Los Cavs apelan al espíritu del 2016 para soñar en una nueva remontada

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Cleveland Cavaliers tiró de orgullo y de Kyrie Irving (40 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias) para bajar a la tierra a unos Warriors donde sólo Durant estuvo al nivel esperado.

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Cleveland Cavaliers logró en el cuarto partido de las Finales ganar por 137 a 116 y con ello varios efectos colaterales: El primero, y más importante, evitar que Golden State Warriors logre el anillo; el segundo que, si lo consigue, no lo haga haciendo historia con un Playoff perfecto (15-1 es la marca actual); y, finalmente, demostró al público en general y a sí mismo, que su juego de conjunto no ha desaparecido y que tiene armas para seguir creyendo en el milagro que aún les queda por delante.

El primer golpe anímico del encuentro se produjo en el salto inicial cuando lo ganó al hasta ahora inabordable Zaza Pachulia. Rápidamente, y montado en la ola anímica de jugar en casa, Kyrie Irving puso diferencias en el marcador (2-8) intuyéndose que la historia podía ser diferente.

A ello se sumó que Cleveland tenia más actividad en el campo y especialmente en el rebote donde Tristan Thompson (10 rebotes) completó su mejor partido. El rebote les daba segundas opciones a unos Cavs que al poco de empezar ya disfrutaron de rentas superiores a los 10 puntos (19-6).

Golden State Warriors buscó despertar con Klay Thompson y Kevin Durant, pero en Cleveland respondía Irving (40 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias) para mantener y alargar la ventaja rápidamente adquirida (37-54).

Durant (35 puntos) aprovecharon el resquicio que les dio el descanso de LeBron James para volver a asomarse al partido en el segundo cuarto. Los Warriors querían ponerse por debajo de los 10 puntos (42-54). Sin embargo, cualquier intento de aproximación era estéril por dos motivos: primero porque Curry estaba desaparecido en el encuentro (terminó con 4-13 en tiros de campo y cuatro pérdidas). A su habitual laxitud defensiva sumó el desacierto en el tiro y los Warriors carecieron de vías ofensivas. En segundo lugar, los Cavs sí tenía efectividad exterior y la intensidad del rebote se contagió a otros compañeros diversificando un ataque (13 triples en la primera parte) que ya al borde del intermedio les permitió situarse con más de 20 puntos de ventaja (86-65). Cleveland, con 86 puntos, batió el récord histórico de puntos en media parte de unas Finales.

Nada cambió tras el descanso y Cleveland se gustaba tanto que hasta James (llegó a un nuevo triple doble con 31 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias) dejó una jugada más de All Star que de Finales. Lanzándose el balón contra el tablero, recogió el balón y machacó ante la defensa californiana.

Golden State mínimamente se aproximó en el tercer cuarto y llegó a ponerse a 13 puntos de los Cavaliers. Pero le faltaba energía y concentración para abordar a un rival cuya circulación de balón volvía a recordar la de meses atrás y siempre encontraba a un jugador abierto. La remontada era imposible y Cleveland cerraba el tercer período con 19 puntos de ventaja.

lay Thompson (13 puntos) tiró de orgullo y acierto triplista para intentar la enésima aproximación en el inicio de acto final. Era el último intento de revivir el encuentro, pero Irving no permitió mayores sorpresas y volvió a mostrar sin inmensa calidad para reventar definitivamente el encuentro (los Cavs batieron el récord de triples con 24). Los minutos finales de Cleveland sirvieron, como los primeros, para mostrar que son un equipo con orgullo y calidad. Ahora sólo resta saber si eso será suficiente para robar un partido en Oakland.

Nota de prensa de ACB.com

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