Imagen vía El Desmarque

La solidez pudo con la fantasía. El equilibrio anuló el arsenal ofensivo. La experiencia en grandes partidos marcó la diferencia. Cualquiera de estos argumentos explican lo sucedido en la primera semifinal del Mundial de Rusia 2018. La mejor generación belga deberá esperar mientras un conjunto galo con una edad media muy baja amenaza con conquistar el torneo y abrir un nuevo periodo de esplendor.

Ambos entrenadores plantearon una gran batalla táctica que hizo muy ameno el partido. Roberto Martínez, consciente de la solidez gala en el centro del campo, dio entrada a Moussa Dembele para intentar compensar dicha zona y ello hizo que, ya desde el principio del partido, las alternancias en el dominio del juego y en las ocasiones estuvieran a la orden del día. Francia volvió a mostrar la suficiencia con la que ha dejado a todos sus rivales sin mirar atrás, siendo paradigmático de ello como dos jugadores capitales para los diablos rojos han sido anulados a lo largo del partido. Ni Lukaku ni De Bruyne se irán especialmente satisfechos con su partido de hoy.

A pesar de ello, ambos porteros demostraron porque están indiscutiblemente, en el top mundial de la posición. Sin Courtois y Lloris hubieran llovido los goles por ambos lados. Especialmente acertado estuvo el galo, quien apenas recibe ocasiones en los partidos pero que siempre está allí. En la primera parte salvó a los suyos con una parada prodigiosa a un disparo desde dentro del área de Alderweireld.

Bélgica, acostumbrada a buscar la contra ante sus rivales, se encontró con un equipo cuyo oficio no permitió ni una jugada que no fuera mordida, ya fuera por el omnipresente Kanté o por los zagueros. Eden Hazard buscó cargar con su equipo y, sin dudarlo, fue el timón de los suyos. Pero la portería se hacia enana para los diablos rojos. La primera parte acababa con el 0-0 y ambos equipos velando armas para una segunda parte decisiva.

El balón parado vuelve a sentenciar

La segunda parte arrancó con un golpe que, a la postre, fue definitivo cuando, a la salida de un córner, Umtiti se adelantaba a su par y a Fellaini para rematar inapelablemente al fondo de las mallas. Era el 1-0, el mejor escenario para los franceses y una pesadilla para los belgas.

Y es que Bélgica, un equipo alegre que siempre había mandado en sus partidos y demostrado capacidad de reacción en enfrentamientos donde los acontecimientos se torcieron en su contra, esta vez no superó el vértigo. Roberto Martínez modificó piezas y esquemas, pero los belgas se vieron más frágiles que nunca ante un combinado de Deschamps que, a base de oficio, sacó del partido y de su ritmo a Hazard y los suyos.

El partido fue muriendo con mayor número de ocasiones por el lado francés, aprovechando la ofensiva cuasi desesperada de Bélgica, quienes entraron de lleno en la emboscada gala, viendo pasar los minutos sin apenas crear ocasiones. Y, cuando las hubo, la falta de puntería, la defensa francesa o Lloris evitaron males mayores mientras Griezmann ralentizaba el ataque galo para agotar a su rival y Mbappé exhibía sus capacidades físicas para lograr lo mismo.

No hubo tiempo para más. Una Bélgica que ha sido, con motivo, uno de los principales atractivos del torneo, se queda con la miel en los labios. Francia fue mucho rival. El combinado del gallo no vino a enamorar; vino a ganar el Mundial. Y es muy probable que lo logre.

Alineaciones

Francia: Lloris; Pavard, Varane, Umtiti, Lucas Hernández; Matuidi (Tolisso, min.86), Kanté, Pogba; Griezmann, Giroud (N´Zonzi, min.86), Mbappé

Bélgica: Courtois; Alderweireld, Kompany, Verthongen; Chadli (Batshuayi, min.90), Fellaini (Carrasco, min.80), Witsel, Dembele (Mertens, min.60); De Bruyne, Lukaku, Hazard

Incidencias: Primera semifinal del Mundial de Rusia 2018 disputada en San Petersburgo y dirigida por el colegiado uruguayo Andrés Cunha, sin mayor trascendencia en el resultado del partido.

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