Éramos pocos y apareció … Wagner Ribeiro

Imagen vía torcedores.com

El culebrón Neymar va camino de convertirse en el más estrambótico de la centenaria historia del balompié y con la llegada del amigo y ex representante del jugador, Wagner Ribeiro, las negociaciones parecen romperse del todo, con su sonado anuncio a bombo y platillo en la terminal de vuelos privados de El Prat, anunciando que “el PSG pagará la cláusula de rescisión y Neymar será presentado en París esta misma semana”, según anuncia Marca en la mañana de hoy.

Imagen vía Diario de Goiás
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El jugador acudió a la Ciudad Condal pero no se entrenó con el resto de sus compañeros, despidiéndose de ellos y abandonando la ciudad rumbo a Londres, acompañado por su padre y el susodicho Wagner Ribeiro, especialista como pocos en tensar la cuerda, para romper relaciones y salir del Camp Nou por la puerta trasera, marcándose un “Figo” moderno, pagando la cláusula sideral de 222 millones de euros, para jugar en el PSG junto a su amigo Dani Alves, con quien sin duda alguna sonreirán con el sainete protagonizado por un jugador tan talentoso como problemático.

A pesar de las amenazas de Tebas o del mensaje conciliador de Al Khelaifi, lo cierto es que al final Neymar ha optado por la vía de la fuerza, con el apoyo de los petrodólares cataríes que dejan el caso Vitolo en una mera anécdota en lo económico y en las formas, para convertirse en el traspaso más caro y polémico de la historia.

El Barcelona perderá a uno de los jugadores llamados en los próximos años a ocupar el vacío que dejarán Messi y Cristiano en el olimpo del deporte rey, eso es innegable, pero también lo es que los culés pierden de vista no solo al jugador sino a la rémora de su padre, una figura ruin y codiciosa que está perjudicando la carrera de su hijo con decisiones y actuaciones que terminarán por volvérsele en contra y por otra parte, con los 222 kilos que dejará el brasileño en caja, los culés recuperarán el músculo financiero necesario para fortalecer al equipo, sin tener que ir a la sección de saldos del mercado, si bien Robert Fernández deberá de hilar fino para no equivocarse con su apuesta, puesto que de hacerlo el daño en la línea de flotación del Barça podría ser mortal.

Neymar se irá y la vida seguirá, como sucedió en su día con Luis Figo, si bien en esta ocasión los culés no tendrán que ver a su ídolo correteando con la elástica blanca del eterno rival. Algo es algo.

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