Perdónanos Kevin

La dureza de la lesión en el Aquiles de Kevin Durant en el quinto partido de las finales ante los Toronto Raptors ha dejado desolada a toda la NBA

Foto: @NBA

Admitámoslo: todos hemos hablado estos días de que, si había que forzar para jugar unas Finales de la NBA se forzaba y ya que vinieran las consecuencias que vinieran.

Sobre el papel, pronunciar esas palabras es muy sencillo, estando en nuestro sofá o en la barra del bar leyendo la noticia en el móvil o en los periódicos.

Hoy, todos cuando nos hemos levantado nos hemos quedado bloqueados, totalmente helados. En shock absoluto. De hecho, en estas líneas no sé ni por dónde empezar, básicamente porque es muy difícil escribir con los sentimientos que actualmente tengo interiorizados. Lo que me consuela es que todos los ‘enfermos’ de este mundo sienten exactamente lo mismo que yo. La noche ha sido histórica y puede significar un punto de inflexión por la victoria de los Warriors y la manera, pero desde el punto de vista ha sido totalmente devastadora.

Con el partido acabado la serie se ponía 3-2 aún para Toronto, o 2-3 para Warriors con el game 6 en el horizonte y Klay Thompson frotándose las manos. Tocaba salir a los micrófonos y Bob Myers cogía el poder para decir lo que nadie quería oír: “It’s an Achilles injury”.

Al mismo tiempo, el propio Bob no podía contener su emoción hablando de Durant como jugador y de la valentía que había tenido para salir esta noche a jugar. Algunos de los informadores del pabellón hablan de jugadores fundidos en abrazos y otros visiblemente tocados. Tremendamente doloroso, no como lo que sintió en un principio el Scotiabank Arena celebrando en un principio la lesión, aunque luego le despidieran con una sonora ovación. Cuesta encontrar las palabras para explicar lo que se siente al ver la lesión.

Desde mi descerebrado punto de vista yo ayer también habría forzado para jugar si hubiese sido Durant, pero no podía llegar a imaginar las consecuencias que le iban a acompañar unos instantes después.

LAS DUDAS

Con este panorama desolador, toca hacerse varias preguntas del tipo: ¿Qué alcance tiene su lesión?, o también ¿Qué debe hacer este verano Durant?, o quizá la más importante que es, ¿debió jugar Durant anoche?.

La primera es muy dura, pero hay casos muy reales… Si la lesión se confirma a lo largo del día, su recuperación será muy larga y trastoca sus planes para este verano. El alcance puede rondar fácilmente el año, salvo milagros de poder acortar algún mes con suerte, pero aun así toca esperar a la resonancia para saber el alcance total de la lesión.

La segunda corresponde puramente a la elección de Durant, de si decide salir ya este verano al mercado sabiendo que va a pillar un buen ‘troncho’ porque los equipos van a ir a por él (aunque puede que no con todas sus armas por este año de incertidumbre) o aceptar la player option por 31,5 millones de euros (que no está nada mal) y salir el verano que viene a buscar el contrato máximo en otro equipo sabiendo ya cómo ha salido de su lesión. La bola está en el tejado de ‘KD’ y esas son sus opciones.

Por último, hay que pensar en si acertó o no jugando anoche. Si el equipo y los médicos le dan el ‘OK’, Durant tiene la libertad total de decidir lo que quiere hacer, tanto si reservarse o arriesgarse. Si jugó era porque él asumía todo lo que pudiese pasar, ama lo que hace y son las Finales de la NBA que ha ganado ya en dos años consecutivos después de unas primeras perdidas contra Miami Heat. La decisión de jugar es la normal, la que todos habríamos cogido, pero nosotros la elegimos desde nuestro sofá y Durant ha sido el que ahora se ha roto de nuevo.

Hay que pedir perdón porque, seguramente, Durantula se ha arriesgado sabiendo que es lo que todo el mundo haría y, seguramente, lo que todos esperábamos de él. Aun así su riesgo no ha sido en vano, pues aportó lo que pudo para que Golden State lograse una de las victorias más increíbles de los últimos tiempos, la que finalmente ha acabado siendo una auténtica ventisca de emociones y sentimientos.

Ahora toca esperar, confiar en que dentro de todo lo malo sea el menor tiempo posible y sobretodo agradecerle a Durant el esfuerzo de jugar sabiendo que se arriesgaba su baloncesto, su economía y su futuro en general. Miles de gracias en nombre del baloncesto Kevin, te pedimos perdón por haber dudado de ti y te esperamos lo antes posible siendo tú, el mejor jugador de esta liga.

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