Foto ACB

No dio lugar a la sorpresa un Real Madrid, que acabó consiguiendo una abultada victoria (94-70), ante un Obradoiro que aguantó el ritmo blanco durante los dos primeros cuartos. Pero que acabó sucumbiendo ante el poderío de un equipo merengue que tuvo en la pareja Rudy-Campazzo a sus principales baluartes del triunfo.

Domingo de ramos en España, y de baloncesto en Madrid. Un Real Madrid plagado de rotaciones (descansaban Taylor y Randolph, además tampoco estaba Llull lesionado), recibía a un Mombus Obradoiro ilusionado con sorprender a un equipo blanco, que todavía no quería pensar en Euroliga.

Partido igualado desde que el balón se lanzó al aire en el salto inicial. Una guerra sin cuartel en la que ni capitalinos ni gallegos eran capaces de tomar algo de distancia. El intercambio de golpes en forma de canastas fue una constante en unos primeros diez minutos en los que la igualdad fue la tónica dominante.

Singler y Simons aguantaban a base de triples el ritmo de acierto de un Real Madrid coral en ataque. Pero menos intenso de lo habitual en defensa. Algo que aprovecharon los de Moncho Fernández para acabar el cuarto con una mínima ventaja (20-22).

La guerra de triples continuó en el segundo parcial. Pero ahora cambiaron los protagonistas. Rudy y Carroll eran los pistoleros blancos, mientras Brodziansky era el que sostenía el acierto visitante en un choque sin dominador claro, y en el que las alternancias en el luminoso se convirtieron en una constante.

Ni unos ni otros eran capaces de tomar una ventaja que les permitiese imponer su ritmo en un partido con más protagonismo ofensivo que defensivo, que llegó al descanso con los de Laso dos arriba (45-43).

Sólo de tres era capaz de anotar tras el descanso un Obradoiro, que veía como en el inicio de la segunda mitad los de Laso les endosaban un parcial de salida de 8-3, que les daba siete tantos de ventaja (53-46), y obligaba a Moncho Fernández a parar el encuentro.

Tras el tiempo el equipo blanco no quitó el pie del acelerador. Liderados por un excelso Rudy a ambos lados de la pista los locales siguieron aumentado su ventaja ante un Obradoiro, al que ya no le valían unos triples, que le empezaron a entrar con cuenta gotas. Los gallegos llegaron a perder de dieciséis (64-48), un parcial que acabaron quince abajo (71-56).

Mucho tendría que remar Obradoiro si quería darle la vuelta a un partido, que los locales parecían haber roto tras un tercer parcial colosal. Pero nada más lejos de la realidad. Y es que, los chicos de Laso decidieron poner la directa hacia la sentencia con una exhibición de musculo baloncestístico al inicio del último parcial.

De veinticinco puntos llegó a ganar el Real Madrid un partido, que a algo más de cinco minutos del final ya estaba visto para sentencia. Sólo quedaba ver como el crono llegaba a cero para que los locales se llevasen el choque por un abultado 94-70.

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