Tom Brady entra en la leyenda

Imagen vía Clarín

El genial quaterback californiano de los Patriots lideró la remontada más grande jamás vista en las 51 ediciones de la Super Bowl, arrebatándole en el tiempo extra el título a los Atlanta Falcons (34-28), sumando el 5º anillo a su colección particular y llevándose el MVP de la gran final.

Imagen vía NFL
Imagen vía NFL

Un año más el planeta se detenía para fijar la mirada en el evento deportivo del año, la final de la Super Bowl LI celebrada este año en el NRG Stadium de Houston y en el que Atlanta Falcons y New England Patriots se enfrentaban en un encuentro que pasaría a los anales de la historia, ante más de 77.000 espectadores.

El partido arrancaba con el dominio del juego por parte del genial Tom Brady que chocaba una y otra vez contra el infranqueable muro defensivo impuesto por los Falcons, que evitó cualquier opción de anotación por parte de los Patriots incapaces de sorprender a su rival, llegándose al final del primer cuarto con un sorprendente 0-0 que dejaba claro que la noche prometía ser de lo más larga.

El enorme trabajo defensivo de los Falcons terminó por dinamitar el encuentro, con una brillante carrera lateral de Devota Freeman ante la que nada pudo hacer la defensa de los Patriots que veían como los de Atlanta se adelantaban en el marcador con el primer touchdown de la noche (0-7).

Los Falcons no tardarían en volver a golpear a su rival con el segundo touchdown de la noche tras una conexión entre Ryan y Hooper arrancando desde la posición de 20 yardas para colocar este último el 0-14 que complicaba enormemente la existencia a unos Patriots que veía diluirse sus opciones de anillo.

Los de New England atravesaban sus peores momentos y los Falcons aprovechaban la situación interceptando un pase de Brady que Robert Alford convertirían en el tercer touchdown de la noche al filo del descanso, al que se llegaba con un desolador 0-21 en el electrónico).

Con la llegada del descanso, Lady Gaga se convertía en el centro de atracción con una espectacular puesta en escena a la altura de la leyenda de la Super Bowl.

https://youtu.be/33IIki7rDG8

Tras el descanso los Falcons continuaron con su ritmo implacable aprovechando el desconcierto de unos Patriots que no encontraban manera humana de frenar a su rival y de superar su infranqueable defensa, volviendo a sorprender con una vertiginosa carrera por el flanco derecho de Tevin Coleman que sumaba un inaudito cuarto touchdown que parecía finiquitar el encuentro para los Dirty Birds.

Sin embargo en su peor momento del encuentro, con un desolador 0-28 en contra, surgiría la figura de James White que aprovechaba un despiste de la defensa de Atlanta para colocar el 9-28 en el marcador, avivando la llama de una esperanza que se depositaba en las sabias manos del quaterback californiano, Tom Brady, el único capaz de protagonizar una proeza como la que estaba a punto de acontecer bajo el cielo de Houston.

De esta manera la magia comenzaba a brotar de las manos de Brady con el arranque del último cuarto, con un prodigioso pase sobre Danny Amendola que dejaba a los Pats a 8 puntos del milagro.

La insistencia de New England en una nueva proeza de los Patriots culminada por James White y la posterior conversión de Danny Amendola que igualaba a 28 la contienda forzando la primera prórroga de la historia de la Super Bowl a poco más de 50″ para el descanso; tiempo extra aprovechado por los Patriots para finiquitar la final por 34-28.

 

Compartir
Artículo anteriorGabriel Jesus coloca tercero al ‘City’
Artículo siguienteShane Larkin, Jugador de la Jornada 20ª Liga Endesa
Subdirector de Tercer Equipo, padre de familia y periodista vocacional en busca de su lugar en el mundo del periodismo deportivo.