Imagen de José de Haro

Iberostar Tenerife cumplió en la tarde de ayer con los peores presagios de los grancanarios en un derbi caliente, que arrancaba con una sonora pitada a Salva Maldonado, a quien la Marea Amarilla le ha colocado el San Benito de causante del desastre que ha llevado a los amarillos a ocupar una plaza de descenso a la LEB Oro, a la espera de lo que depare el resto de resultados de la jornada.

Es como poco cruel cebarse con el entrenador amarillo, quien por otra parte como todos tiene una parte de la culpa de la situación actual, pero para nada es el único responsable de un desastre que se veía venir desde la pretemporada.

Imagen de José de Haro

No se trata de buscar responsables, sino de buscar soluciones para salir de unas arenas movedizas en las que los amarillos se están hundiendo más y más cada jornada y en el que el calendario no invita al optimismo con Maccabi Tel Aviv, Baskonia, Real Madrid y Bayern Múnich por el camino antes de recibir a Movistar Estudiantes, curiosamente el equipo que abandonaba este verano Salva para ponerse a los mandos de un tren de alta velocidad que amenazaba con descarrilar ante un reto mayúsculo, en el que la falta de infraestructura les está llevando al desastre en lo deportivo y a una fractura social que comienza a asemejarse a la vivida la temporada pasada por la UD Las Palmas y que acabó con el descenso de categoría de los amarillos.

El equipo está hundido mental y físicamente como producto de una plantilla corta a todas luces, no exenta de calidad, pero si de experiencia en una competición más cercana a la exigencia de la NBA que de la ACB. Las lesiones no han ayudado, pero tampoco lo han hecho determinadas decisiones como la de prescindir de un jugador como Pablo Aguilar, que además de ser cupo e internacional absoluto con España, aportaba calidad, conocimiento del vestuario y buen rollo, algo que comienza a brillar por su ausencia esta temporada en la isla y todo para apostar fuerte por la llegada de un Kim Tillie, que llegaba tras una temporada aciaga en Olympiakos, en la que las lesiones no le permitieron apenas jugar y que para colmo se lesionaba del tendón de Aquiles, retrasando una puesta a punto que no termina de producirse.

Imagen de José de Haro

La ausencia de un director de juego en el equipo es también evidente, dada la necesidad de dosificar los esfuerzos de Albert Oliver y la incapacidad de Clevin Hannah para llevar la batuta del equipo, más allá de la estimable aportación numérica del americano en cada partido, pero que hace aguas por todas partes en el aspecto organizativo y de liderazgo sobre la pista. El recurrir a Oriol Paulí o esperar eternamente la recuperación de Luke Nelson, no parece ser en ningún modo la solución, sobretodo porque ninguno de los dos es un uno al uso, sino un parche que no puede sustentar el juego de creación del equipo.

La ausencia de un cinco físico capaz de pelearse con los jugadores interiores de los equipos de Euroliga, convierten en una pesadilla el juego interior de los canarios sobretodo en la competición continental, lo que agudiza la necesidad de abusar del juego exterior, en el que la lenta puesta a punto de Marcus Eriksson está pasando una factura demasiado pesada para ser digerida por un equipo que no cuenta con los jugadores adecuados para jugar a lo que quiere Salva Maldonado, quien tampoco parece adaptarse a los mimbres puestos a su disposición por Berdi Pérez, siendo una pescadilla que se muerde la cola y que amenaza con agudizar el desastre del Granca, que en su partido 1.000 en ACB volvía a decepcionar a su hinchada ante el eterno rival, que sin hacer un brillante partido, fue capaz de llevarse el derbi canario sin ningún tipo de problema, por tercer año consecutivo.

Nombres como el de Sito Alonso, libre tras ser destituido del Cedevita o los de Joan Plaza y Perasovic, han comenzado a sonar con fuerza en los mentideros de las redes sociales, en la peor crisis deportiva de los últimos tiempos y que amenazan con relevar al entrenador tras dos décadas sin destituir a ningún técnico en la isla redonda.

La incapacidad del club para generar ingresos económicos extras ha llevado al equipo a una situación complicada en la que se ven obligados a competir con un presupuesto de Eurocup en una Euroliga que les coge demasiado grande, con viajes interminables y en el que Berdi Pérez se encuentra con la situación de tener que acudir al mercado de la BCL o de la Eurocup, ya que los jugadores de Euroliga quieren cobrar conforme a su caché no rebajándolo para jugar en un equipo invitado a la mesa de los mayores, pero sin la infraestructura suficiente para hacerlo con las mismas armas que sus rivales.

Por si fuera poco, el parqué del GC Arena está en el punto de mira de la Euroliga, tras las quejas manifiestas de Barça y Anadolu Efes y que podría terminar con la apertura de un expediente sancionador para un Granca que no termina de despertar de la pesadilla que está viviendo en la teóricamente temporada más ilusionante de su historia.

El cambio debe de venir desde la autocrítica, reconociendo los errores cometidos y tomando cuanto antes las decisiones encaminadas a restablecer el orden y devolver al equipo a un nivel óptimo para competir en condiciones de igualdad o al menos con las armas necesarias para no sufrir las humillaciones a las que se está viendo sometido en lo que va de temporada.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

9 − 2 =