel Ocón Arraiz dio inicio al encuentro frente al Real Zaragoza, jugadores y aficionados no cejaron en su empeño de lograr una remontada para la posteridad que llevase a los insulares en volandas a la Liga BBVA.

El 3-1 cosechada por los zaragozanos en La Romareda, mantenía tranquilos a los hombres de Popovic, confiados en jugar con la tensión del encuentro, basando su estrategia en un juego rácano y conservador, parapetado en su retaguardia, a la espera de un descuido de los locales, que le sirviese para asestar un golpe mortal al sueño amarillo del ascenso.

Sin embargo, Paco Herrera apostaba por un juego más vertical que de costumbre, confiando la suerte del gol en los pies de los jóvenes Asdrúbal y Sergio Araujo, guiados por la manija del argentino Culio y por la inspiración y el talento de un Jonathan Viera estelar que volvía en el mercado invernal a su isla, como si de un hijo pródigo se tratase, para devolver a su equipo del alma donde le correspondía por historia y por fútbol.

La sorpresa saltaba en la meta amarilla, donde el técnico sentaba al joven Raúl Lizoain, pagando en cierta forma los platos rotos de la derrota en tierras mañas, devolviendo la confianza al veterano Casto, que recuperaba la titularidad en el partido más importante del curso.

La tenacidad isleña se veía de esta forma recompensada en el minuto 32, con un zambombazo tremendo desde la frontal del área zaragocista de Roque Mesa, que sorprendía al meta marroquí Boanou, cuya estirada no lograba impedir que el esférico besase la red, ante el delirio de los más de 28.000 espectadores que poblaban el graderío del Estadio de Gran Canaria, dejando la hazaña a un sólo gol de distancia y con mucho partido por delante.

Sin embargo el gol amarillo no cambió ni un ápice el guión inicial del encuentro, con una UDLP llevando el peso del partido y un Zaragoza parapetado en su retaguardia, incapaz de asomar la cabeza lejos de su caverna defensiva, agarrándose como a un clavo ardiente, al gol de ventaja que todavía campeaba en el electrónico.

Desde la banda, el Flaco, Juan Carlos Valerón, pedía calma a sus compañeros, temeroso de que se repitiese un final cruel como el de la última temporada y éstos acataban los consejos del mago de Arguineguín, conocedores de la sabiduría del eterno 21 amarillo.

En la segunda mitad, el tiempo corría a toda velocidad para los insulares, mientras que cada segundo transcurría agónicamente para los maños, que veían como crecía minuto a minuto, posesión a posesión, el dominio local, encomendándose a la Diosa fortuna y al buen hacer de su cancerbero para intentar frenar las acometidas de la UDLP en busca del gol del ascenso.

La entrada de Hernán por Asdrúbal en el minuto 57, le había dado más control del esférico a los de Paco Herrera, pero a cambio el talentoso Sergio Araujo se encontraba sólo ante el peligro, al convertirse en la punta de lanza del conjunto amarillo; motivo por el cual, el técnico decidía sentar en el 70 a un sensiblemente enfadado Culio, con una tarjeta amarilla a sus espaldas, para dar entrada al delantero tanque Ortuño, poniendo toda la carne en el asador en pos de un gol que no terminaba de llegar.

El cambio dio sus frutos en el mágico minuto 86, en el que Sergio Araujo se convertía en el héroe del ascenso, anotando su gol 25 en la temporada, que llevaba el delirio más absoluto a una grada, que no se creía lo que estaban contemplando sus dilatadas pupilas.

El golazo del Chino ponía por delante a una UDLP en la eliminatoria, situación aprovechada por Paco Herrera, para meter en el campo a Marcelo Silva por un ovacionado Roque Mesa, para reforzar la retaguardia y evitar un gol del rival que les dejase fuera del ascenso.

El error de Casto en los minutos finales tras salir fuera de su área con el balón en sus manos, quedaba como una mera anécdota que contar a sus nietos, ante la incapacidad maña de lograr convertir dicho regalo en un gol que les devolviese la ventaja.

Con el pitido final, el Estadio de Gran Canaria se convirtió en una fiesta por todo lo alto, con un graderío hasta la bandera que no dejaba de llorar de alegría y de agradecer a sus jugadores el esfuerzo que habían realizado durante toda la temporada; unos jugadores que por otra parte, se fundían en abrazos y parabienes con el presidente de la entidad amarilla, sabedores de la excelente gestión del mismo durante los últimos 10 años al frente de la nave insular, a la que cogió en el pozo de la Segunda B y la ha devuelto a la Primera División.

Con el compromiso de Valerón de aplazar una temporada más su retiro, para disfrutar de su equipo en la élite del fútbol español y con la promesa de Nauzet Alemán y Jonathan Viera de continuar ligados al ilusionante proyecto amarillo en la Liga BBVA, arrancaba una fiesta que se prolongaría hasta bien entrada la madrugada, bajo el cielo estrellado de la noche canaria, compartiendo los jugadores con su afición la alegría por la gesta realizada.

De esta manera salía de las entrañas del estadio grancanario la guagua del ascenso, con los jugadores celebrando su éxito con los aficionados, en un recorrido que llevaría a los campeones hasta la mítica Plaza de la Victoria, para ser recibidos por una inmensa marea amarilla, deseosa de celebrar una gesta esperada durante los últimos 13 años en la isla redonda.

Ficha técnica del partido: 

UDLP, 2: Casto; David Simón, David García, Aythami, Ángel López; Roque Mesa (Marcelo Silva, min. 87), Javi Castellano, Culio (Ortuño, min. 70), Jonathan Viera, Asdrúbal (Hernán, min. 57) y Sergio Araujo. Entrenador: Paco Herrera.

Real Zaragoza, 0: Boanou; Rico, Mario, Vallejo, Fernández; Dorca; Basha, Pedro, Eldin (Javi Álamo, min. 45), Jaime (Borja Bastón, min. 72) Willian José. Entrenador: Ranko Popovic.

Goles: 1-0, min. 32, Roque Mesa.  2-0, Sergio Araujo, min, 86.

Árbitro: Daniel Ocón Arraiz. (Riojano). Mostró tarjeta amarilla al local, Culio y a los visitantes; Mario, Javi Álamo.

Incidencias: Partido de vuelta de la Final Promoción de Ascenso a Primera División. Estadio de Gran Canaria, 28.232 espectadores en las gradas.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

8 − cinco =