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El ridículo mayúsculo del Real Madrid en el derbi madrileño en los EEUU, dejaba en evidencia una vez más las carencias merengues en un centro del campo en el que el tribote formado por Casimiro – Kroos – Modric parece estar más desgastado que nunca, rezumando apatía y una falta de hambre que ya la temporada pasada pasó una dolorosa factura a los blancos, que se quedaron huérfanos de títulos en un curso para el olvido.

Zidane vuelve a aprovechar las malas sensaciones de este arranque de pretemporada para poner en valor su deseo irreflenable por contar en su nuevo proyecto, con su compatriota Paul Pogba, un deseo por otra parte que no saldrá nada barato a Florentino Pérez, en una operación que podría acercarse a lo pagado en su momento por el PSG al Barça a cambio de los servicios de Neymar JR, el fichaje más caro de la historia del balompié hasta el momento (222 millones de euros).

Que el Real Madrid necesita nuevos efectivos en la medular es algo incontestable, si bien lo es menos, que el hombre llamado a regenerar la sala de máquinas merengue sea un jugador como el francés, todo un prodigio físico, que no termina de explotar al nivel esperado desde sus inicios, debido fundamentalmente a su cabeza y a la presencia del díscolo Mino Raiola dirigiendo su destino desde su posición de agente.

Pagar cerca de 200 millones por un jugador que no ha sido capaz hasta la fecha de marcar diferencias, por el mero capricho de Zinedine Zidane, parece a todas luces un brindis al sol, un desembolso por un Galáctico que hasta el momento no ha logrado en toda su carrera ejercer como tal, más allá de los emolumentos registrados en su cuenta corriente cada mes que ha pasado defendiendo las elásticas de la Juve y del United.

Opciones más económicas e interesantes no faltan en el mercado a día de hoy, como la del jugador del Ajax, Donny van de Veek; la de Christian Eriksen, del Tottenham; Fabián Ruiz, en el SSC Napoli o incluso la del centrocampista de la Lazio, Sergej Milinkovic-Savic, que suena como posible recambio del francés en el centro del campo del United en caso de una hipotética venta en este mercado veraniego.

La revolución Zizou de momento se ha quedado en una mera revuelta que no parece estar surtiendo de momento el efecto deseado. La afición por otra parte no parece tener demasiada ilusión por la llegada de Pogba y sí que apostaría claramente por ir a tumba abierta por su compatriota, Mbappé, llamado a ocupar el trono del fútbol mundial en la próxima década, pero eso ya es otra historia.

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