Nicolò Melli circula con el balón | Imagen Yolanda Hernández (Tercer Equipo)

Seis puntos, once rebotes y dos bloqueos no son suficientes para Nicolò Melli. Así nos lo ha reconocido tras el partido que ha vencido Fenerbahce en la Fonteta, ante Valencia Basket, 67-80. En él, Melli ha sido designado el mejor jugador del encuentro, pero como él mismo afirma: “No estoy satisfecho con lo que he hecho hoy, estoy contento de haber ayudado a ganar al equipo, pero creo que tengo aún mucho que hacer y mucho más que mejorar”.

Su ambición se nota en sus palabras y en su mirada, cualquiera estaría orgulloso de lo conseguido, pero él no. Nicolò Melli describió así el partido: “ha sido un partido muy duro, hemos jugado bien al principio y bien al final, nos hemos perdido un poco en la mitad porque hemos permitido que Valencia se reencontrara en el partido después de ir más de quince puntos por debajo”. Esa disconformidad no es solo individual, sino también colectiva: “ellos se han puesto luego por delante y esto no es bueno, pero al final hemos ganado, estamos contentos, pero tenemos mucho que mejorar”.

Son los actuales campeones de la competición y muchos lo dan de nuevo como favorito para alzarse con la Euroliga. Desde su punto de vista, Melli ve así al equipo en Europa: “veo muy bien al equipo, con un enorme potencial, pero necesitamos de sacarlo fuera y así conseguir trabajar más concentrados y mejorar”.

“Ha sido un buen cambio”

El jugador nació hace 26 años en la localidad italiana de Reggio Emilia, un 26 de enero. Hijo de un periodista, Leopoldo Melli, y de la ex jugadora estadounidense de voleibol, Julie Vollertsen. El ala-pívot comenzó su carrera en el Pallacanestro Reggiana de su ciudad, pero sería en el Olimpia Milano donde crecería durante cinco años. Más tarde, en 2015 fichó por el Brose Bamberg y este verano cambió el frío alemán por la cálida Estambul.

Gigi Datome y Nicolò Melli durante el calentamiento | Imagen Yolanda Henández (Tercer Equipo)

Un cambio diferente, como asegura el propio jugador pero que describe como “un buen cambio”. Melli reconoce que “el estar con Gigi, y también el equipo, que tiene grandes personas me han ayudado enseguida a adaptarme, lo he hecho muy rápido”. Pero no se olvida de su antigua casa, “obviamente echo de menos a mis amigos alemanes, pero estoy contento de la decisión que he tomado”.

De Milán a Bamberg y de Bamberg a Estambul, el cambio es significativo, y evidentemente, son muchas las cosas extrañas que el baloncestista percibe en su nueva ciudad, pero no se decanta con ninguna: “podría estar hablando demasiado”.  Aún así, Melli reconoce que se encuentra a gusto: “me han acogido muy bien la afición se ha portado muy efusiva conmigo y estoy muy contento”.

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