La ciénaga «rossa»

@ScuderiaFerrari
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Si algo ha dejado tras de sí el Mundial 2018 es la sensación de que Ferrari ha desperdiciado una gran oportunidad, y aunque produzca cierto miedo decirlo: que puede ser la última, al menos en unos años.

La Fórmula 1 es lo suficientemente compleja como para ahorrarse saltos a la piscina sin saber previamente si hay agua o no. En 2019 estrenamos reglamento y en sentido estricto las cartas se barajan de nuevo. Esto va a ser igual para todos los equipos que intervienen en el campeonato pero, si me lo permitís, afecta distinto a las escuderías que luchan por los primeros puestos que al resto.

McLaren está lanzando su proyecto y las estimaciones más halagüeñas inciden en que su horizonte más creíble está depositado en 2020. Toro Rosso no cuenta porque, por razones obvias, su labor la temporada que viene estará supeditada al 100% a Red Bull. Haas y Williams siguen siendo duda. Alfa Romeo Sauber y Racing Point (Force India) es difícil que opten a algo más que a liderar la zona media de la parrilla. Renault lo mismo, su aventura todavía está verde…

@ScuderiaFerrari

Nos quedan las tres reinas: Red Bull, Mercedes AMG y la protagonista de este texto, Ferrari. Y si bien la primera de ellas podría dar el susto o en la diana dependiendo de cómo funcione su relación con Honda, todo indica que 2019 va a significar un nuevo duelo en la cumbre para Brackley y Maranello, con el agravante para la rossa, de que ha perdido todos los títulos a manos de su rival en la etapa híbrida, y en especial en 2017 y 2018, habiendo podido disputarlos hasta el último instante.

Y en éstas estamos. La plateada con tendencia al alza por haber revalidado el trono de Marcas por quinta vez consecutiva y por contar con un pentacampeón del mundo, así como estrenando novedades y rentabilizando la evolución aplicada en su unidad de potencia a partir de Bélgica, mientras que a La Scuderia poco le ha faltado para solicitar el adelanto del cierre del campeonato…

Duele escribirlo, pero Ferrari ha concluido 2018 con la lengua fuera y envuelta en una bonita borrasca que afecta también a sus cuadros directivos. La muerte de Sergio Marchionne ha pasado factura pero sin duda ha sido peor la parte que atañe a la dirección de Maurizio Arrivabene y el desempeño de Sebastian Vettel.

La de Il Cavallino está tocada y ha multiplicado innecesariamente la presión que tradicionalmente viene soportando, lo que a mi modo de ver no supone el mejor escenario para sacar adelante un vehículo retador que dé al alemán la superioridad que reclama insistentemente. El SF71H ha sido un gran coche que ha estado en muchos momentos por delante en prestaciones del W09 de Mercedes, pero por hache o por be no se ha sabido aprovechar. La fábrica aplicó evoluciones que la hicieron retroceder (las famosas peoras) y ha invertido el tiempo restante en subsanarlas mientras veía impotente cómo Lewis Hamilton lograba su quinta corona y Mercedes AMG conseguía para sus vitrinas un nuevo trofeo de Constructores.

En Fórmula 1 no conviene precipitarse, pero como decía al comienzo: la sensación ahora mismo es agridulce. Por un lado, 2019 supone un indudable horizonte de esperanza, pero por otro, la percepción ante la campaña que abriremos dentro de un par de meses, es que se ha desaprovechado un tren que perfectamente puede no volver a pasar.

Os leo.

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