El GP de Canadá según Brembo

La del Gilles Villeneuve, quizás sea la cita más desafiante para los frenos

Del 9 al 11 de junio, el Circuit Gilles-Villeneuve acoge la 7ª cita del Mundial 2017 de Fórmula 1. El nombre del tazado, dedicado al legendario piloto de Ferrari, este año celebra el 50° aniversario del primer GP del Canadá de Fórmula 1: si bien las 10 primeras ediciones se disputaron en el Mosport Park (8) y en Mont-Tremblant (2). La pista está situada en la Isla de Notre-Dame, realizada artificialmente en 1965 en el cauce del río Saint Lawrence durante las obras de construcción del metro de Montreal.

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Se distingue por la alternancia de rectas, chicane y horquillas y no cabe duda que se trata del banco de pruebas más desafiante para los sistemas de frenos de los monoplazas que aquí suelen presentarse con una baja carga aerodinámica. Las apuradas de frenada, todas fuertes y muy cercanas entre ellas, generan altísimas temperaturas de funcionamiento para los discos y las pastillas, que en las rectas no logran enfriarse lo suficiente.

El agarre aumenta paso a paso que la pista se engoma y, considerando las características de los monoplaza 2017, respecto a la edición 2016 el par de frenado será mayor. Para manejar de la mejor manera la variación, este año Brembo ha aumentado de 28 mm a 32 mm el espesor de los discos de carbono y ha aumentado, de 1.200 a 1.400, el número de los orificios de enfriamiento.

Otro problema para los sistemas de frenos es el viento en popa en las dos rectas principales: cuando empuja por atrás, la velocidad de los monoplaza en la recta aumenta, esforzando todavía más los frenos.

Según los técnicos de Brembo, que han clasificado las 20 pistas del Mundial utilizando una escala de 1 a 10, el Circuit Gilles-Villeneuve cabe en la categoría de los circuitos sumamente duros para los frenos. La pista canadiense está clasificada con un índice de dificultad 10, igual que el atribuido a las pistas de Abu Dhabi, Ciudad de México y Singapur.

La labor de los frenos durante el GP

Como ha demostrado el GP de Mónaco, el número de frenados no es indicativo de la labor exigida a los frenos: en el Circuit Gilles-Villeneuve los pilotos accionan los frenos solo 7 veces por vuelta, respecto a las 9 de Melbourne, las 10 de Sochi y las 12 de Mónaco.

En Canadá se utilizan los frenos durante 11,7 segundos por vuelta, lo cual representa el 17 por ciento de la duración total de la carrera. Si bien el tiempo gastado en frenar no sea nada del otro mundo, son excepcionales, en cambio, los 6 puntos de la pista donde la desaceleración máxima llega a alcanzar los 4,5 g y la fuerza sobre el pedal supera los 150 kg. Por esto el promedio de las desaceleraciones máximas es de 4,4 g.

La energía disipada frenando por cada coche durante todo el GP es de 179 kWh, igual que el consumo en una hora de 62 familias de Quebec.

Desde la salida hasta la bandera de cuadros, los técnicos Brembo han calculado que cada piloto aplicará una fuerza total de 72 toneladas sobre el pedal del freno.

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Las frenadas más complicadas

De las 7 frenadas del Circuit Gilles-Villeneuve, 4 están clasificadas como difíciles para los frenos, 2 son de mediana dificultad y 1 es ligera.

La más crítica es la última, es decir la chicane que precede el famoso “muro de los campeones”, donde el control de la entrada en la curva es fundamental para evitar saltar sobre el piano. En esta curva una excelente sensación del freno puede marcar la diferencia entre hacer un buen tiempo y acabar chocando. Los monoplaza llegan a 322 km/h y frenan durante 1,6 segundos para bajar a 148 km/h: lo logran en tan solo 49 metros, más de una decena de metros menos que un campo de hockey sobre hielo. El esfuerzo exigido a los pilotos es excepcional: 161 kg de carga sobre el pedal del freno y 4,7 g de desaceleración.

También es muy dura la frenada en la curva 8, ya que la velocidad baja de 297 km/h a 130 km/h en 47 metros y 1,62 segundos. La carga sobre el pedal es de 160 kg, mientras que la desaceleración ronda los 4,8 g, un valor mayor que él que deberán afrontar los primeros astronautas en el momento de un eventual desembarque en Marte.

Si hablamos de espacios de frenada la curva 10 no tiene igual, y es una de las más utilizadas para adelantar: los monoplaza recorren 63 metros para pasar de 292 km/h a 68 km/h en tan solo 2,44 segundos.

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