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Una temporada más se demuestra la importancia de contar con un presupuesto económico alto para tener opciones de ascenso en una Liga Femenina 2 cada día más dura y competitiva en el que las plantillas cortas son insuficientes en la hora de la verdad, tal y como le sucedió ayer a un Almería que se plantaba por sorpresa en la fiesta final lagunera del Ríos Tejera, ante un Ciudad de los Adelantados que ejercía no solo como anfitrión, gracias a la decidida aportación económica del Cabildo de Tenerife, sino que además contando con una plantilla larga, con todas las posiciones dobladas con algunas de las mejores jugadoras de la categoría, todo un caballo ganador en manos de Claudio García, que por fin lograba el ansiado ascenso en presencia de unos 500 fieles que celebraron su triunfo final ante un rival que se mantuvo en pie durante tres cuartos, pero al que la gasolina ya no le aguantó en el último asalto, para terminar claudicando por 63-41, resultado que no hacía justicia al esfuerzo de las almerienses en la noche de ayer.

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Si en el caso de las moradas el presupuesto fue decisivo, más claro es si cabe en el caso de Campus Promete, que se presentó en Tenerife con un proyecto más propio de la Liga DÍA que de la Segunda categoría, con un entrenador experimentado en el banquillo como Jacinto Carbajal, que devolvía a la élite a las riojanas tras una temporada de auténtico récord en el que ha dominado la LF2 como si del propio Atila se tratase, con tan solo 2 derrotas en la temporada regular y barriendo a todos sus rivales de la pista en la Fase Final de La Laguna, incluido al Celta, al que de poco le sirvió derrotar a las anfitrionas en la fase de grupos, al tocarles en suerte en la hora de la verdad medirse al Ferrari riojano, que las sacó de la pista imponiéndose con claridad en los cuatro cuartos en juego (54-85).

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El camino seguido por Promete y Clarinos sigue la estela del marcado el curso pasado por Valencia Basket y Durán Maquinarias Ensino, que no se cortaron ni con un cristal a la hora de tirar de talonario para confeccionar sobre todo en el caso de las taronjas, plantillas más propias de la primera categoría que de la de plata, para asegurar un ascenso no por ello menos merecido, pero que deja a las claras al resto de aspirantes que si quieren tener opciones en el futuro tendrán que pasar por taquilla, ya que cada temporada que pasa está más caro lograr el ascenso a la élite del baloncesto femenino español.

También es cierto que el dinero tampoco asegura el éxito, no restándole ni un ápice de gloria al ascenso logrado por riojanas y laguneras, que han sabido contrarrestar la presión y los egos de plantillas con tanta calidad en sus respectivos rosters, en beneficio de un objetivo que para alegría de sus respectivas hinchadas se lograba en la tarde noche de ayer en un Ríos Tejera al que le faltó el apoyo masivo del público que si llevó en volandas el curso pasado al Valencia Basket en la Fonteta.

La propia Fase Final invita a seguir el camino de los 4 últimos ascendidos, por la exigencia máxima de jugarse toda una temporada en 4 partidos a vida o muerte en 4 días, que obligan a contar con plantillas largas, capaces de tirar de rotaciones que no mermen el potencial deportivo del equipo y que ayer pasaba factura a Celta y Almería, con un fondo de armario muy inferior al de sus rivales, lo que les dejaba prácticamente sin opción de dejar sin recompensa a los dos equipos más poderosos de la categoría y que terminaban imponiendo la lógica sobre el parqué.

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En medio del rotundo éxito de riojanas y tinerfeñas, destacar el MVP de la jovencísima Raquel Carrera, que una vez más tiraba del carro celeste en busca de un objetivo que se quedaba por 2º año consecutivo a las puertas de la gloria, pero que vuelve a ratificar el futuro prometedor de una jugadora que apunta a lo más alto y que sin ningún lugar a dudas llegará donde se proponga.

Punto y final a una larga y exigente temporada en la Liga Femenina 2 que ya espera con impaciencia el comienzo de la próxima batalla, deseando la mayor de las fortunas a Promete y Clarinos el próximo curso, en una Primera División en la que las exigencias se multiplican por 1.000 y en la que ambos intentarán sobrevivir entre la élite del Basket femenino nacional.

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