Neymar Pai, el hombre sin moral

Si la figura del agente de futbolistas en muchos casos está en entredicho por su doble moral y por anteponer el beneficio económico sobre el deportivo, en el caso del padre de Neymar, la figura se desvirtúa totalmente, siendo el paladín de la falta de escrúpulos y de la codicia que ni el célebre tío Gilito podría igualar, mostrando hoy más que nunca su faceta de titiritero, llevando a su hijo a jugar al mejor postor y lo que es peor, sableando a los dos bandos por igual, a sabiendas de que el nuevo dueño de los derechos federativos de su hijo, seguramente recibirá una puñalada por la espalda a la menor de cambio, igual que ha traicionado en su momento al Santos o en esta ocasión al Barça.

Imagen vía Sport
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La figura del padre-representante no suele dar buenos resultados en el mundo del deporte, y si no que se lo digan al bueno del padre de Lewis Hamilton, que nada más separar su camino del de su retoño, éste vio disparada su carrera profesional. Pero es que en el caso del progenitor del crack brasileño, su ansia de codicia y su falta absoluta de moralidad, le han llevado ha desplazarse a la Ciudad Condal, para cobrar una prima del Barça por la renovación de su hijo hace tan solo unos meses hasta 2021 y que le reportará 26 millones de euros y lo que es peor, lo está reclamando al tiempo que su hijo se está desplazando a Catar a espaldas del club para pasar el reconocimiento médico previo a su fichaje por el PSG, lo que le reportará otros 36 kilos en concepto de prima de fichaje.

60 millones de euros en apenas 48 horas, que unidos a los 222 millones de la cláusula y el sueldo de mega crack que se endosará el bueno de Neymar, convierten la operación en un escándalo financiero a la altura de la leyenda de un hombre cuyo único trabajo conocido es el de engendrar a un hijo al que seguirá moviendo como una marioneta para seguir llenándose los bolsillos a su costa, sin importarle el efecto que tales movimientos puedan tener en la carrera deportiva de su hijo.

En su momento, los 40 millones con los que sableó al Barça en su traspaso del Santos y la puñalada trapera al club que dio a conocer a su hijo al mundo futbolístico todavía hoy en día traen cola y deberían de haber abierto los ojos a los culés a la hora de acometer su fichaje, sobre todo viendo como Florentino Pérez abandonaba el barco, viendo las artimañas y las malas artes del padre del jugador.

La excusa de la ambición deportiva de Neymar de querer ser el referente en un equipo de talla mundial para poder competir de tu a tu con Messi y Cristiano en la lucha por el Balón de Oro, es poco menos que absurda, teniendo en cuenta que la Ligue 1 es todavía una liga menor y en la que salvo que los parisinos derriben el muro de la Champions League, sus éxitos en el país vecino quedarán ensombrecidos por el bajo nivel de la competición.

Habrá que ver cual es a medio plazo el próximo paso de papaíto, que a buen seguro tendrá que amenazar a sus futuros nuevos dueños de los derechos de sus hijos para conseguir cada año una nueva renovación que llene sus bolsillos, si bien es cierto que la nómina de equipos capaces de mantener un pulso con Al Khelaifi no parecen ser demasiados, por lo que su chollo podría estar llegando a su fin y más después de la intervención del Gobierno Chino en el pago de traspasos desorbitados por los jugadores, lo que podría condenar eternamente a su retoño a jugar en Francia hasta que su nuevo contrato toque a su fin.