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Dice la Ley de Murphy que “si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal”, una realidad empírica que sin duda alguna ha acompañado al proyecto del CB Islas Canarias en el presente curso.

Analizamos alguno de los problemas y errores de base que han impedido a las grancanarias lograr uno de los cuatro billetes para la Fase Final de Ascenso de La Laguna.

Una reducción drástica en su presupuesto

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El conjunto grancanario pagó con creces el quedarse a un partido del ascenso a Liga Día el pasado curso, ya que como consecuencia de tener que prolongar su estancia en la categoría de plata del baloncesto femenino español, las instituciones públicas redujeron considerablemente su aportación presupuestaria al equipo amarillo, tal y como se recoge en su normativa de actuación, lo que ha afectado considerablemente a la hora de confeccionar un plantel competitivo y de garantías, teniendo que pelear en desigualdad de condiciones ante alguno de los presupuestos más altos de la categoría, como ha sido el caso de Campus Promete o Ciudad de los Adelantados, cuyo poderío económico les ha permitido disponer de plantillas más largas, con todos los puestos duplicados y con la garantía de poder acudir al mercado para paliar el efecto de las lesiones sufridas a lo largo del curso, dominando con mano de hierro la temporada regular.

Como consecuencia de la reducción presupuestaria el club se vio obligado a tener que desprenderse de prácticamente todas sus jugadoras al no poder competir económicamente con las ofertas provenientes de otros clubes, a lo que se une la oferta universitaria americana, que como cada año deja al equipo huérfano de sus jóvenes promesas, obligando a reinventarse cada ejercicio, sin dar tiempo a la base a generar nuevas camadas de jugadoras que reemplacen a las emigrantes rumbo a EEUU o Universidades peninsulares.

La falta de una pretemporada que aporte la base necesaria para afrontar una temporada exigente

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Al contrario que sus rivales peninsulares, la condición de insularidad unida a la reducción presupuestaria, dejaba al equipo sin una pretemporada adecuada, en la que no pudieron medirse a ningún equipo de la categoría, jugando algún partido amistoso en casa ante rivales masculinos, no permitiendo medir su estado de forma real, llegando al arranque de la temporada con el equipo en pleno proceso de integración, teniendo que hacer los reajustes en plena competición, con los riesgos que ello implica y más teniendo en cuenta que el curso se arrancaba con un plantel prácticamente nuevo.

El Mundial Femenino de Tenerife

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La preparación de las Guerreras Amarillas se complicaba además con la celebración de la cita mundialista, que dejó a las canarias sin la presencia de Diodio Diouf y Sokhna Ndiaye en toda la pretemporada, al tener que acudir a la preselección del combinado nacional de Senegal, siendo más grave si cabe en el caso de la capitana del SPAR Gran Canaria, que estuvo en la lista definitiva, siendo una de las líderes del equipo senegalés que pasaba por primera vez en su historia el corte de la fase de grupos para caer con España en la primera ronda eliminatoria.

Problemas varios en la confección de la plantilla

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Las limitaciones presupuestarias y el Mundial obligaron a las grancanarias ha sumar efectivos a cuentagotas no solo durante la pretemporada, sino también en plena competición, para ir tapando las vías de agua que tenía el equipo, sobre todo en el juego interior.

De esta manera el CB Islas Canarias aprovechaba la renovación del acuerdo de esponsorización con SPAR Gran Canaria para cerrar la renovación de Sokhna Ndiaye y de Diodio Diouf el pasado 16 de agosto.

Cassie Breen se convertía en la primera cara nueva del nuevo proyecto el 22 de agosto, en su primera experiencia profesional tras su paso por la Universidad Central de Michigan.

Un día más tarde se conocía la marcha de la capitana amarilla Estela Royo, que ampliaba su bagaje profesional en Croacia, dejando huérfano al vestuario grancanario de su fuerza y su liderazgo tanto dentro como fuera de la cancha.

El 28 de agosto se cerraba la incorporación de Sparkle Taylor, procedente del Apollon Limassol BC chipriota y que llegaba a la Isla con el aval de Starr Breedlove, con quien coincidió en su etapa universitaria en la UTEP Athletics de Texas.

Dos días más tarde se firmaba a la jugadora llamada a liderar el nuevo proyecto de las insulares, la internacional húngara Zsófia Licskai, con una amplia experiencia en FIBA, pero que no terminaría de debutar en LF2 al rescindir su contrato de mutuo acuerdo en los días previos al debut liguero ante Olímpico 64, por problemas de adaptación que la llevaron de vuelta a su país natal, dejando seriamente mermado el juego interior de las grancanarias.

El 4 de septiembre arrancaba la pretemporada de manera oficial en un equipo que no contaba con ninguna de las jugadoras del primer equipo, más allá de la presencia de Ariadna Alonso en su debut como sénior de primer año y con un equipo plagado de canteranas del equipo júnior y cadete.

Tras un mes sin movimientos, el CB Islas Canarias cerraba el 2 de octubre la llegada de Fatou Ndiaye, que llegaba a la isla para suplir la salida de Licskai, procedente del DUC senegalés y con el aval de haber compartido preselección en Senegal con Diodio y Sokhna, debutando cuatro días después ante Olímpico 64 en el primer partido de la temporada sin haberse ejercitado apenas con el resto del equipo.

La victoria ante las madrileñas no ocultaba las carencias de efectivos de un equipo que seguía peinando el mercado en busca de efectivos que completasen un roster limitado e insuficiente a todas miras.

El 29 de octubre regresaba al equipo tras su etapa en la Universidad de Colorado, Sara Castro, que aportaría energía y polivalencia a la necesitada defensa de las Guerreras Amarillas y el 13 de noviembre se incorporaría Oumoul Thiam, para vivir su segunda etapa en el equipo tras su reciente experiencia en Portugal, reforzando el juego exterior del equipo.

La plantilla se cerraba el pasado 16 de enero con la llegada de Mareme Diop, procedente del ASC Ville de Dakar, viviendo su primera experiencia Europea y apuntalando el necesitado juego interior de las amarillas.

De Maikel López a Samuel Sosa

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Si algo ha caracterizado la temporada del equipo ha sido el baile de entrenadores desde el arranque de la misma con Maikel López al frente del equipo, pasando por una etapa de transición en la que de manera interina se hizo cargo su segundo hasta ese momento, tras aceptar el grancanario una suculenta oferta de Rumanía y posteriormente la revitalizante incorporación de Samuel Sosa, que salvó al equipo de un posible descenso de categoría, sacando la mejor versión del equipo en el que a pesar de las dificultades llegó a enlazar una racha de 4 triunfos consecutivos que a punto estuvieron de obrar el milagro de alcanzar las plazas de playoff.

Una temporada irregular con un final esperanzador

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La incorporación de Samuel Sosa el pasado 14 de febrero como entrenador jefe del CB Islas Canarias ha sido la mejor noticia de una temporada complicada en la que el técnico grancanario ha sido capaz en sus 2 meses al frente del equipo de recuperar el orgullo y el gen competitivo de unas Guerreras Amarillas que salvaban holgadamente la categoría bajo su batuta, cerrando el curso con un brillante triunfo ante Picken Claret que dejaba a las amarillas con un balance de 13 victorias y 13 derrotas, que las sitúa en la 9ª plaza, pero con el dulce sabor de ver la luz al final del túnel y con ánimos renovados para afrontar el siguiente reto en el camino.

Las notas individuales

Imagen de Samuel Sosa

Si hay una jugadora destacada a nivel de números en el Islas Canarias esa es Sparkle Taylor, que cerraba el curso como la 5ª mejor jugadora del Grupo B con  un 20.31 de valoración, siendo además la 2ª máxima anotadora de la categoría con 21.88 puntos por partido; la 27ª máxima reboteadora (5.65 capturas) y la 23ª asistente del Grupo B (1.88 asistencias).

En segundo lugar en importancia encontramos a Fatou Ndiaye, 13ª mejor valorada del Grupo B (14.85). La internacional senegalesa además ha sido la 19ª máxima anotadora (12.38) y la 5ª mejor reboteadora (9.54).

Destacar la progresión de Mareme Diop, que termina la temporada como la 3ª mejor jugadora del equipo y la 18ª mejor del Grupo B (13.46). Destacar además su 8ª posición entre las mejores reboteadoras (8.31).

En el apartado anotador destacar la 18ª posición en el ranking del Grupo B de Cassie Breen con 12.54 puntos por partido; mientras que Diodio Diouf cierra el curso como la jugadora más generosa del equipo, cerrando el Top 10 de las mejores asistentes del Grupo B (2.15).

Las estadísticas generales de la temporada

JugadoraPart.Min.Val.Pts.Reb.Asi.

ARIADNA Alonso
1890.10.71.30.3

CASSIE Breen
26329.112.531

Sara CASTRO
21163.94.91.50.9

MAREME Diop
132913.59.88.30.7

DIODIO Diouf
26325.28.42.22.2

NIEVES Gil
41000.30

GORETTI Hurtado
2511.500

GARA Jorge
920.20.40.10.1

FATOU Ndiaye
263314.812.49.50.7

SOKHNA Ndiaye
25165.62.94.80.7

CARLA Ojeda
25110.50

Carla QUINTANA
210000

MARIETA Rosario
3134.71.72.30.7

SPARKLE Taylor
263420.321.95.71.9

Oumoul THIAM
18212.65.91.71.4

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