Hamilton sufrió en Mónaco y Rusia por la puesta a punto y la temperatura de los neumáticos

El inglés no se sintió cómodo con la configuración del coche, que sumado a la dificultad del W08 para hacer trabajar el compuesto ultrablando provocaron una drástica caída en su rendimiento

Esta temporada Mercedes ha perdido su superioridad y Ferrari se ha mostrado como el sólido aspirante que está acabando con el dominio de  las flechas de plata. Hasta la fecha, ambas escuderías se reparten por igual los seis Grandes Premios, con tres victorias de Sebastian Vettel para los de Maranello, mientras que Lewis Hamilton y Valtteri Bottas se han llevado dos y una respectivamente.

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(c)Mercedes AMG F1

Precisamente en la primera victoria del piloto finlandés vimos el primer síntoma de debilidad de Hamilton esta temporada. En Sochi, mientras Bottas subía al escalón más alto del podio, el inglés fue incapaz de superar la cuarta plaza. En Mónaco la historia se repetía, aunque esta vez el descalabro era mayor, y el tricampeón se quedaba fuera de la Q3, mientras su compañero clasificaba tercero.

Ahora, el británico ha explicado a que se debieron las diferencias entre él y Valtteri en Rusia, alegando diferencias a la hora de configurar los monoplazas, que no le permitieron estar cómodo dentro del coche. Además, de nuevo ha reconocido las dificultades que tiene para hacer funcionar el compuesto ultrablando dentro de la franja de temperatura.

“En Sochi, teníamos una puesta a punto diferente en cada coche, inicialmente no parecía algo imporante, solo pequeños detalles, como por ejemplo, la estabilidad en la entrada de las curvas, o el balance a partir del vértice y a en la salida de las curvas. Tuve un coche muy inestable al entrar en las curvas, así que tuve que conducir con subviraje al llegar al vértice. Además, está el tema de la temperatura del neumático y como tenemos que utilizarla, algo que estamos empezando a entender.”

De cara al circuito monegasco los problemas afectaron aun más a Lewis, que no pudo pasar el corte para la Q3, y en carrera, con la dificultad añadida que supone adelantar, no pudo pasar de la séptima plaza. En un circuito en el que las sensaciones que transmite el coche son tan importantes, el piloto de Mercedes sufrió con el reparto de frenada y el balance mecánico de su coche. A ello se sumó de nuevo la dificultad para calentar el neumático ultrablando, llegando a tardar hasta cuatro vueltas para conseguir entrar en el rango ideal, que sumado al desafortunado accidente de Stoffel Vandoorne impidió al británico entrar en el top ten, ya que necesitó varios giros para hacer funcionar el neumático con la franja morada, y cuando lo consiguió, el incidente del belga provocó una bandera amarilla por lo que no pudo completar la vuelta.

“A veces tiene que ver con el reparto de frenada, y en la última carrera tenía que ver con el balance mecánico y de los frenos. Además, teníamos la necesidad de dar varias vueltas para poder preparar los neumáticos, ya que en cuatro vueltas el compuesto funcionaba mejor que en la primera, pero los Ferrari conseguían eso ya en la primera vuelta. Pero en la Q2 estaba una décima por detrás de Valtteri, así que si hubiese terminado la vuelta, habría entrado en la Q3. Estamos intentando entender como podemos hacer que el coche ponga en temperatura los neumáticos antes.”

La realidad es que si Hamilton no quiere perder por segundo año consecutivo la oportunidad de convertirse en tetracampeón, deberá de adaptarse al monoplaza, porque ya se ha visto en otras ocasiones como cuando el comportamiento del coche no es del todo compatible con el estilo de conducción del británico, la caída de su rendimiento es evidente, y son ocasiones así con las que Nico Rosberg se alzó campeón el pasado año y por las que actualmente Vettel le aventaja en 25 puntos.

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