Imagen vía Twitter (@Sergio_regui)

Ya lo dijo en su día Joaquín Caparros: “Jugar contra el Barça es como ir al dentista”. Pero claro, cuando el de Utrera pronunció aquella frase entrenaba a un equipo como el Levante. Una escuadra de un presupuesto unas cien veces menor al del faraónico Real Madrid. Un equipo el blanco, que empieza a sentir lo mismo que sentía aquel Levante cuando se veía las caras con el conjunto culé.

En los últimos años cada visita azulgrana al Bernabéu parece haberse convertido en un sinónimo de miedo, de dolor, de pavor, de susto y de casi muerte para una afición madridista, que últimamente cuando ve al equipo que lidera Leo Messi empieza a sentir lo mismo que un niño de cinco años cuando pasa por el sillón del dentista. Algo más propio de un equipo pequeño, que de todo un Real Madrid.

Y eso, que ayer los blancos no jugaron un mal partido. Pero ya se sabe, que en esto del fútbol conformarse sólo con las sensaciones es de equipo pequeño. Y el conjunto blanco es de todo menos eso. Por eso, cuando los chicos de Solari se paren a mirar el encuentro de ayer deben fijarse en que contra un equipo como el blaugrana perdonar de cara a puerta es lo único, que no se puede hacer.

Por eso, para que recibir a un equipo como el culé deje de parecerse a ir al dentista, y vuelva a ser un partido de fútbol de poder a poder. Los blancos deben fijarse en una frase del himno del Sevilla. Aquella que dice: “Dicen que nunca se rinde”. Los de Solari deben levantarse del golpe, que supuso la eliminación copera de ayer para afrontar con ánimos renovados el clásico del sábado en el que, lamentablemente solo se jugaran el orgullo y las ganas de revancha.

Reguilón, que por cierto fue en el partido de ayer uno de los mejores del equipo blanco ha sido hoy sin duda un ejemplo para todos los madridistas. El canterano ha puesto hoy el siguiente texto en sus redes sociales: “Lo aprendí cuando era un niño en este mismo club. Si te caes, te levantas”. Valores que se deben extender por el vestuario blanco de cara al choque del próximo sábado.

Si algo ha quedado demostrado a lo largo de la historia de un equipo como el merengue, es que, es capaz de sobreponerse a todo tipo de escollos. Y el de la eliminación copera no será una excepción. Los de Solari deben salir el sábado pensando en estas tres cosas: Venganza, orgullo y confianza. Todo esto, les servirá a los blancos para que recibir a su eterno rival deje de ser como pasar por el sillón del dentista.

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