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Gentile, otro invitado a la fiesta, el italiano acabó descalificado por faltas pero firmó una espectacular actuación con 27 puntos. El mejor de Estudiantes. Brodziansky sostuvo a los gallegos en un partido en el que llegaron a ir ganando en el último cuarto.

Abría la lata Gentile con una buena inmersión a canasta. La primera puesta en escena de los colegiales denotaba buena concentración en defensa, con unas demarcaciones muy claras, tal vez la novedad residió en la defensa de Cook sobre el griego Vasileiadis, una de las amenazas más notables de los gallegos. El de Salónica no tardó en presentarse y con un triple otorgaba la primera canasta a los de Santiago. A medida que pasaban los minutos, era Alessandro Gentile el que cogía el peso del partido y monopolizaba el ataque de los colegiales, dándoles una ventaja de 12-3. Moncho Fernández se vio obligado a detener el partido, la propuesta estudiantil en ambos lados de la pista y el ‘factor Gentile’ estaban ahogando al equipo de ‘el alquimista’.

Tras el parón, Monbus Obradoiro pareció mejorar, sobre todo, cuando Llovet convertía un triple y Spires lograba romper la zona colegial. Sin embargo, los de Berrocal tenían su día y les entraban los triples, llegaron nueve puntos desde larga distancia de la mano de Nik Caner-Medley, Whittington y de un Clavell recién ingresado en cancha. Fue entonces cuando Estudiantes imprimió un 21-8 en el electrónico. Por su parte, Simons lograba anotar un triple para maquillar la desventaja de la entidad obradorista y dejar el partido con un 24-13 al final del primer periodo.

Con el segundo cuarto ya en acción, Gentile seguía con el objetivo de desesperar a la defensa gallega. El italiano posteaba a su antojo a los interiores de Monbus Obradoiro generando ventajas y sacando faltas. En el otro lado, Obst sujetaba desde el triple a los gallegos, el alemán anotó dos tiros de tres consecutivos que acercaron a los compostelanos en el marcador (29-23) pero con una rápida respuesta desde la misma línea por parte de Hakanson. A pesar de que los locales recuperaran la concentración en defensa, Brodziansky lograba encontrar espacios   y generar situaciones debajo del aro. Los visitantes lograron ponerse a tres.

Tras el tiempo muerto, los colegiales recomponían su organización en pista, Hakanson se encasillaba más en las esquinas dejando más libertad creativa a Cook para generar situaciones de tiro cómodas desde la línea de tres. Vasileiadis, sin embargo, disparaba con éxito desde el triple, tensionando el partido con un acercamiento en el marcador, y que, los estudiantiles lograron redimir con una respuesta de Nik Caner-Medley poniendo el 42-37. Obradoiro lograba recortar distancias por dentro. Los gallegos se iban al descanso con una desventaja de 42-39 y con la sensación de que pese a no encontrarse en ataque, pudieron refugiarse en el triple, a cargo de un Obst que firmó un 2/3 y con un Brodziansky que lograba dar cuerda a los suyos, sobre todo por dentro. Los de Berrocal, en cambio, a cargo de un Gentile que se fue al descanso con 17 puntos de firma absoluta.

Tras el paso por vestuarios, el guión del encuentro apenas cambió, Estudiantes seguía bailando al son de un Gentile excelso en ataque, generando a su antojo y monopolizando el partido sobre sus hombros. Obradoiro lo estaba sufriendo, pero no se escapaba del partido pese a la defensa que le proponía el ‘Estu’. La locura se desató cuando Hakanson se sacó de la manga una canasta inverosímil que ampliaba la ventaja de los de Berrocal. Los visitantes se escudaban en los buenos minutos de Kyle Singler, que firmó 10 puntos en el tercer cuarto, yéndose a los 14 a falta de 02:44 por jugarse. Tras la parada, Berrocal recolocaba piezas e introdujo a Vicedo, que se estrenó en el partido con un triple desde la esquina tras una gran asistencia de Lampropoulos.

Pese a todo lo bueno que parecía estar ofreciendo el Estu, Monbus Obradoiro también estaba haciendo las cosas bien y con un triple de Simons y una buena internada de Vasileiadis logro poner su primera ventaja del partido con 61-62. Poco le duró la ventaja, Omar Cook convertía una bandeja en una ventaja que les ponía uno arriba de nuevo. Con pocos segundos por jugarse, la ‘ley de Kostas’ (triple desde la casa de Vasileiadis) cerraba el tercer cuarto con una ventaja favorable para los gallegos de 63-65. Entretanto, en Barcelona, GBC caía con contundencia y ambos equipos sabían que era su momento para sacar renta del partido y aún les quedaban diez minutos por delante.

Con el partido en desventaja para el Estu, volvió a aparecer Gentile, en una de esas situaciones en las que el italiano volvía a enloquecer a los del ‘Obra’ y sacaba un nuevo 2+1, culminando en un grito eufórico en simbiosis con la grada. Mientras tanto, GBC, nueve abajo en Barcelona. La tensión se palpaba, muchas cosas en juego y mucho tiempo por delante, al menos en el partido. Cook pedía cabeza a los suyos, pero Estudiantes entró en una fase de recaída, y, mientras tanto, Obradoiro mostraba su superioridad por dentro. Whittington buscaba por todas las maneras hacerse grande por dentro, pero si no le guillotinaban dos, el balón se salía de dentro. Los locales vivían su momento más crítico.

Tras el tiempo muerto, el partido llamaba a la unión de la grada con los suyos. Un robo de Estudiantes a mitad de cancha culminó con una falta de Singler sobre Gentile, la quinta, con la salida del partido del de Oregon, Obradoiro perdía una de sus vías en el día de hoy. Mientras tanto, el italiano convertía los dos tiros libres y colocaba a Estudiantes a tres. Fue entonces cuando Estudiantes se puso serio en defensa y en el rebote, y, a través de un triple de Whittington, la grada y el equipo volaban con el 73-73. Los gallegos contestaron de inmediato con un triple de Simons al mismo tiempo que Clavell se desahogaba en el banquillo tras un desencuentro con Berrocal. Con Estudiantes dos abajo, el nerviosismo se trasladaba a la pista, las decisiones precipitadas de los jugadores del Ramiro. Tras el tiempo muerto, un rebote que valía oro, se trasladó a las manos de Cook culminando en una situación en la que Brizuela se colgaría del aro para empatar el partido (76-76). Le crecieron por momentos los enanos al Estu cuando Gentile acabó descalificado por faltas.

En otro orden de cosas, GBC caía en Barcelona y por cosas del destino Brizuela ponía el 78-76 en el marcador. Obradoiro desencadenó en desesperación, tomando malas decisiones desde el triple y en los tiros. Algo que no hizo Brizuela, que con un triple ponía el 81-76 desatando la locura en la grada y en la pista, provocando que todo el banquillo saltara a la pista para abrazarle. La grada se veía en ACB, el banquillo también, sin embargo, Obradoiro metía miedo y a falta de diez segundos Brodziansky se sacó una canasta digna de un malabarista, con una pierna en el suelo y la otra fuera de trayectoria. Con 83-80 en el marcador, Estudiantes sellaba su permanencia en la Liga Endesa otro año más y dejando en problemas a un Obradoiro que todavía depende de la última jornada para certificar su salvación.

Enlace a las estadísticas del partido

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