Imagen de base vía Mundo Deportivo

Tanto La Provincia como el Canarias 7 colocan al técnico catalán fuera del banquillo amarillo tras el empate de ayer ante un Extremadura UD que tuvo bastante fortuna a la hora de sumar un punto en el feudo grancanario.

La ausencia de Miguel Ángel Ramírez por motivos profesionales de la Isla parece ser el único motivo que explica la falta de oficialidad por parte de la entidad amarilla sobre el final de Herrera en su segunda etapa en la UD Las Palmas, a pesar de las palabras de Toni Otero en el Canarias 7, medio en el que afirmaba tajantemente que el futuro del técnico no dependía del resultado obtenido ante el conjunto extremeño, lo que vuelve a dejar al secretario técnico de los amarillos en ridículo, si se confirmase la destitución de Herrera sin ni siquiera haber perdido ante los azulgrana.

La precipitación en el despido de Manolo Jiménez, estando 6º clasificado, con los mismos puntos que el 7º, tras empatar en casa ante el por entonces líder, el Granada CF, ya rechinó en su momento y más al recurrir a Paco Herrera tras su fallida experiencia en Grecia, cuyo último gran éxito había sido el ascenso de los isleños a Primera División. Desde entonces, los resultados no acompañaron al catalán ni en el Sporting de Gijón ni en el Valladolid, a pesar de lo cual, Miguel Ángel Ramírez se decidió a apostar por él en una 2ª etapa en la que ha conseguido tan solo 2 triunfos que han alejado a los canarios del objetivo, ocupando la 11ª plaza con 38 puntos, a 9 de la promoción de ascenso y a 14 del descenso de categoría.

A penas 10.000 espectadores acudieron ayer a ver in situ el final de la era Paco Herrera, en una nueva demostración de la fractura social entre el equipo y la afición, que no entiende como los dos único fichajes en el mercado invernal: Aythami Artiles y Srnic, no han servido más que para engrosar las nóminas de una de las plantillas más caras de la categoría, pero que es incapaz de optimizar sus recursos en el césped ante rivales teóricamente inferiores a los amarillos.

La UD Las Palmas camina sin rumbo por tierra de nadie, sin un objetivo claro y con la tranquilidad de saber que el descenso no parece de momento ser una opción factible gracias al descenso administrativo del Reus y a la crítica situación de varios equipos que tienen al parecer las cartas ya marcadas para descender al pozo de la Segunda B.

Las tensiones con la prensa tampoco ayudan a un equipo que se encuentra en la encrucijada de tener que volver a apostar por un técnico tras fallar estrepitosamente en sus últimas 5 apuestas (Manolo Márquez, Pako Ayestarán, Paquito Ortiz, Paco Jémez y Manolo Jiménez), desde el fin de la era Quique Setién y que ha llevado a los canarios a la situación en la que se encuentran en estos momentos.

Escuchar los nombres de Pepe Mel, Míchel o el más increíble de todos, el de Juan Carlos Valerón, como posibles relevos, no hace sino acrecentar la sensación de estar en un barco a la deriva, sin un capitán capaz de reconducir una situación en la que todo es posible todavía, pero en la que ninguno de los 3 candidatos parecen despedir sensaciones positivas, pudiendo continuar el calvario de la UD hasta un final de temporada que puede ser agónico y fantasmagórico.

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