El Atalanta se lleva el Trofeo Naranja a balón parado

El cuadro de Marcelino no fue capaz de imponerse a unos bergamascos que gracias a las jugadas ensayadas se hicieron con el último duelo de pretemporada

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La edición número 46 del Trofeo Naranja acabó con la victoria del Atalanta por dos goles a uno sobre el Valencia, que a pesar de lograr empatar con un tanto de Rubén Vezo, no consiguió volver a hacerlo aunque dominase de forma completa durante muchos tramos del encuentro. Los pupilos de Marcelino, de esta manera, tendrán que recomponerse cuanto antes y prolongar los buenos momentos mostrados, ya que el calendario liguero arranca la semana próxima.

Quien pensase que los de Gasperini saldrían al verde de Mestalla a verlas pasar se equivoca estrepitosamente, pues desde el primer minuto los hombres de blanco trataron de buscarle las cosquillas a un conjunto local que se le notaba mucho más nervioso y dubitativo a pesar del rodaje. No tardó llegar en consecuencia el primer gol del Atalanta, que a través de un balón bombeado por Gómez, una falsa salida de Neto y lo más importante, un buen remate de Toloi, se adelantaría en menos de un cuarto de hora en el marcador.

Pero tampoco la afición valencianista tuvo que esperar demasiado tiempo para ver la reacción de su equipo. De nuevo, a través de una jugada a balón parado, Rubén Vezo aprovechó un rechace que quedó muerto dentro del área pequeña tras un centro previo de Dani Parejo para introducir el esférico en las redes italianas y poner las tablas apenas cinco minutos después. Y como un calco, cuando se cumplió la media hora, el Valencia a punto estuvo de adelantarse en el electrónico con una acción prácticamente idéntica a la del gol del empate, pero esta vez Simone Zaza no pudo batir de cabeza a Berisha.

Los momentos previos al descanso también se cargaron de intensa emoción al anular, aunque de manera correcta, un fantástico tanto de Gayà que había superado al guardameta albanés, pero el lateral che se encontraba en fuera de juego claro, lo cual fue visto por el linier, que no permitió que el Valencia se marchase ganando a vestuarios. De esta manera, Marcelino se veía obligado a retocar ciertos aspectos ofensivos, ya que la salida de balón se veía muy truncada gracias a la enorme presión que mostraban unos itálicos que salieron al segundo asalto con numerosos cambios.

En menos de cinco minutos el cuadro español llegó a la portería rival en dos ocasiones que pudieron significar una vez más el segundo tanto, pero la falta de puntería de cara a puerta volvió a lastrar la meta a conseguir. Hasta Simone Zaza lo intentaría por medio de una complicada chilena, pero de nuevo el disparo no se situaría entre los tres palos. También Joao Cancelo tendría su oportunidad con una rosca desde fuera del área que se envenenó hasta tal punto que pudo sorprender a Berisha, sin embargo la segunda diana valencianista se resistía a llegar.

A veces el fútbol es injusto y el conjunto de Marcelino lo probó de primera mano. Cuando se encontraban en su mejor momento volvió a llegar el gol del Atalanta por medio de Palomino, que aprovechó un córner botado de manera formidable junto a la fragilidad y pasividad de la defensa naranja. A raíz de la reivindicación bergamasca, el Valencia no se echó atrás ni muchó menos, fue de cara al gol con uñas y dientes, como venía haciendo durante todo el segundo asalto, pero de ninguna de todas las formas posibles consiguió el empate que obligase a la batalla a dirigirse a los penaltis.

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Periodista de mucha altura. Me refiero a mis ciento noventa y tres centímetros, la calidad es cuestionable. Líneas y más líneas en Tercer Equipo cubriendo toda la información del Atlético de Madrid y Movistar Estudiantes.