¡Para esto llegó Kevin!

OAKLAND, CA - JUNE 12: Kevin Durant #35 and Stephen Curry #30 of the Golden State Warriors celebrate after winning the 2017 NBA Finals on June 12, 2017 at ORACLE Arena in Oakland, California. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and/or using this photograph, user is consenting to the terms and conditions of Getty Images License Agreement. Mandatory Copyright Notice: Copyright 2017 NBAE Andrew D. Bernstein/NBAE via Getty Images/AFP

Anoche, en San Francisco, el círculo se cerró. El propósito que hace un año por estas fechas empezaba hoy se ha culminado con el objetivo buscado, con el premio conseguido, con el mar a tu favor y sin molestias del viento: Golden State se ha coronado como campeón de la NBA batiendo a los Cavaliers por 129-120 en el quinto partido de la serie.

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Para esa noche, en concreto, ha aguantado Durant todos los palos recibidos este año, hoy el ‘35’ manda a todos a la cueva hasta el año que viene.

Hoy cada fan warrior puede comenzar hoy el día imaginando como despertar, pues la historia se ha escrito esta campaña y de qué manera. Hace algo menos de un año el general manager Bob Myers, peso pesado en el equipo de La Bahía, le explicó al alero que seguramente su equipo podía ganar anillos sin Durant y que Kevin desde luego tenía dentro dos o tres campeonatos en los Thunder o en cualquier otro equipo, y que con su conjunto le iba a llegar el momento de levantarlos. Pero que solo uniéndose podrían maravillar y ensalzar de esta hipotalámica manera este bello deporte que es el baloncesto, y es que tras un año de gran sufrimiento en los anímico para Durant ya lo ha conseguido: Golden State Warriors y él ya son, sin apenas oposición, el mejor equipo del mundo y un bloque de leyenda. Y lo peor para los demás es que da la sensación de que esto solo acaba de empezar.

Camisetas amarillas inundaban las gradas del Oracle en el partido que arrancaba a las 03:00 hora española, y nada más arrancar el partido los peores augurios se cernían sobre los de La Bahía: el equipo del ganador del salto inicial se había llevado los anteriores encuentro, y anoche ese primer combate lo ganaba Tristan Thompson, el ‘13’ de los Cavs.

La cosa no empezaba bien para los Warriors

No era un buen primer cuarto para los locales, que veían como casi todos sus hombres fallaban canastas sencillas y concedían demasiadas facilidades a los visitantes. Irving arrancaba el partido en modo sobrehumano, como casi todas las Finales, pero hoy no contaba con que un genial Klay Thompson disfrazado de DPOY iba a amargarle la noche finalmente. Golden empezaba a tirar pronto de rotación y Livingston e Iguodala ganaban importancia en pista. Por supuesto LeBron se dejaba notar en ese cuarto, en el que la nota negativa la ponían jugadores como Klay o Kevin Love, que se cargaban de personales tontas muy pronto desde el punto de vista de unos árbitros muy poco permisivos, sobretodo con el equipo de San Francisco. El cuarto dejaba un dato realmente sorprendente de Golden: seis perdidas en ese cuarto, siete en los tres restantes.

Cleveland Cavaliers center Tristan Thompson (13) shoots again Golden State Warriors guard Klay Thompson, top, and forward Draymond Green during the second half of Game 5 of basketball's NBA Finals in Oakland, Calif., Monday, June 12, 2017. (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)
Foto: Denver Post

Los fallos desde la línea de tres de los locales, algunos de ellos incomprensibles, dió alas a unos Cavaliers que veían en J.R. Smith una buena solución desde esa zona.

Si nos han seguido a lo largo de este año recordarán lo que hemos dicho en algunas crónicas, eso de que los Warriors necesitan un cuarto excelso para apuntarse el partido y dejar en la cuneta a su rival, sea el que sea.

Pues anoche ante el equipo de Cleveland volvieron a poner esa mecánica en marcha, y le salió de la siguiente manera: 38-23 en el segundo cuarto en el que supieron tener paciencia para apuntarse un voluptuoso parcial de 33-41 a 69-52, un parcial de 36-11 en poco menos de nueve minutos que tiró al garete el trabajo del ‘Big Three’ de anoche los Cavs: la divinidad de LeBron (41+13+8), los triples de un inspiradísimo J.R. Smith (7/8) y los bailes de Irving (26 puntos).

El segundo tiempo fue una persecución que nunca terminó y que llegó hasta una compresión máxima: 100-95, 108-102…. Los Cavs no se fueron nunca, no dejaron de remar ni cuando en el último cuarto Kyrie se desfondó ante la defensa angustiosa de Klay y el cepo de Iguodala y Durant haciendo ‘pupita’ en un LeBron en versión ‘Rey’. Pero esta vez los Warriors no se vieron minados y su compenetración fue brutal, y es que con Green hablando absolutamente todo, la vida es muy sencilla. El cuarto cambiaba con una acción muy simple: balón dividido, lo pillada Andre, que arrancaba la moto y sin oposición destrozaba el aro rival con un mate que hacía que el balón salía despedido, y el Oracle Arena se incendiaba mientras coreaba su nombre hasta desgañitarse.

De poco valió el despertar de Tristan en este partido, pues por la otra orilla Klay se desperezó con dos triples vitales para los suyos y otros dos de Durant seguidos, instantáneos, en apenas cuestión de segundos. Y es que en ese cuarto vimos la diferencia con el cuarto encuentro: los Golden State iban a morder en cada rebote, en cada balón dividido, no querían conceder ni una sola ventaja ante los Cavaliers. Sabían que era el momento de cerrar la cosa en casa.

Hubó otro hombre que cobró un enorme protagonismo en el partido, y ya le tocaba: Andre Iguodala. Él, el MVP de 2015, el ‘antiLeBron’, como ya algunos escriben por ahí. Pues con sus brazos largos como palos de remo y su corpulenta anatomía compensada en esos 198 centímetros ha encontrado la fórmula para secar a LeBron. El de Ilinois volvió a dejar claro que no él se tiene que seguir contando muchos, que es vital para los Warriors y ya ha confirmado que, ante las demandas salariales de las renovaciones de Curry y Durant, está dispuesto a bajarse el sueldo para que esos dos aseguren futuro en San Francisco. A él, en principio, para que el dinero le interesa poco, se conforma con pelear por seguir escribiendo la historia del baloncesto en estos Warriors. A lo largo de las Finales, Iguodala siempre había sumado en positivo en la estadística +/- y no fue menos en el enfrentamiento que valió un anillo. El de Golden State finalizó con un +18. Esa gloria estadística se prolongó en el otro apartado donde Iggy ha dominado las Finales, que termina como líder del net rating (18,9). Lo dicho, Andre y sus cosas.

El tercer cuarto tuvo un guión muy parecido e incluso un resumen de lo que pudo ser el partido general: con Zaza en Golden hasta que se cargó de faltas (-10 con él en pista), Tristan se dio importancia y ayudó a LeBron y compañía a seguir metidos en el partido en un cuarto en el que terminaron recortando seis puntos de diferencia, 27-33. Vital en este cuarto la versión superlativa de Smith desde la línea de tres, enchufando triples a diestro y siniestro que dejaban totalmente enmudecidos el Oracle. Pero no era el único que los canastaba: Durant se empezó a gustar desde la línea de tres y enchufó otros dos terribles, al igual que Iguodala. En los cuatro anteriores partidos el que metió más triples había ganado, y anoche la historia volvió a repetirse, pues los locales vieron destellos en varios de sus jugadores, algo que los de Cleveland no pudieron contestar.

El trabajazo de Green bajo su aro y en el factor rechace resultó fundamental para unos Warriors que se vieron también iluminados por Curry, que repartió cuatro asistencia y logró algunas canastas con penetraciones a la altura solo de los ‘tocados’ por una varita mágica.

Foto: la gaceta.

En dicho cuarto se dio ventaja de 14 para los de La Bahía, 76-62, pero’ queridos amiguitos’, jamás puedes dar por muerto a un equipo que tiene a un ilusionista como Irving a un ‘rey’ llamado LeBron. Los Cavaliers volvían del infierno y gracias aun triple imposible de Smith se marchaban al descanso solo cinco abajo, 98-93.

Arracaban los últimos doce minutos de la NBA con Durant en pista. Suficiente. Poco a poco empezó a tirarselas, a demostrar que este era su año y estas sus finales. El ’35′ contaba con el beneplácito de el ex MVP Andre, que seguía en pista y que completaría un partido digno de las Finales de 2015. Apretaba las cosas Korver con un triple, pero por el horizonte se asomaba ya el final del partido. Con el leve transcurso de los minutos Golden iba sumando puntos poco a poco hasta que ya un momento psicológico hundió a los Cavs: fallo fácil bajo el aro de un James agotadísimo por el titánico esfuerzo del total de las finales y conforme llegaba al arco rival, zamarrazo de Don Stephen desde la línea de tres para poner el 106-98 y casi matar el partido.

En este cuarto los huecos en la defensa de los Cavaliers era ya demasiado grande para jugar contra un equipo como los Warriors, que gracias a Iguodala y Green encontraron esos espacios para que Curry (que también se apuntó des asistencias) y Durant las botas con dos canastas solos, completamente solos debajo del aro y con tiempo para pensar que hacer.

Con una canasta muy sencilla de Curry tras un pase de funambulista de Durant se estableció el 122-108 a 04:15 para el final. Ahí ya nadie se levantaba de su asiento, nadie quería sentarse, nadie quería perderse ni un solo segundo del partido. Pero de nuevo, a 02:59 del final, JR sacaba un 3+1 para su equipo y ponía a los Cavaliers a solo nueve puntos. Pero el encuentro prácticamente se acababa en la siguiente jugada, sobretodo en lo moral para los de Cleveland: Alley Oop entre Green e Iguodala y hundida bestial del ‘9’ para que el Oracle casi saltase a la pista. La morfina llegó a 55 segundos del final del partido con un’ triplote’ de Curry para poner el +14 en el marcador, chocaba de hombros con Green y Durant ya se empezaba a emocionar por el otro lado. Ya estaba hecho, quedaban segundos para que el mar volviese a su cauce.

Acababan los últimos segundos y la proeza se había vuelto a lograr: tras alcanzar la tercera final seguida, los Warriors lograban el segundo anillo y ponían de nuevo su nombre en los anales de la NBA.

Hay que hablar de los números individuales. LeBron volvía a ser el máximo anotador del partido con 41 puntos en 46 minutos, en derroche de cualidades épicas que finalmente no pudo encontrar la poeza definitiva. Irving se quedó en 26 unidades con dos mitades bastante diferentes, 25 fueron para JR con un espectacular 7/8 en triples que hay que darle una enorme importancia, pues por momentos él mantuvo a los Cavaliers. Tristan se quedó con 15 en su mejor partido de las Finales sin duda, añadiendo además 8 rebotes.

39 puntos para él.. ¡tenemos que hablar de Kevin! Porque Durant ha cerrado unas Finales heroicas aupándose a la altura de otra leyenda como Shaquille O’Neal. Curry finalizaba con 34 puntos y siendo el máximo asistente del partido con 10 unidades, 20 puntos para el mencionado Iguodala, 11 para Klay Thompson y 10 más 12 rebotes para Draymond Green.

Durante los últimos meses ha resultado evidente que mucha gente no ha quedado muy convencida con la formación de los Warriors de este año. Horas y horas de debate sobre el equilibrio competitivo, sobre la polémica decisión que tomaba en verano Durant, sobre si más allá de lo legal es legítimo llevarse al mejor jugador del que podría haber sido el rival más feroz de su Conferencia… Un equipo que enamoró hace un par de años ahora es repudiado por mucha gente y lo cierto es que la gente podía encontrar un amplio abanico de motivos: por la llegada de Durant, porque ya fueron campeones y dos años después han vuelto a hacerlo, por la tiranía feroz que aplicaron noche tras noche a lo largo de toda una campaña para alcanzar el 73-9 y dejar en el asiento de atrás el equipo de leyenda de los Bulls de Jordan, por la actitud arrogante e inapropiada en ocasiones de Draymond Green, porque desde que aparcó la nave nodriza en La Bahía los triples de Curry parecen ser trampa, porque cuando Klay da también el paso adelante y defiendo como en estas Finales los Warriors parecen indestructibles… Quien quiera ir contra los Warriors puede, hasta el menos entendido ve motivos para poder odiarlos. Pero no nos engañemos, esto es deporte, algo maravilloso y que nos ha brindado un conjunto de leyenda que está haciendo una de las mayores hazañas de la historia del deporte americano.

Foto: EL Pais Deportes
Foto: EL Pais Deportes

Toda la lista de motivos anteriores son excusas para odiar a estos guerreros, pero lo cierto es que otros las verán como hechos extraordinarios que se han ido sucediendo poco a poco desde que en 2009 llegase desde el draft un chaval enclenque llamado Stephen Curry, al que pocos querían por su aparente débil físico. Este chico hizo que Monta Ellis tuviese que echarse a un lado y que poco a poco fuesen llegando los actuales: Thompson, Green, Andrew Bogut, Iguodala, Livingston… Y ahora Kevin Durant.

El hombre que fue llamado por Green tras el séptimo partido ha sido el factor detonante este año, el jugador por el que los locales han suspirado para levantar este anillo, un anillo que no les engase, ha sido duro de más a pesar de la evidentes palizas de juego e un equipo que cada noche ha amenizado la noche de millones de fans en todo el mundo.

Los Warriors no solo son campeones sino que han dado sentido a un proceso del que salieron de muy mala manera ante buena parte de la opinión pública hace apenas un año. Ellos y, sobre todo, Durant: el equipo que pierde una Final y corre cual cobarde a reclutar a un MVP de hace apenas un par de campañas, la súper estrella que firma con el equipo que le había eliminado menos de dos meses antes con una remontada brutal en las Finales de conferencia. Y al fin, en estas Finales que solo eran un pasaje hacia algo superior, algo que debería culminar en próximas temporadas, apareció esa certeza última: los Golden State y Kevin Durant querían reunirse no para ganar sino para ganar como lo han hecho, y para dejar claro que la vida está para sabe cuando tomar decisiones arriesgadas. El que parecía el equipo de todos en 2015 ya había dejado de serlo durante la siguiente temporada, cuando aplicaron una presión extrema sobre la liga para alcanzar el 73-9 e ir poco a poco rompiendo la memoria de equipos de leyenda de este deporte. Y si tocaba cambiar de bando, ¿por qué no hacerlo en formato warrior?

Los Warriors son los campeones 2016-17 de la NBA, quinto anillo de una franquicia que iguala a los Spurs y solo tiene delante a los Bulls y a las dos franquicias inalcanzables: Lakers y Boston Celtics. Pero quien crea que han ganado por una simple fórmula de talento que garantizaba este resultado se ha perdido buena parte del viaje, la más bonita sin duda, se ha quedado en la orilla. Porque no ha querido mirar o, peor, porque no ha querido ver. Los Warriors han sido una perfecta orquesta de aprendizaje, ensamblaje, comapñerismo y dedicación. Han sido capaces de esconder sus diminutos defectos y explotar al máximo sus extraordinarias cualidades, en un aro y en otro. Nadie tiene tanta magia pero nadie juega tan duro cuado toca, nadie tiene tanta dinamita pero nadie defiende con tanta garra cuando toca pelear en el fango.

Estos son los Warriors, estos son los Golden State Warriors, el campeón de la NBA 2016/2017 y un equipo de leyenda.

A continuación un video resumen del último partido del año: