Los 11 del Real Madrid en Balaídos / LaLiga

Dice el refranero español, tan útil  para describir las diferentes situaciones que le acontecen a uno a lo largo del día, que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” Y esto último fue lo que debió pensar Zidane a la hora de decidir con qué hombres empezaba la temporada y, sobre todo, con qué esquema arrancaba el curso.  Y así fue, eso fue lo que hizo el entrenador de las tres Copas de Europa; nada más y nada menos que volver al origen de todo.

  • Vuelta al 4-3-3

Tras una pretemporada mediocre en la que ni los sistemas de cinco defensas, o de tres para aquellos que querían tapar ese ‘catenaccio’ impropio del Real Madrid, Zidane volvió al esquema con el que fue grande en su día; pero, valga la redundancia,  también el mismo esquema con el que el equipo sucumbió la pasada temporada.

Ahora bien, las circunstancias han sido distintas por el simple hecho de que la CMK (Casemiro-Modric-Kroos) ha llegado totalmente descansada, con un verano libre de competiciones internacionales –el pasado fue el Mundial- y con ganas de reivindicarse; y más si por detrás viene un Fede Valverde con ganas de quitarles el puesto, amén de la posible llegada de Pogba o Van de Beek, y una hinchada que reclama cambios de juego y mentalidad o, al menos, que no se vuelva a jugar de manera vulgar y sin ese ímpetu que levanta las masas del coliseo blanco.

El Real Madrid volvió a las esencias, y por ende al juego a la verticalidad propia de los mejores tiempos que se han vivido en la casa blanca. Consistencia atrás y determinación delante para matar el partido; nada más y nada menos. La vuelta a esa esencia es una de las mejores noticias para el Real Madrid.

  • Resistencia y Bale

Los diccionarios deberían añadir la cara de Bale, pues el mero nombre es poco, al lado de la palabra resistencia. Tras un verano en el que parecía fuera, con Zizou expresando públicamente que quería que saliese el galés éste ha resucitado por tercera vez, o cuarta; ya perdí la cuenta.

Gareth Bale y Zinedine Zidane / EFE

El Bale de Balaídos fue el que se esperaba la directiva tras la marcha de Cristiano. La clase para desbordar, como hizo en el gol de Benzema, y la potencia física para defender. El galés estuvo magnífico, como en sus mejores tiempos, pese a que no anotase gol alguno. Todo parece indicar que finalmente se quedará en el Real Madrid; solo falta que cambie su mentalidad, que vuelva a ser el Bale de la carrera de Mestalla, el expreso que destruyó la muralla muniquesa en Múnich o el jugador que encandiló a media Europa con sus prodigiosas carreras por la banda

  • Asignar de forma clara cada rol

Premisa necesaria para el funcionamiento correcto del equipo. Premisa que falló la temporada pasada cuando varios jugadores pensaron que estaban por encima del escudo y que eran alguien para criticar las decisiones de su jefe, el entrenador.

El Real Madrid volverá a ser competitivo, en todas las competiciones, en la medida en que Zizou sea capaz de identificar el rol y asignarle el mismo a cada jugador. Se vio con Isco y con Lucas Vázquez; el primero aportó toque en tres cuartos, cuando el Madrid parecía abocado a romperse en dos. El segundo la chispa que le caracteriza, además ayudó en defensa y se olvidó de intentar jugadas maradonianas que nunca terminan bien; las mismas por las que parte de la hinchada, y con razón, pide su venta. Si Zizou vuelve a hacer que los jugadores se sientan importantes, si acierta en la identificación-asignación de cada rol, el Real Madrid tendrá opciones de luchar por la Liga; título de la regularidad que se le hace cuesta arriba cada año.

Volvió un nuevo Madrid pero basado en las estructuras de antaño, las mismas que lo hicieron grande al club blanco. Ahora bien, queda mucho camino y quizá el empezar bien sea la forma de ir amoldando esta estructura y de acoplar los distintos mecanismos que faltaron en las dos últimas temporadas.

@Hernanz__

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