Alex Rins lo sabía. Lo sabía desde hace tiempo. Sus capacidades para luchar con los más grandes de la categoría reina estaban ahí, pero los resultados no lo acompañaban. Hasta que llegó Valencia. La última cita de la temporada pasada supuso el punto de inflexión para que el piloto español demostrara tanto a su equipo como a la afición de lo que estaba hecho. Quedar segundo en Valencia no es fácil.  Supone la última carrera del año y el interés y atención están dirigidos al campeón del mundial. Por eso, la tarea no es ganar en Valencia, sino alargar este resultado a la temporada siguiente, algo que Rins no ha podido hacer mejor.

2019 comenzaba bajo las luces de Qatar, en un International Losail Circuit con un Maverick Viñales primero en parrilla de salida, seguido de Dovizioso y Márquez. Rins, décimo, un puesto que, seguramente, sabía a poco para el español después del resultado obtenido en la Comunidad Valenciana. Pero el “42” se guardaba un as bajo la manga. Tras 22 vueltas rozando el primer puesto, el de Suzuki lograba una cuarta posición que, aunque desapercibido, iba adelantando a los aficionados lo que vendría después.

Imagen vía MotoGP

Se podría decir que con Alex Rins estamos viendo el mayor ejemplo de perseverancia en el campeonato de motociclismo. En el Gran Premio de Argentina demostró que no hace falta ganar una carrera para hacer ver tus capacidades. Con un sexto puesto en parrilla, el español conseguía una quinta posición, por delante de la Ducati de Petrucci. La gente ya empezaba a hablar de él. “Cuidado con Rins, que no se mete en el podio pero se mantiene en los primeros puestos”. Podíamos ver cómo en una carrera un piloto se posicionaba tercero, y en la siguiente séptimo. Con Rins no veíamos eso. Si en una carrera quedaba cuarto, en la siguiente lo veíamos quinto y, en la cita posterior, primero. Poco a poco, paso a paso, marcaba una diferencia que lo llevaría a luchar no solo por ganar una carrera, sino el propio mundial.

Y llegó Austin. El “42” venía pisando fuerte desde la temporada pasada, pero las sombras de un Márquez peleando por su octavo mundial, la de un Rossi que avivaba la esperanza de un décimo y la de un Dovizioso más fuerte que nunca, conseguían invisibilizar la Suzuki del español. Pero en América Rins puso el puño sobre la mesa para decir “he llegado”. Tras una intensa lucha a 20 vueltas, el de Barcelona se llevaba a casa la primera victoria en MotoGP.

Imagen vía MotoGP

Desde entonces, todo ha sido coser y cantar para el piloto. La última cita del mundial ha tenido lugar hace un fin de semana en Jerez, donde el español conseguía una segunda posición, lo que le colocaba segundo en la general, a un punto de Marc Márquez. Es pronto para definir al campeón de una temporada que se caracteriza por la continua alternancia de puestos, pero lo que está claro es que Rins tiene todas las papeletas para seguir consiguiendo los buenos resultados que ha obtenido hasta ahora.

Estamos ante el mejor Alex Rins desde que comenzó su trayectoria en la categoría reina, un dato digno de aplaudir. El “42” no solo da espectáculo durante todo el fin de semana, sino que, además, obtiene resultados que permiten que el Team Suzuki Ecstar sueñe con un liderato en el mundial al final de temporada. Y con ellos, nosotros. Porque si algo podría alegrar más a la afición española que ver como el de Barcelona consigue pelear con los más grandes, sería verlo llegar a lo más alto en el próximo Gran Premio de Valencia.

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