Ventura intentando consolar a Buffon. Imagen de AP

Gian Piero Ventura pasará a los anales de la historia como el entrenador responsable de dejar fuera de una cita mundialista a una Italia, que llora tras consumarse su eliminación en la repesca, ante una Suecia que jugó al catenaccio más exagerado en San Siro, dejando a la Azzurra sin Mundial 60 años después, una circunstancia que no se producía desde el Mundial de Suecia del 58.

El país de la Bota clama justicia, tras consumarse una eliminación impensable ante una selección sueca sin Zlatan Ibrahimovic en sus filas y con un fútbol ultra defensivo, al que le bastó el 1-0 de la ida, para dejar a la Azurra sin billete para Rusia el próximo verano.

La rumorología coloca a Carletto Ancelotti como el candidato de la afición, tras su destitución al frente del Bayern Munich, para suplir en el banquillo a Ventura, quien se resiste a abandonar la poltrona tras renovar el pasado mes de agosto.

Se hace raro pensar en un Mundial sin Italia, sin la tetracampeona del Mundo, sin una selección que se crece en las grandes citas pero que ha pagado su falta de gol y su costumbre de jugar al límite sobre el alambre, que esta vez ha sido cortado por una Suecia sin argumentos futbolísticos, que les ha eliminado empleando sus propias armas.

La imagen de Gigi Buffon al término del partido en su último partido internacional a sus 40 años, refleja el sentimiento de impotencia de un país que no puede dar crédito a la caída de una de las grandes y que deberá de reconstruir una nueva Italia, en la que las nuevas generaciones deberán de tomar el testigo de la vieja guardia.

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