Los jugadores del Slavia tras anotar uno de sus cuatro goles / Reuters

El Sevilla vivió una pesadilla en Praga. Un gol en la última jugada de la prórroga ajustició cruelmente a un Sevilla que llegó a ir dos veces por detrás en el luminoso pero que consiguió levantar forzando la prórroga. En la misma, los de Machín anotaron y pusieron el 2-3, pero el Slavia culminó la remontada en el último minuto en una jugada desgraciada ante un Sevilla al que se le hizo eterna la prórroga y que dice adiós a Europa.

Pablo Machín, sabiendo que parte de la credibilidad de su proyecto se jugaba en este envite europeo, dispuso a su once de gala con la vuelta de Kjaer y del meta Vaclik que se recuperó y estuvo en el equipo titular. La duda era la inclusión de Roque Mesa o el croata Rog en el medio junto a Banega aunque finalmente el canario fue el elegido por el entrenador soriano. También entró Munir en en el que Machín está confiando en competición europea, el canterano del Barça formaría la pareja de ataque con uno de los delanteros más en forma de Europa, Ben Yedder, en auténtica vena goleadora.

El Slavia de Praga, líder de la Liga checa con solidez por delante de Viktoria Plzen y Sparta de Praga, se presentó con la baja por sanción de Coufal que obligó al técnico Trpisovsky a variar su zaga metiendo a Kundela, central en la ida, como lateral derecho, y la inclusión de Ngadeu-Ngadjui en el eje de una zaga 100% africana junto a Deli. Por lo demás, junto a las bajas por lesión de Tecl, Hromada y Sevcik, pocas novedades con el capitán Skoda, que no jugó en Nervión, como hombre más adelantado.

El Sevilla, tras el 2-2 de la ida y consciente de que tenía que marcar si o si en la capital checa, trató de dominar el choque pero le costó en demasía en el prólogo, le fue difícil desperezarse en el comienzo. Promes, con un tiro cruzado en el 7′, otorgó la primera opción seria a un cuadro andaluz que poco a poco se iba adueñando del duelo.

Los jugadores del Slavia de Praga celebran el 1-0 / Getty Images

Sin embargo, llegados al cuarto de hora, el peor de los presagios se cumplió, el Slavia votaba un saque de esquina, una de sus especialidades, por mediación de Stoch. El eslovaco golpeaba al segundo palo, ahí estaba Skoda que completamente solo cabeceó al punto de penalti donde campaba, el central camerunés Ngadeu-Ngadjui para hacer el 1-0 y su primer gol en la competición. Mazazo para un Sevilla que necesitaba marcar para acceder a cuartos dos goles en un Eden Arena donde el Slavia de Praga aún no había recibido gol alguno durante la presente edición de la Europa League.

A los hispalenses solo les valía volcarse sobre la portería local, lo hacían sin orden ni concierto pero la defensa checa estaba muy atrás prácticamente metida en su área y en cualquier rechace o jugada aislada el Sevilla podía hacer daño. Así fue a la media hora con un centro de Sarabia que caía a Promes que, a trancas y barrancas, dirigía su disparo al larguero. El holandés fue la principal referencia atacante para un cuadro de Machín cuyo juego no fluía lo suficiente como para levantar la losa del marcador imperante.

Un lanzamiento de falta al borde del área en el 37′ de Éver Banega fue el prólogo del empate del equipo español que llegó en el 43′. De nuevo Promes desbordaba a Kudela por la izquierda, se plantaba en el área y el meta Kolar le derribaba, penalti clamoroso que no dudó en pitar el bielorruso Kulbakov. Ben Yedder no perdonó desde el punto fatídico anotando su octavo gol en ocho partidos de Europa League. Con poco, el Sevilla marcaba, rompía la racha de imbatido de su contrincante en casa y se mantenía vivo en un momento importante, al borde del descanso. Un gol necesitaban los de Machín para meterse en cuartos.

Munir pelea un balón con Kudela / Agencias

El segundo periodo comenzó de manera antagónica a como acabó el primero. A los once segundos penalti para el Slavia. Balón largo al área de Ngadeu-Ngadjui, el balón botaba ante la pasividad de la defensa andaluza y Boril se adelantaba a Jesús Navas que cometía penalti por meter la mano a su oponente, un empujón que pareció insuficiente a todas luces para derribar al nueve veces internacional checo. Soucek no falló desde los once metros poniendo el 2-1.

Con muy poco, tanto en la ida como en la vuelta, los de Trpisovsky ponían contra las cuerdas a un Sevilla que con un gol podía forzar la prórroga, poco cambiaba la situación, si o si había que marcar de nuevo. Los checos, el equipo que más faltas comete en esta edición de la Europa League, muy justos técnicamente, pero poderosos física y tácticamente, imponían su fútbol cuajado de pragmatismo y eficacia.

Sin embargo, el Sevilla demostró por qué ha ganado cinco veces esta competición, y en el 53′ empataba el duelo con una tremenda volea con la zurda de Munir. El hispano-marroquí empalmaba en la frontal del área un balón que venía llovido y con un monumental golazo ponía la igualada en el partido y en la eliminatoria. Se pasó del pesimismo al entusiasmo en las huestes de un Sevilla que, por fin, pasaba a controlar el partido y el marcador toda vez que todo lo que fuera anotar de nuevo metía en un lío a su rival por el valor doble de los goles fuera de casa.

Vaclik festeja uno de los goles sevillistas / Agencias

El Sevilla iba a por el partido, otro gol noqueaba a un envalentonado Slavia, sin embargo el fútbol no era del todo fluido, solo Banega ponía algo de cordura para dar más sensación de peligro aunque sin ocasiones excesivamente claras. A solo quince minutos del final Machín metía a Gonalons para contrarrestar la presencia física de los checos por un Roque Mesa desdibujado. Trpisovsky respondía desde el banco introduciendo a un jugador rápido para las contras como el nigeriano Olayinka.

A diez de llegar a la prórroga, Machín se la jugaba, metía a André Silva por un Sarabia que no cuajó una buen actuación. Con el ariete portugués, el Sevilla se quedaba con tres delanteros. La tuvieron los andaluces en el 84′ con un remate de cabeza ya en el área chica de Ben Yedder, su testarazo fue flojo con lo que a Kolar le dio tiempo sacar una manopla a todas luces milagrosa para los suyos. El partido estaba en el alambre y en el último minuto, en clave prórroga, ingresaba en el campo el ‘Mudo’ Vázquez por Munir para controlar más la zona ancha. Nada más tuvo un partido que tomaba tintes agónicos. La prórroga dictaría sentencia.

Parecía apagada la escuadra nervionense en el inicio del tiempo extra, no tenía el control del balón y el Slavia se aproximó en varias ocasiones al área sevillista, sobre todo a balón parado donde realmente los de Trpysovsky podían hacer daño. Cuando más dubitativo estaba el equipo andaluz, Promes conectaba un gran centro y el ‘Mudo’ Vázquez ganaba el espacio y peinaba el balón con la cabeza metiendo el tercero para los hispalenses.

Sergi Gómez pugna un balón con Traoré / Agencias

Era el 97′ pero el Slavia, que evidenció ser un conjunto muy competitivo y rocoso, no se vino abajo y cuatro minutos después conseguía el empate gracias al holandés Van Buren ante un Sevilla que bajó la guardia algo que penalizaba un equipo checo que parecía tener más vidas que un gato. Los hispalenses seguían clasificados pero ya sin margen de error, un gol les echaba, el sufrimiento se prolongaba.

El Slavia, espoleado por un Eden Arena repleto con casi veinte mil gargantas animando, se venía arriba, empujaba al Sevilla hacia su área con sus armas, el juego áereo y la búsqueda del choque y los balones largos y divididos. Desde entonces, la prórroga fue una agonía que rozaba la heroicidad para un Sevilla que se metió atrás, extenuado por el esfuerzo y la emoción, el tiempo volaba para unos y apenas se movía para los otros.

El Sevilla resistía, apretó los dientes ante un Slavia que buscaba cualquier rebote o jugada aislada para consumar el milagro en medio de la agonía. Fue el preámbulo de la pesadilla sevillista, una falta mal sacada derivó en un barullo en el área visitante que resolvía Olayinka cuyo remate casi salvaba Kjaer que se lió con el balón que acababa introduciéndolo en su portería. Era el último minuto y en la jugada anárquica que buscaba llegaba el sueño del Slavia y la zozobra sevillista que decía adiós a su competición preferida de una manera cruel.

Promes, decepcionado tras la debacle europea del Sevilla / Agencias

FICHA TÉCNICA:

SK Slavia Praga: Kolar; Kudela, Ngadeu-Ngadjui, Deli, Boril; Soucek, Kral (106′ Frydrych); Masopust (91′ Zmrhal), Traoré, Stoch (92′ Van Buren); y Skoda (76′ Olayinka).

Sevilla FC: Vaclik; Kjaer, Carriço, Sergi Gómez; Jesús Navas, Sarabia (80′ André Silva), Roque Mesa (73′ Gonalons), Banega, Promes; Munir (89′ ‘Mudo’ Vázquez) y Ben Yedder (104′ Rog).

Goles: 1-0 (15′) Ngadeu-Ngadjui; 1-1 (44′) Ben Yedder, de penalti; 2-1 (45′) Soucek, de penalti; 2-2 (53′) Munir; 2-3 (97′) ‘Mudo’ Vázquez; 3-3 (102′) Van Buren; 4-3 (120′) Kjaer, en propia puerta.

Árbitro: Aleksei Kulbakov (Bielorrusia). Amonestó a los locales Kolar (43′), Kral (67′), Olayinka (87′) y Soucek (110′) y al visitante ‘Mudo’ Vázquez (99′)

Incidencias: Partido de vuelta de los octavos de final de la Europa League jugado en el Eden Arena de Praga ante 19.020 espectadores. Terreno de juego irregular y tiempo ventoso y desapacible con unos 5º de temperatura sobre la capital de la República Checa.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

siete − cuatro =