Foto: @warriors
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Sabes que es una noche en la que los Warriors se la juegan si Steve Kerr decide poner a los Hamptons de inicio: Curry, Klay, ‘KD’, Dray y Iguodala. Toda ayuda era poca para frenar a los Rockets de La ‘Barba’ que llegaba de barrer 4-1 a los Jazz y con mayor convicción que con la que lo hicieron los Warriors ante los Clippers.

Era una noche de esas de bombo y platillo, la final anticipada del Oeste e incluso de la NBA en general, pero una serie de partidos alucinante que se presentaba ya en semifinales.

En los primeros 12 minutos se veía en el campo eso que en Playoffs te hace ganar los partidos. No es el ataque (que también, obviamente) sino la defensa: solo 19 puntos de los Rockets con unos porcentajes de tiro horribles para firmar un primer cuarto 9 abajo, 28-19.

@deportesenusa
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Pero no era lógico lo que se vio en ese primer cuarto, con unos Rockets apenas por encima del 30% de acierto en tiros de campo, necesitaban despertar y lo hicieron de la mano del de siempre y el escudero: James Harden y Eric Gordon. A base de un triple cada uno acercaron a Houston a unos Warriors que mediado el segundo cuarto estaban algo. Empanados, como viéndolas venir. A cinco minutos del final estaban los protagonistas esperados en ambos equipos más Nenê (quien aun así tuvo +7, el mejor de su equipo solo por detrás de PJ Tucker), que tuvo tanto cosas buenas como cosas malas, sobretodo al final del partido. D’Antoni a veces prescindía de pívot buscando algo más bajo para contrarrestar la velocidad de crucero de los Warriors en algunos momentos. Pero nadie despegaba, unos por las pérdidas y otros por su bajo acierto en tiros, algo que haría que el marcador estuviese muy apretado hasta el final, como era de esperar.

El problema de los Rockets estuvo a veces en el movimiento de balón, algo que se vio al final del partido en las estadísticas con solo 14 asistencias por las 24 de Golden State, todo ello sumado a que el jefe de la pintura estaba siendo Green desplegando ese poder intimidador de hacer todo y todo bien. Se llegaba al descanso 53-53 tras un buen final de Houston y un par de errores de Curry por querer correr de más. A los Warriors los sostenía un Durant brutal que se atrevía con casi todo, sabedor de que pocos podían inquietarle (PJ Tucker no estaba a la altura).

Siempre el tercer cuarto…

En el tercer cuarto un 30-23 a favor de Golden les dio algo de ventaja, aun sin tener bien ni a Steph ni a Klay, que ambos eran duda horas antes del partido y llegaron muy apurados, una película que parece que cambiará en el segundo partido con los días de descanso que hay.

Pero Houston no renunciaba, y de la mano de un triple de Green y otro de Chris Paul se volvían a sumar al partido, sabedores de que una primera victoria en Oakland ponía las cosas patas arriba. Y más viendo que Curry andaba pillado con las personales y que Klay no lograba enchufarse. Malo, muy malo, o bueno…

En el último cuarto los Warriors coqueteaban con las ventajas más altas que habían tenido en el partido, varios +9 que quedaron enterrados por culpa de Harden, 89-87 y el partido al rojo vivo de nuevo. Pero las premisas estaban claras: balones a Durant y Harden.

‘KD’ llegó al final del partido en ese punto de ‘tocapelotas’ que sacaba faltas entrando a canasta o te la clavaba de reversos, algo menos utilizado en este partido porque el aclarado de Houston muchas veces le invitaba a darse una vuelta por la pintura ya sacar la falta. En Houston estaban también muy apoyados en Gordon, pistolero silencioso que nunca se suele esconder y acabó el partido con muy buenos datos, pero insuficientes para los suyos.

96-94 y apenas unos minutos por jugarse, nadie fallaba, todos buscaban la fiabilidad y estaban claras: Harden y ‘KD’. Sin tener una buena noche, Harden siempre incomodó a la defensa rival (tiene un máster ya en eso) y sacó numerosas faltas con sobretodo un 2+1 casi al final del partido que le pudo costar muy caro a los Warriors. Anotó el libre y se pusieron 100-98. La pelota le subió Curry, bloqueos le hicieron acabar con Nenê, le bailó un poco y triple apurando posesión. Lapidario, +5 con medio minuto por jugarse y la sensación de que, sin haber tenido una buena noche, había puesto el toque definitivo a un partido que acabó 104-100 y permitió a los suyos poner el 1-0 en la serie.

Segundo asalto

Acto para no cardiacos el próximo partido, el que se vivirá en la noche del martes a las 04:30 hora española. Esto solo acaba de empezar.

El más efectivo del partido fue Durant, que finalizó con 35 puntos y 5 rebotes, 18 fueron para Curry, a los 14 llegaron Iguodala y Green logró un meritorio 14+9+9, 6 fueron para Looney y con 2 acabaron Livingston y Bogut.

En los Rockets Harden alcanzó también los 35 puntos, 27 fueron para Eric Gordon, Paul acabó con 17 antes de ser expulsado, Nenê llegó a los 8, 4 para un Capela que dejó mucho que desear y con 3 acabron Green, Shumpter y House.

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