Los reservas del Glorioso hacen un roto al Sporting en el Templo del Molinón

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Nueva derrota en casa de un Sporting de Gijón que no levanta la cabeza en esta Liga en la  que el cambio de entrenador no ha surtido el defecto deseado, cayendo merecidamente por 2-4 ante un Alavés que se permitió el lujo de reservar varios jugadores para la vuelta de las semifinales de Copa ante el Celta.

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Si no fuese porque mi amor por los colores no me lo permite, hoy sería el último partido que presenciaría en El Molinón, al menos con este grupo de mercenarios, no, no se les puede llamar así, los auténticos mercenarios dan hasta la última gota de sudor por lo que hacen, estos no merecen esa calificación, estos son unos impresentables, evidentemente me refiero a los colores del Sporting y a sus jugadores.

Y lo peor no es ni siquiera el resultado, el ridículo de verlos en el campo sin ideas, sin estilo de juego amontonados atrás pero sin cortar un balón a merced de unos rivales, cualesquiera que pasen por el centenario campo gijonés que nos podrán hacer un siete tal como hoy lo hicieron justamente, sin comentar la labor de un mal árbitro, pero malo para ambos conjuntos como es el Gil Manzano este que deshonra al fruto autóctono asturiano y materia prima de la riquísima sidra, la manzana. Por que ser malo lo son la mayor parte salvo rara excepción los árbitros españoles, pero este junto con un ramillete de media docena más son de lo peor de la categoría, los hay en categorías infantiles muchísimo mejores y desde luego menos chulescos en el campo y con los jugadores, pero… eso es otra historia a tratar más a fondo en otra ocasión.

El fútbol de esta tarde inexistente por parte sportinguista ha puesto de nuevo las cosas en su sitio y es que si ya se veía el mal del equipo en la anterior etapa con Abelardo en el banquillo, Rubi por muy cercano a La Masía que se haya criado deportivamente no va a inventar el deporte llamado rey y menos aún cuando los protagonistas ni quieren ni deben de saber más de lo que dan, porque otra explicación no es posible.

El devenir del Sporting y por doquier de sus aficionados esta en manos de unos llamados profesionales del balompié que en cualquier empresa serían despedidos por falta de productividad, pero claro echar a otros tantos jugadores que se han fichado hace escasos meses haría y así debería de ser que el artificie de estos fichajes se fuera con ellos, parte de esto último ya ha ocurrido si concretamos que el anterior técnico estuvo de acuerdo con los fichajes realizados, o así lo dio a entender, pero él, concienzudamente ya se fue, dimitió, lo malo es que han traído uno que ni sabe ni podrá revertir lo acaecido en el Sporting esta temporada que no es ni más ni menos que el desmembramiento de un grupo de la casa por la mala gestión de los encargados de renovaciones y fichajes y eso es así de rotundo y sin más excusas.

Lleno en unas gradas que no dejan al equipo nunca pese a que en los últimos 15 minutos empezaron a vaciarse y como no, el espectáculo a ello invitaba y el tiempo no ayudaba poniéndose a llover para poder llegar a los coches o a sus respectivos domicilios en las mejores maneras posibles, con unos 300 aficionados vitorianos que ni se esperaban el resultado ni se lo creían hasta el pitido final, porque si bien el equipo de Pellegrino lo está haciendo francamente bien, la alineación que presento de mano hoy en el municipal gijonés no era lo más alentadora, pero estos denominados “reservas” le sacaron los colores al Sporting ya en la primera ocasión que se acercaron a la meta defendida por Cuéllar, que si bien no tuvo nada que hacer en ninguno de los tres primero tantos, tal vez si, y no es crítica al buen meta sportinguista, en el cuarto donde salió de forma errónea y el balón le superó por mucho por alto llegando al segundo palo donde el delantero vitoriano remató a placer. Un cuarto tanto que desde luego mató la pequeña esperanza lograda con el tanto de Traore, el primero con el Sporting, en el día de su debut que acercaba de lejos pero acercaba al equipo de Rubi en el electrónico con 1-3 y más de 10 minutos para intentar la machada.

La idea de Rubi fue la de tener en el centro del campo a futbolistas a los que no les quema la pelota y en las bandas a dos hombres rápidos. La medular fue para Vesga, Carmona Y Nacho Cases con Afif e Isma como encargados para nutrir de centros a Duje Çop. Sobre el papel, una opción interesante, en la práctica, un auténtico desastre.

El partido empezaba con una internada de Isma López en la que el  rojiblanco se presentó en la frontal del área y Vigaray lo derribó después de que el navarro tocara el balón. El colegiado no señaló la pena máxima en la ocasión más clara de los locales. Los rivales no sienten la presión de El Molinón y juegan a placer en Gijón. La culpa no es de la afición, es de unos jugadores que están perdidos, que se encuentran en un bucle que parece que les llevará a Segunda División sin más remedio. Y eso que aún queda media Liga por delante.

El Alavés se encontró con el primer gol en el primer desajuste de la defensa local, luego se dedicó a no dejar hacer a los locales, presionando con orden, cerrando cualquier camino hacia la portería de Pacheco y aprovechando más tarde las ocasiones que se le presentaron. El equipo de Pellegrino se sintió superior al de Rubi desde el primer minuto y lo dejó marcado sobre el césped.

Con el partido a favor para los vitorianos, Santos marcó desde los once metros un infantil penalti de Meré, Amorebieta propinó un codazo a Deyverson dentro del área. El delantero llevaba diez segundo sobre el campo y forzó la segunda pena máxima de la tarde.  Amorebieta, necesita a una persona que le asesore para que temple sus nervios. Si la semana pasada se llevó el galardón del jugador que menos partidos necesitó para ver cien tarjetas en la historia de la Liga, ante el Alavés demostró porqué ha entrado en la historia de la competición doméstica.

“Estamos horribles. No sé ni qué nos ha pasado. Era un partido clave, ellos salen con los suplentes y nos meten cuatro goles. La plantilla está muy jodida. No levantamos cabeza y no somos capaces de ganar un partido. Así no podemos salir del descenso”, declaró el asturiano, Carlos Castro, cuyo gol, el segundo del Sporting, sólo sirvió para maquillar el resultado.

Escuchando estas declaraciones de uno de los protagonistas sobre el césped, bien cuidado como siempre de este coqueto y más que centenario campo de fútbol, no podemos más que pensar que se sienten derrotado de antemano y eso no es nada positivo para jugar a ningún deporte, si encima las pocas que tienes no te entran, suma y te da el resultado de una jornada importante para acercarte a tú rival más asequible y al que visitas en la próxima jornada a hundirte más en la dinámica negativa de juego y por ende de resultados.

El técnico sportinguista, Rubi ha dicho en sala de Prensa; “a la afición solo se le puede decir que se va a ir a Leganés a ganar” y considera que una derrota la próxima jornada ante el conjunto madrileño será “un tremendo contratiempo”.

Sobre el partido dijo; “El inicio de las dos partes fue bueno pero recibimos pronto dos mazazos”,  “el equipo fue siempre a por el gol”  y por último se refirió a los goles encajados por su equipo;  “Los goles de hoy son todos evitables” .

Con esto una nueva oportunidad que se escapa al Sporting para acercarse a esa tan deseada como necesaria permanencia.

Por su parte el entrenador de moda, Pellegrino no se extraño del comportamiento de los teóricos reservas ya que todos están para aportar y es lo que se espera de ellos, si bien se alegra por el resultado obtenido en un campo que calificó de muy dificil pese a la dinámica que lleva arrastrando el Sporting aunque dice que todavía queda mucho por delante.

Incidencias

Encuentro correspondiente a la 21ª jornada de LaLiga Santander celebrado en el estadio de El Molinón ante 21.752 espectadores, con el arbitraje de Gil Manzano.

Alineaciones iniciales

Sporting Gijón [team1]

Deportivo Alavés [team2]