En Gran Canaria no hay tiempo para la depresión

Los amarillos tardaron poco en olvidar las penas de la EuroCup, y se deshicieron en un fantástico último cuarto de un Obradoiro al que le faltó algo

Imagen de José de Haro (Tercer Equipo)

Diez minutos le valieron al combinado claretiano para sentenciar un partido que dominó a su antojo. Un 17-5 de parcial en el último cuarto fue clave para el 82-64 con el que acabó el encuentro. Así las cosas; los amarillos consiguen un triunfo que les acerca a los cuatro primeros puestos, mientras que el equipo compostelano se aleja de los ocho primeros puestos de la tabla.

Comenzó un partido en el que parecía que en los primeros minutos sólo valían los triples. Cuatro de las cinco primeras canastas del choque fueron de tres (8-6).

A partir de ese momento, los claretianos empezaron a imponer su ritmo. Balvin se hizo con el control de la zona, y la defensa local se activó y comenzó a desactivar el ataque gallego. Así las cosas; el partido se puso 14-6.

Parcial que como no iba a romper Obradoiro con un triple, una buena defensa y una entrada de Pozas que volvía a ajustar el choque (14-11).

Pero la respuesta gallega iba a durar poco. Y es que, los insulares volvieron a la agresividad defensiva y al dominio de la zona para poner el 24-16 con el que acabó el cuarto.

En los segundos diez minutos el partido cambió. Tanto los ritmos como los porcentajes de acierto bajaron. Prueba de ello, es que tardamos casi dos minutos en ver la primera canasta del parcial.

Nos encontrábamos ahora, ante un tipo de partido que favorecía más a los de Moncho Fernández. Los gallegos seguían como en el primer cuarto, es decir, continuaba la fiesta del triple.

Pero Gran Canaria no se apeó de esta propuesta y decidió jugar también desde el triple. Sheleey y Brusino lideraron a los locales, que además volvieron a imponer el ritmo de partido que les interesaba.

Así las cosas; los de Casimiro volvieron a dominar. La guerra seguía en una zona con claro color amarilo. Y en defensa los insulares le hacían muy difícil atacar a un atascado Obradoiro. Las distancias superaban los diez puntos, y el cuarto acabó con un marcador que amenazaba con romper el choque (48-34).

Catorce puntos de diferencia había al descanso entre ambos equipos. Un Gran Canaria coral pasó por encima de un Obradoiro, que sólo vivía del triple. La coralidad claretiana se veía reflejada en el apartado estadístico. Y es que, el máximo anotador del bando local era Aguilar (9). Mientras que, en el bando gallego destacaba Bendzius (8).

Aunque parecía que los locales iban a solucionar el encuentro por la vía de apremio. Poco tardamos en darnos cuenta, tras la reanudación que esto no sería así. La tripleta Navarro, Bendzius, Pustovoi iba a liderar un parcial de 9-2, que iba a meter a los gallegos en el partido (50-43).

Casemiro tardó en parar un partido que cada vez estaba más de cara para un Obradoiro, que seguía creciendo en el partido y acercándose en el marcardor. Los de Santiago aprovecharon una inercia positiva que les llevó a empatar la contienda a 53.

Y ahora sí, con el partido empatado Casimiro paró el encuentro. Tras el tiempo el mago Oliver iba a comenzar su show. Ocho puntos consecutivos del veterano base y una serie de buenas defensas, volvían a poner a los claretianos ocho arriba (61-53).

Pero Obradoiro seguía sin dar su brazo a torcer. Los norteños volvieron al partido en el tramo final de un cuarto que acababa con un marcador apretado (65-59).

El parcial definitivo comenzaba con el partido en un puño. Sólo seis puntos de diferencia había entre los dos equipos. Este último parcial, comenzó con poco acierto ofensivo. Las defensas primaban por encima de los ataques.

Partido de bajo ritmo poco acierto y pocas canastas. Un tipo de partido que convenía a un Gran Canaria que poco a poco iba imponiendo su ley.

La agresividad en defensa y el saberse sobreponer a esa zona 3-2 del equipo gallego, que se le atragantó a Gran Canaria en el tercer cuarto. Estas fueron las dos claves para que los amarillos lograsen un parcial de 14-2, que llevaba el marcador a un 79-61.

Dieciocho puntos de diferencia había entre ambos equipos a falta de algo más de dos minutos, dejaba el partido sentenciado. El encuentro tenía ya poco que contar. La ventaja no hizo más que estabilizarse esos dieciocho puntos hasta el 82-64 final.

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