Con todo esto del final de la temporada 2018 resulta inevitable el repaso a los hechos y acaecidos de la temporada, y entre ellos, sin duda, a la valoración de por qué un piloto como Fernando Alonso no ha encontrado posibilidades para continuar en la parrilla y, en consecuencia, ha dado la espalda a nuestra disciplina, bien de forma definitiva o momentánea, cosa que todavía está por ver.

Llegados a este punto, debo confesar mi absoluta perplejidad ante el nivel de comprensión mostrado desde diferentes medios, al respecto de por qué el asturiano no ha tenido hueco en estructuras como Red Bull, Mercedes AMG o Ferrari, y la poca importancia que se ha dado al hecho de que Ron Dennis lo considerara imprescindible en el proyecto McLaren/Honda que echó a andar en 2015…

Bueno, ya sabemos todos cómo terminó la cosa a finales de 2016, cuando incluso uno de nuestros últimos dragones se vio obligado a abandonar por la puerta de atrás su propia escudería para ser sustituido por otro individuo, que al igual que el de Woking, ha seguido considerando al español un pilar fundamental en la aventura de la británica, hasta que, claro está, éste anunció en agosto pasado que lo dejaba.

@McLarenF1

Parece un poquito descabellado ningunear las dotes de Dennis. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con Ron y sus métodos, pero no se puede negar que a él le debemos la mejor McLaren de todos los tiempos. Estirando el asunto, también deberíamos reconocer que Dennis supo ver antes que nadie la enorme calidad que llevaba dentro nuestro actual pentacampeón del mundo, Lewis Hamilton. No, no parece de recibo desestimar su elección a finales de 2014 por el de Oviedo, menos si cabe, teniendo en cuenta el lío que se montó en el seno de su escudería en 2007.

Zak Brown tampoco es manco. El californiano no es ninguna perita en dulce. Su historial en el mundo de la competición lo avala casi tanto como Mansour Ojjeh y Mumtalakat Holding Company juntos, lo que nos pone en que nuestro último garajista y un individuo al que nadie con dos dedos de frente se atrevería a llamar tonto, han creído a pie juntillas en un tipo al que ha vencido la cultura de la Fórmula 1 que señalaba como culposa e imperecedera un tal Ari Vatanen, un desconocido, ¡vaya!, cuando el finlandés tuvo que ceder la rodilla ante Jean Todt en su lucha por la presidencia de la FIA en 2009.

Nos queda Gil de Ferran, otro mindundis que no sabe nada de nuestro deporte, pero vertemos ríos de tinta tratando de justificar por qué las tres escuderías más importantes de la Fórmula 1, obviando lo importante, han rechazado contar con el mejor piloto de los disponibles. Y, lamentablemente, a esto mismo nos abonamos…

Si me permitís la osadía, diré que Alonso no es el problema, y afirmaré a renglón seguido que el problema es el statu quo.

Vettel está reclamando un misil a Maranello y lo ven bien los detractores de que Woking sea ahora mismo el resultado de sus aspiraciones mal calaculadas, o erróneas, dicho lisa y llanamente, cuando el de Heppenheim que viste de rosso está apuntando al ojo mismo del huracán que nos asola: más que nunca hace falta un pepino para triunfar…

No es McLaren. No son sus expectativas; es la cruda realidad, ¡demonios!

Fernando es pasado ahora mismo. En sentido estricto no debería preocuparnos. Pero lo preocupante, si me lo permitís, es que sigamos abonados al mantra negativo y pesimista, cuando en lo tocante a McLaren no hay apenas sitio para la realidad o el optimismo.

Algunos argumentan que si se critica el actual estado de cosas es porque Dennis era mucho Dennis y la McLaren de hoy dejaría mucho que desear, vamos, que el pasado resulta inasequibe. Pero no se puede obviar, ni se debe, que Ron eligió a un tal Fernando Alonso para liderar su proyecto en 2015, ni que que Zak Brown ha mantenido al de Oviedo en el epicentro de la actividad de Woking; porque, a lo peor resulta que hay quienes prefieren la comodidad del hoy a apostar porque lo genuino muestre sus destellos. Por cierto, algo muy parecido a lo que aceptó hacer el de Woking cuando tuvo entre sus manos a un Prost y un Senna.

Os leo.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

8 − 2 =