Imagen de Radio Marca Tenerife

Cierto es que Chema de Lucas no suele dar puntadas sin hilo y cierto es también que las opciones de renovación de Albert Oliver no parecen demasiado próximas en la entidad claretiana que parece decidida a aprovechar la mala temporada del equipo para acometer una profunda renovación del equipo, probablemente bajo la dirección técnica de Pedro Martínez, que salvo giro inesperado de última hora, volverá a ser el encargado de conducir la nave amarilla tras su ejercicio de patriotismo, salvando a los canarios de un descenso que estaba más cerca de lo que inicialmente podía parecer y que tan solo gracias al gran trabajo del catalán desde el banquillo y a la irrupción de Wiley, se logró un objetivo que podía parecer menor, pero que para nada puede catalogarse de sencillo.

El nombre de Ferrán Bassas no parece ilusionar demasiado a priori a la Marea Amarilla, en parte debido al rol secundario que ha tenido el jugador en la isla vecina, más allá de su condición de cupo y la necesidad de la entidad claretiana de encontrar jugadores españoles capacitados para tener minutos de calidad en la plantilla. Cierto es que la evolución positiva del jugador a sus 27 años puede invitar al optimismo, tras una carrera gestada en esa fábrica de talento que es la Penya, para posteriormente forjarse en las catacumbas de la LEB Oro en el Oviedo, antes de llegar al Canarias en el curso 2016-17, para convertirse en un hombre de equipo, sin grandes alardes, trabajador  con el talento justo para cumplir con los designios de su entrenador, firmando en su última campaña de aurinegro un discreto 8.5 de valoración, 7.7 puntos, 1.5 rebotes y 3.8 asistencias.

El principal handicap a superar es el de tener que hacer olvidar a un jugador clave en la concepción del Granca actual, un jugador vital dentro y fuera de la cancha como es el manresano, uno de los grandes capitanes, que si bien es cierto que a sus 41 años probablemente le haya llegado la hora del adiós, no lo es menos que el cráter que dejará en el vestuario amarillo difícilmente lo va a borrar la llegada de Ferrán Bassas al conjunto claretiano.

El barcelonés si que parece a priori decidido en mudarse a la isla vecina, conocedor de la oportunidad única de defender la elástica amarilla, de un Granca en plena reconstrucción de la mano de Berdi Pérez, en la que la necesidad de cupos, le coloca en una posición irrenunciable para dar un nuevo y firme paso en su carrera profesional.

Lo que no parece tan claro es que el Granca tenga la intención de abonar ningún tipo de cantidad al Iberostar Tenerife por hacerse con los servicios del jugador, que si bien interesa a los amarillos, tal interés desaparecería en el caso de que el club tuviera que pasar por caja para hacerse con sus servicios.

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