Unos Warriors arrolladores se ponen 1-0

No hubo partido. O al menos, si lo hubo, fue hasta que Durant y Curry quisieron. Los californianos lograr el primer punto de la final tras imponerse 113-91 ante unos Cavs que se ahogaron en defensa y en ataque estuvieron a años luz de la eficacia y la velocidad de los locales.

Y eso que Golden State pareció empezar algo espeso. Salto inaugural ganado por Pachulia pero primera canasta para los Cavaliers, triplazo de J.R. Smith desde la esquina para sacudir los nervios iniciales, a lo que respondía rápido el georgiano con los dos primeros puntos de su equipo. Cinco minutos necesitó Green para ponerse con 2 personales, problemas para Golden State que veían como su ‘23’ se iba al banquillo muy pronto.

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Foto: KYCR web

Enseguida, los Warriors empezaron a encontrar velocidad, ritmo, esa chispa que hace que se lleven el 99% por de os partidos cuando suben una marcha a la que algunos pueden llegar, pero pocos la pueden aguantar. Ya saben lo que se dice, lo importante no es llegar, es mantenerse. Llegó un ‘canastón’ de Durant tras un saque de Curry en el que deja LeBron en el suelo y sin cintura y, a partir de ahí, el ‘35’ pidió pista para aterrizar, se levantó todo el Oracle aclamando a su nuevo Dios. Con el que quizá es el tiro de dos más fiable de la NBA, Durant llevó a los suyos en volandas en el primer cuarto (10 de los primeros 20 puntos de los Warriors fueron suyos) y gracias a un siempre resolutivo Iguodala pudieron irse al descanso 35-30, demasiada igualdad pero con un final de cuarto que podía ser solo un deja vú de lo que iba a venir.

Con LeBron descansando Golden se puso a 7 nada más salir pero n terminaban de despegar, todavía. Enfrente, un mago, un ilusionista, un digno aprendiz de Copperfield. Irving sostenía a los suyos con alguna asistencia y un brutal 3+1. Pero salió Curry y Golden empezó a correr.

Sí, es su juego y los que les gusta. No pensar mucho, ejecutar y punto: pim-pam, pim-pam. En un visto y no visto llegaron a los doble dígitos de diferencia gracias a los triples de ‘KD’ Y Stephen, muy liberado en ocasiones (o que desde solía tirar al 99% de los jugadores de la liga no hace falta cubrirle, pero él no es así). Se llegó al descanso 60-52 pero lo que transmitía un equipo y otro era muy diferente. Los Cavs sin LeBron no eran los mismos, se atascaban y solo el músculo de Love y la brillantes de Irving los mantenían, pero ante Golden eso solo no vale. Cuando no estaba Durant estaban Klay e Iguodala, sin Curry estaba Durant y con Curry, pues con Curry estaban todos. Los Cavs solo sobrevivían con 7 pérdidas de LeBron y la sentencia de muerte en ‘toda la boca’: 13-0 de salida (73-52) tras el paso por vestuarios y el campeón tambaleándose por el Oracle como un boxeador a punto de recibir el KO en cualquier momento.

El protagonista de esa lluvia fue el chef, el ‘30’. Curry enchufó tres triples en apenas 3 minutos y reventó el partido como el que corta césped con una motosierra, casi con los ojos cerrados. Difícil elegir cual fue más bello de ese intervalo: rotura de cintura de James para sacudir el látigo desde el costado o uno conforme llegaba desde poco más de nueve metros en la ‘jeta’ de J.R. Smith, sin pensarlo mucho. Así las enchufa el doble MVP, destruye y después celebra. Ya si eso, en la próxima piensa.

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Foto: diario ABC

Se llegó con diferencia de +21 al final del tercer cuarto gracias a los 30 de Durant y los 26 de Don Stephen. Enfrente, James buscaba por todos los medios cavar en una defensa que estaba infranqueable. Si bien en ataque estuvo bastante desacertado, atrás Klay se puso manos a la obra y trabajó de manera incansable para secar a Irving y que no se repitiese lo de las pasadas finales o lo del partido en Cleveland en Navidad.

Mal del todo no estaban los Cavs, pero las pérdidas de balón los mataron, y enfrente dos hombres hicieron de todo: Curry y Durant corrieron, defendieron, asistieron y anotaron. Los ganadores de los tres últimos MVP sentenciaron el partido y ya en el último cuarto casi ningún titular pasó más de medio tiempo en campo: el mejor ejemplo son los cinco de Irving o los tres de Curry.

El problema es que Durant siguió metiendo y metiendo. Por Movistar Plus Guille Jiménez ya se refería a él como: “¡¡el pesado!!”, y que razón tenía. Los de Cleveland ya habían hincado la rodilla y habían asumido que el primer punto se quedaba en el Oracle, un infierno que retumbaba enormemente con cada triple de Curry, cada ‘machada’ de ‘Durantula’ o cada acción defensiva de Green.

La diferencia entre las pasados finales y las de este año es clara, tienen nombre y apellido: Kevin Durant.

Poco se parecen él y Harrison Barnes. Si nos remontamos un año en el tiempo recordaremos que las molestias de tobillo de Curry y un Thompson algo espeso fueron borrados del mapa por los Cavaliers, mientras que toda la liberación que tenía Barnes no le servía para anotar.

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Foto: Caledon Enterprise

Algunos dicen que el camino más sencillo no es la recta, pero los Warriors no piensan así: ciao a Harrison y bienvenido Kevin. Qué miedo, decían algunos en verano, y tras todo un año todos lo han confirmado. Firmaban al segundo mejor jugador de la liga y todo este año han desatado la tormenta y es que anoche Kevin fue el aguarrás, el exorcista, el maestro, el psicólogo. Golden State está 13-0 en Playoffs y les pido que abran bien los ojos, pues puede que jamás volvamos a ver esto, están con 28 victorias y una derrota en los últimos 29 partidos y no pierden con sus cuatro All Star en pista desde hace casi cuatro meses.

Este domingo a las 02:00 hora española tendremos el segundo asalto, un nuevo concierto de rock en el fortín de La Bahía. Visto lo visto y sentido lo sentido, muchos ya se aventuran a decir que tenemos campeón, pero qué ilusos. Nada de todo esto es extraño para el ‘rey’ LeBron, que está 1-7 e los primeros partidos de sus ocho finales. Salvo, quizá este rival tenebroso, una hidra contra la que nunca terminas de degollar, una actualización muy renovada de un rival contra el que ganar hace un año ya fue un milagro escrito en los anales de la NBA, pero 2017 no es 2016. Los Cavaliers deberán arrastrarse por el fango, inventar fórmulas y se pondrán el mono de trabajo para dar la vuelta a esto, pero poco se puede hacer su Curry sigue siendo superior a Irving, si el banquillo de Golden es infinitamente más resolutivo que el de Lue, si Klay y Graymond Green están en modo Maldini-Baresi y si Durant sigue convencido de que este anillo no se le escapa. Ya pasó una vez, dos puede que no.

El box to box quedó de la siguiente manera: 38 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias para el omnipresente, para el cansino, para Durant. Le acompañó Curry con otros 28 más 10 asistencias y con él +20. 9 y 11 rebotes fueron para Green, Zaza se quedó en 8, 7 para Iggy y 6 para Klay en una noche personal para olvidar en lo ofensivo.

En el bando de los Cavaliers, LeBron se aupó hasta los 28 puntos y 15 rebotes rebotes rozando el triple doble, 24 para Irving, 15+20 para Kevin Love, otros 9 para un acertado Jefferson, 7 para Jones y solo 5 y 3 respectivamente para Shumpert y J.R. Smith, que de borraron del partido muy pronto.

A continuación un resumen del partido de anoche: