Con esa premisa se plantó ayer el Atleti en Stamford Bridge, necesitaba ganar al Chelsea en su estadio y que la Roma no ganase a la cenicienta del grupo, el Qarabag, en el Olímpico de Roma. El resultado fue de empate en Londrés y de victoria para la Roma, con lo cual el Atleti quedaba apeado de la Champions League y caía a la Europa League.

Cuando en la vida cometemos errores, no debemos recrearnos en el error, ni en por qué se produjo, si no en cómo enmendar dicho error para no repetirlo, y sobre todo, para que la situación mejore. Que la temporada del Atleti no iba a ser fácil se veía venir, con la sanción Fifa que le impedía fichar en verano, con unos delanteros con falta de gol, y con su mejor jugador en el ostracismo. Fueron pasando los partidos y los malos resultados en Champions condenaron al Atleti a jugárselo todo a una mano complicada en la última jornada.

Pero lo que muchos se preguntarán, ¿y ahora qué? Bien, buena pregunta. La realidad es que el Atleti marcha tercero en Liga, a un solo punto del segundo, a seis del primero y dos por encima del cuarto. La realidad también es que está en octavos de la Copa del Rey y que en el sorteo, la suerte le ha deparado un enfrentamiento contra el Lleida, del que en teoría, y digo esto porque en el fútbol la teoría no vale de nada, debe pasar y estar en cuartos. Y que Europa no se ha acabado, queda jugar la Europa League. Es cierto que no es la Champions League, no tiene el mismo prestigio, no tiene las mismas recompensas económicas, pero ganarla significa entrar en Champions con el “fast pass”, ganarla significa volver a ganar un título europeo cinco años después. Y lo que es más, ganar este torneo levantaría la moral de una afición, que tras un año de cambios en cuanto a estadio y escudo se refiere, vería que su equipo no se tambalea ante la adversidad y tiene raza, coraje y corazón.

Lógicamente, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Es cierto que un proyecto tan ambicioso como el del Atleti se ve un poco ennegrecido con esta eliminación, sin embargo, esto no es el fin. Que a nadie se le olvide que en el banquillo hay un tal Diego Pablo Simeone, un hombre que recogió un equipo al borde del descenso en 2012 y que lo hizo campeón. Que nadie olvide que la vieja guardia: Gabi, Torres, Godín, Juanfran, Filipe… Siguen teniendo balas en la recámara. Que nadie olvide que en este equipo juegan dos jugadores que son parte del futuro de la selección: Koke y Saúl. Que nadie olvide, que en este equipo juega el mejor portero del mundo, Jan Oblak. Que nadie se olvide que pese a los constantes rumores, y las salidas de tono de su entorno, aquí juega Antoine Griezmann. Pero sobre todo, que nadie se olvide de que el Atleti es un equipo que nunca se rinde.

Por eso mismo, para todos aquellos aficionados colchoneros que hoy se hayan levantado asqueados y con ganas de tirar todo por la borda, sería bueno recordarles, que estamos en diciembre, y que la temporada acaba en mayo. Recuerden que su equipo sigue vivo en tres competiciones e invicto en dos de ellas. Que en cada partido del Metropolitano, 70.000 gargantas copan el graderío para jurarle amor y fidelidad a unos colores, a un escudo, y en definitiva, a una forma apasionada de vivir.

Por todo esto y por razones que vendrán, el no jugar la Champions, no es el final.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

17 + tres =