Con Ferrari empeñada en autolesionarse y Red Bull alejada todavía de sus mejores prestaciones, no resulta complicado imaginar que Mercedes AMG pueda proclamarse vencedora en el campeonato de marcas antes de que termine el verano. Por fortuna, da la sensación de que nos queda el de Pilotos.

Valtteri Bottas sigue apretando a Lewis Hamilton en clasificación. En principio, éste es el territorio preferido del conductor de Tewin, quien hasta la fecha acumula 84 poles desde que inició su carrera profesional en Fórmula 1, en 2007, y por ello es relevante que el finlandés se lo esté disputando en estos instantes porque el premio gordo está mañana en la salida.

Puede parecer redundante pero en modo alguno lo es. Más allá de lo que supone largar en primera posición, hablando de vehículos tan críticos y necesitados de aire limpio como son los W10 de Brackley, partir en cabeza supone una doble ventaja. Por un lado se controla la prueba, y por otro se cuidan mejor las gomas y el consumo del vehículo, amén de que se obtiene un beneficio clave en el rendimiento aerodinámico del monoplaza, en tanto en cuanto éste circula ajeno a eso que llamamos aire sucio

@MercedesAMGF1

El asunto no es nuevo. Corría 2009 y 2010 cuando Adrian Newey comenzaba a aplicar su visión de rake variable en el RB5 y RB6, sobre todo en este último, y alentaba de paso la enorme complejidad que han ido cobrando hasta este año pasado los alerones delanteros.

En 2019 siguen teniendo una importancia crucial en el comportamiento del coche y, de suyo, podemos sintetizar diciendo que el ala anterior precisa de un escenario apropiado para funcionar correctamente y que si no lo consigue, el comportamiento del monoplaza suele verse comprometido o tendente a dar pequeños sustos, circunstancias que suelen palparse en cuanto percibimos cómo un W10 o un SF90 se vuelven más delicados de controlar cuando se ven obligados a rodar en tráfico, en aire sucio, para que nos entendamos.

Bottas es consciente de los enormes beneficios que trae consigo ser el líder de la prueba y circular en aire limpio. En cabeza se puede gestionar mejor el ritmo de la carrera y la ventaja frente a los rivales y, como decíamos antes, se dispone de un plus en cuanto a desgaste de neumáticos y consumo de combustible, lo que hace más sencillo intentar ganar, en una palabra.

El de Nastola también sabe que si es capaz de meter a Hamilton en aire sucio va a tener al británico infinitamente más controlado que si le deja hacer a su gusto. Y lo sabe perfectamente porque él está más habituado a bregar en este tipo de condiciones que su compañero.

Queda la salida, obviamente. El Australia el poleman era Lewis pero Valtteri supo batirle en los primeros metros y acabó ganando en Albert Park con bastante comodidad. Por el contrario, en China, el finlandés arrancó mal y fue Hamilton quien se llevó el gato al agua en Shanghai… En Azerbaiyán Bottas lo ha intentado de nuevo, o mejor dicho: ha comenzado a intentarlo otra vez.

Mañana partirá desde la mejor posición posible y doy por seguro que durante la primera vuelta al circuito de Bakú vamos a presenciar un electrizante mano a mano entre los dos conductores de Mercedes AMG por ver quien de ellos caza el aire limpio y no lo suelta hasta que sean aprovechables los rebufos de los doblados o los rivales que se encuentren en pista.

Y es que Hamilton no ha nacido ayer, y también es plenamente consciente de lo que le supone a su W10 poder rodar en las condiciones ideales para las que fue diseñado.

Os leo.

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