Neymar en su presentación como jugador del PSG. Imagen de PSG

Muchas dudas arroja el beneficio real de la llegada del díscolo jugador brasileño, que desde su salida del Barça parece no haber encontrado su mejor juego, en parte por su falta de aclimatación a una liga menor como la francesa y en parte por sus continuas lesiones que no le han permitido brillar con luz propia y más con la irrupción de Mbappé, todo un campeón del mundo, parisino de nacimiento y que parece haberle adelantado a todos los efectos como el principal referente del PSG en la Ciudad de La Luz.

Parece que fue ayer cuando los galos abonaban los 222 millones de euros al Barça para hacerse con el jugador teóricamente llamado a tomar el relevo de Messi y CR7 en el fútbol mundial, sin embargo la luz de Ney parece haberse apagado paulatinamente hasta el punto de que los culés públicamente han llegado a afirmar que no pagarían ni un céntimo por el jugador y que tan solo contemplarían un trueque por varios jugadores azulgranas, entre los que se encontraría un Coutinho que al igual que su compatriota, parece estar en el peor momento de su carrera profesional.

No parece que la “oferta” azulgrana ayude en nada a suavizar las tensiones existentes con los máximos mandatarios parisinos que no olvidan los intentos frustrados del Barça por fichar en contra de su voluntad a Verratti y a Rabiot.

En el otro lado de la mesa figura el Real Madrid que parece decidido a aprovechar las malas relaciones entre PSG y Barça, para intentar conseguir uno de los sueños de Florentino, ver a Neymar vestido de blanco, sobre todo tras no poder satisfacer el deseo de Zidane de incorporar a su nueva sala de máquinas a Paul Pogba.

La irregularidad de Neymar en sus 2 temporadas en París no ayudan a la directiva blanca a ponerse de acuerdo sobre la idoneidad de incorporar a un jugador que no parece centrado en su carrera y que antepone en muchas ocasiones su vida privada a la pública como futbolista, siendo famosas sus escapadas a Brasil para celebrar cada año el cumpleaños de su hermana, sus salidas de tono, su pasión por la fiesta y por si fuera poco las lesiones de más o menos gravedad que le han dejado fuera a la hora de la verdad en las citas clave del PSG desde su llegada.

El Madrid deberá de sopesar los pros y los contras de la incorporación de un jugador con un talento natural, único e incuestionable, pero que dinamitaría los márgenes salariales impuestos en la Casa Blanca con su llegada, además de su barcelonismo confeso, si bien su buena relación con Marcelo, Casemiro y Vinícius, podrían facilitarle la entrada a un vestuario plagado de egos.

Llegue Neymar o no, el Madrid seguiría necesitando apuntalar su centro del campo, con la posible llegada de Donny Van de Beek, en un movimiento llamado a apretar las tuercas de Tony Kroos, que parece no recuperar el nivel de antaño en los últimos tiempos.

El tiempo corre y la temporada arranca esta misma semana con el Celta como juez del estado real actual de los blancos que no terminan de despertar buenas sensaciones. ¿Vendrá Neymar, vendrá Van De Beek?. La decisión final en pocos días …

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