Jessica Vall (8ª) no logra cumplir su sueño…

Imagen Nacho Casares (RFEN)

Quería la medalla en Budapest y se marcha sin ella. Había cumplido con creces en el 100 braza y también en el 200… hasta la final.

Imagen Nacho Casares (RFEN)
Imagen Nacho Casares (RFEN)

La final de esta tarde. Jessica estaba para medalla, no un oro reservado a la rusa Efimova —que ha vuelto como un cañón— pero sí para pelear el podio con las Galat, McKeown o Shi. No pudo ser. Pasó a 1.09.41 el 100, aceleró en el 150 y se la jugó en la última piscina, pero no llegó a alcanzar la zona de medalla. Una pena, aunque sigue en el top 8 mundial.

Salió a la zona mixta con la actitud profesional de siempre, incluso con una sonrisa, aunque estaba tocada porque ella vale más que ese 2.23.29 (8ª). Dijo que había tenido que jugársela “pero tenía que pasar cerca si quería ganar medalla. No ha salido, se tendrá que entrenar más y otra vez será. Objetivo cumplido con dos finales ya que venía de los Juegos con dos semifinales”.

Por su parte, África Zamorano no logró progresar hasta la final de los 200 espalda. Nadó en la serie de Katinka Hosszu y sus 2.09.73, tres centésimas más que la mañana, no le dieron para estar en el top 8 mundial. Pero sale con buenas sensaciones de este Mundial de seguir creciendo y evolucionando ante las mejores del planeta.

Rodrigo Gil-Sabio (Env. Especial RFEN Budapest 2017) 

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Subdirector de Tercer Equipo, padre de familia y periodista vocacional en busca de su lugar en el mundo del periodismo deportivo.