Fuente Marca

Al fin el equipo ha logrado una victoria fuera de casa, 0-2 en un campo muy difícil como es el del Getafe pero la bomba estaba apunto de estallar y fue Gerard Piqué, actuando como capitán y portavoz de los jugadores, quién encendió la mecha.

Para entender dónde empieza esta “crisis” tenemos que retrasarnos unos días. Xavier Bosch escribía un artículo para Mundo Deportivo explicando el poder que tiene el vestuario culé y las decisiones que influyen en la directiva del club. De forma directa o indirecta puso el foco de atención sobre los jugadores acusándoles por ejemplo de orquestar una campaña de desprestigio sobre Dembélé, de anteponer a sus selecciones por encima del club, de vetar o promover fichajes, de peseteros, de provocar cambios en el organigrama del club….. incluso de nombrar entrenadores.

Que la plantilla culé tiene mucho poder en el seno del club es una obviedad. Jugadores como Messi, Busquets o el propio Piqué se han ganado ese derecho con su rendimiento a lo largo de los años. Pero culparles de todo lo malo que pueda pasar en club es otra cosa. Los resultados si pueden ser su culpa, al fin y al cabo son los que juegan, pero la mala gestión es un tema muy diferente.

Guardiola ya lo dijo en su momento. “Hay presidentes, como Laporta, que cuando las cosas van mal te hablan a la cara. Otros llaman a los periódicos y filtran las noticias.” La directiva culé tiene algunos medios de comunicación y periodistas muy afines a ellos mismos. Sus motivos tendrán. Pero ese artículo colocó la mecha y Piqué la prendió justo al terminar el partido.

En zona mixta, aprovechando una pregunta sobre la cena que los jugadores realizaron el pasado miércoles para cerrar filas, soltó un mensaje que no pareció espontáneo sino todo lo contrario. “No nos queremos enfadar” dijo en tono tranquilo para seguir con su discurso. “Lo dije también en Pamplona. Tenemos que estar todos juntos, y cuando digo todos juntos no solo son los jugadores, sino afición, junta directiva… Cuando uno no se quiere enfadar no hay discusión. Conocemos al club, sabemos cuáles son los diarios afines y quién escribe cada artículo aunque los firme otra persona. No nos queremos enfadar, nuestra intención es rendir en el campo y ganar títulos. Espero que nadie quiera provocar peleas que nunca han existido y que por nuestra parte no queremos que sucedan. Lo demostramos en cada partido, que puede salir las cosas mejor o pueden salir peor pero tenemos que estar juntos y mantener el club unido por que si no, nos haremos daño”.

Un discurso que parece consensuado por toda la plantilla en la ya famosa cena del miércoles. Desde el inicio de campaña la crítica es feroz con Valverde y está salpicando cada vez más a la directiva de Bartomeu. Cómo se ha llevado el asunto Neymar durante todo el verano o cómo se ha tratado a Rakitic son temas que han desgastado mucho a la plantilla que con las declaraciones de Piqué, a modo de advertencia, es su manera de decir basta.

La mecha está encendida y si explota la bomba habrá guerra jugadores-directiva. No es la primera vez que una plantilla de fútbol profesional provoca la dimisión de una junta. Pero en una guerra así sólo pierde el club.

Aquí el artículo que lo empezó todo.

https://www.mundodeportivo.com/futbol/fc-barcelona/20190925/47615252944/asi-consiguio-el-vestuario-del-barca-todo-el-poder.html

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