El Madrid no tiene piedad

Foto ACB
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Un Madrid coral pasó por encima de Estudiantes en un derbi que no tuvo ni si quiera diez minutos de historia. 107-92, fue el resultado de un encuentro con poco que contar en el que el acierto en el triple fue el arma principal de un equipo blanco, que mostró una versión coral ante un equipo colegial al que sólo Gentile intentó sostener

Noche de derbi en el WiZink Center. Blancos y colegiales se citaban en un choque clásico de nuestro baloncesto, que en los últimos años ha estado muy desequilibrado. Y el de hoy no parecía ser menos. La baja de Brizuela decantaba más si cabe la balanza del lado de un conjunto merengue, que quería asaltar el liderato culé.

Una lluvia de triples iba a caer durante toda la primera mitad sobre el aro estudiantil. Triple a triple golpe a golpe fue labrando su comoda ventaja el equipo merengue. Randolph y Rudy eran los lideres locales ante un Estudiantes en el que solo un acertado Caner-Meddly aguantaba el frenético ritmo merengue.

Así las cosas; un Real Madrid que en el primer cuarto tiraba más de tres que de dos puso la velocidad de crucero ante un Estudiantes, que se desangraba por momentos. Prueba de ello, fueron los doce tantos de desventaja con los que acabó el parcial (30-18).

La película del segundo parcial fue similar, cambiaron los protagonistas. Llull y Carroll eran los que lideraban ahora un equipo blanco, que borró al Estudiantes del partido a base de acierto desde el perímetro. Los chicos de Laso tuvieron en algún momento del parcial una ventaja que superaba la veintena de tantos (51-30).

Y aunque en el tramo final del parcial los de Berrocal de la mano de Gentile consiguieron maquillar un poco el resultado. La diferencia blanca al descanso seguía siendo de diecisiete puntos (55-38).

Con el marcador parcial al descanso ya se podía decir, que el partido se había quedado sin historia. Una afirmación, que pese a los esfuerzos de Gentile por mantener a los suyos en el partido, Taylor y Ayón se empeñaron en sostener. Y es que, estos dos jugadores lideraron el ataque blanco en el tercer parcial.

Los blancos fueron poco a poco bajando el pistón la intensidad al verse con el triunfo en el bolsillo. Pero ni así pudo el equipo colegial acercarse en un partido, que acabó su tercer cuarto con los locales veintitrés arriba (84-61).

En el último cuarto entrabamos con poca. Muy poca historia que contar. Los blancos dominaban el partido a placer, y no tuvieron si quiere en ningún momento el miedo de que un Estudiantes desdibujado se les acercase en un luminosa en el que la diferencia nunca bajó durante este tiempo de la veintena de tantos.

El comodo triunfo merengue provocó que los últimos minutos fueran los popularmente conocidos como “de la basura”. Un tiempo en el que sólo quedaba ver como el reloj de un partido que acabó con los de Laso diecisiete arriba (107-92), llegaba a cero.

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