The Special Mou

Imagen de Real Madrid

El portugués no deja indiferente a nadie, o le odias o le amas, The Special One es único, inimitable e irrepetible, un entrenador ganador al que el personaje que interpreta en ocasiones le sobrepasa, pero que sigue manteniéndose en el candelero siendo fiel a sus creencias y que se medirá a su obra inacabada, un Real Madrid convertido en el azote de Europa y que llega a la cita de mañana con el doblete de Liga y Champions bajo el brazo, pero con un regusto amargo tras una pretemporada con más pena que gloria.

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Es indudable que el momento elegido por Florentino Pérez para arrebatar al portugués del Inter de Milán, fue el peor imaginable, con el Barça de Pep en su máximo esplendor y con un Real Madrid en horas bajas que no lograba superar la barrera de los octavos de final de la Champions League, con una afición desencantada y que necesitaba un nuevo Mesías en el que creer, que fuera capaz de devolver el lustre al mejor club del siglo XX.

Mou desembarcó en Concha Espina como un elefante en una cacharrería, empleando la guerra de guerrillas para combatir a un Barcelona invencible, entrando en un cuerpo a cuerpo en el que todo valía para lograr su objetivo, aparcando la histórica caballerosidad merengue en busca de un único objetivo, ¡VOLVER A GANAR!.

Las quejas arbitrales, las pullas al eterno rival, utilizando la sala de prensa como su particular caballo de batalla mediático, lograron su objetivo, arrancándole la Liga de los 100 puntos al Barça de Guardiola, que abandonaba agotado por el fragor de la batalla LaLiga para tomarse un año sabático, devolviendo a lo terrenal a los culés poco acostumbrados a perder.

Sin embargo los 3 años de Mou en el banquillo produjeron numerosos daños colaterales, con un vestuario mayoritariamente enfrentado al portugués, que terminó por abandonar la Casa Blanca, dejando tras de si un rastro de cadáveres, entre los que destacaba la imagen marchitada del Santo, un Iker Casillas que se mantenía en el equipo, pero al que los mourinhistas terminaron por obligarle a abandonar su casa, para buscar refugio en Portugal en las filas del O’Porto y dejando a la afición merengue dividida en 2: los mourinhistas y los anti-mourinhistas

En las vitrinas quedaba una Liga (ganada con el récord de 100 puntos), una Copa del Rey y una Supercopa de España (ambas conquistadas ante el Barcelona de Guardiola, considerado el mejor de la historia culé), un palmarés un tanto escaso para un entrenador conocido por su gen ganador, sobre todo teniendo en cuenta que los blancos han conquistado tres Champions, una Liga, una Copa, dos Mundiales de Clubes y dos Supercopas de Europa desde su marcha, si bien sus defensores recuerdan que gran parte de esa cosecha se debe a la recuperación del ADN ganador de los blancos bajo su batuta.

Mañana Mou se enfrenta a su pasado, esta vez sin balas de fogueo de por medio, él y su United, se intentarán interponer en el camino de Zizou en pos de igualar el sextete de Pep, un récord que empieza a ponerse en liza en Macedonia, aunque independientemente de lo que suceda sobre el césped, Mourinho seguirá sin dejar indiferente a nadie, los que lo aman seguirán haciéndolo y los que lo odian radicalizarán su postura, ¡C’Est la vi!.

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