Casemiro, mucho más que el Makèlèlè 2.0

Imagen de base vía Reuters

Corría el año 2003, en plena época del Madrid de los Galácticos, cuando el pulmón francés abandonaba el club de Concha Espina, tras negarse Florentino Pérez ha renovarle con un aumento de sueldo a la altura del de sus compañeros, entendiendo el máximo dirigente blanco que en su política de Zidanes y Pavones, él no era indispensable. Craso error, con su marcha los blancos perdieron el equilibrio y comenzó un declive que terminaría con la dimisión del propio Florentino y una época de crisis que derivaría en el final del Madrid de los Galácticos. Tras más de una década sin encontrar un jugador que recogiese el testigo del francés, la irrupción del pivote brasileño ha devuelto la estabilidad y la brillantez de antaño al equipo, devolviendo el equilibrio al juego preciosista de las grandes estrellas merengues.

Imagen de base vía Reuters
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Claude Makèlèlè era un pivote defensivo limitado técnicamente, pero con la misión sucia pero indispensable de liberar de labores defensivas a los centrocampistas de un Real Madrid que en su ADN no tenían incorporadas las labores defensivas, pensando solo en atacar, sabiendo que si fallaban ya estaba el infatigable francés para sacar la escoba y recoger el desastre.

En sus 3 temporadas en la Casa Blanca el Real Madrid conquistó 2 Ligas, 2 Supercopas de España, 1 Champions League, 1 Supercopa Europa y 1 Copa Intercontinental; trofeos en los que el internacional francés fue clave, a pesar de que los flashes de los fotógrafos tenían otros objetivos, pasando de lado por delante de él.

Ese equilibrio que brindaba al juego hiper ofensivo del Real Madrid se hizo patente una vez que el jugador abandonaba la capital de España para fichar por el Chelsea de Claudio Ranieri, que no dudó en desembolsar 17 millones de libras de la época, convirtiéndose en un jugador clave para el italiano, logrando en su primera temporada como blue, alcanzar el subcampeonato de la Premier League y las semifinales de la Champions League, al tiempo que el Madrid de los Galácticos se desmoronaba como un castillo de naipes, al que le faltaba la argamasa que unía todo el proyecto.

Imagen vía Mirror
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Algo más de una década ha tenido que esperar el Real Madrid para volver a tener un jugador capaz de soportar sobre sus hombros el peso del equilibrio entre defensa y ataque en un Real Madrid en el que él libera de responsabilidad defensiva a la BBC, Modric, Kroos o Isco, siendo un pulmón que permite vivir a los blancos al borde del precipicio, con la mente puesta en la portería contraria confiando en la figura de Casemiro, como alter ego de un Makèlèlè reencarnado en el todoterreno brasileño, pero dotado de mejoras evidentes sobre la versión 1.0, sobre todo por su aportación en ataque, lo que le permite brillar más que su antecesor.

Carlos Henrique Casimiro, llegaba al Real Madrid por la puerta de atrás en la temporada 2012-13, procedente del Sao Paulo, como refuerzo del Real Madrid Castilla, aunque terminó convirtiéndose en jugador del primer equipo en la temporada siguiente. La falta de minutos le llevó a aceptar una cesión de 2 temporadas en el O’Porto, donde aprovechó la oportunidad brindada por Julen Lopetegui, para terminar de explotar en O Dragao, lo que le sirvió a Benítez para reclamarle la temporada 2015-16, rompiendo el contrato de cesión de su 2º año, para incorporarse a un equipo en el que a pesar de las pocas opciones de jugar en un centro del campo con algunos de los mejores jugadores del mundo, consiguió partido a partido ganarse el respeto y la admiración de sus técnicos, de sus compañeros y de una afición a la que se ha ganado a base de trabajo, sacrificio, esfuerzo y goles, como el de ayer en la Supercopa de Europa ante el United de José Mourinho.

Porque si en algo se diferencia Casemiro de Claude, es en su espíritu ofensivo, en su capacidad para llegar desde segunda línea para materializar goles vitales para los blancos, además de cumplir con la oscura tarea de guardaespaldas de sus compañeros. Una cualidad que le coloca como indiscutible a los ojos de todos, permitiendo a Florentino subsanar el mayor error en su gestión del conjunto blanco, permitir la marcha de Makèlèlè, pecando de menospreciar a un jugador tan valioso como cualquier galáctico, una lección que seguro que tendrá bien aprendida y que mantendrá al carioca en el Bernabéu mientras él sea Presidente o Casemiro cuelgue las botas y sino ¡tiempo al tiempo!.