Reflexión para USA Basketball

Aunque parecía difícil de creer, el equipo estadounidense no peleará por las medallas por primera vez en 13 años y eso abre ahora un pequeño periodo de aprendizaje

Foto: FIBA

El mundo del basket siempre fue pequeño para USA. Las diferencias entre los americanos y el resto del planeta eran y siguen siendo grandes, aunque en pleno 2019 se ha ido acortando la distancia. Ejemplo de ello es su adiós tempranero al Mundial de China y la imagen mostrada a lo largo del torneo, ya que en todo momento se vio más a una selección a la que se le podía meter mano de verdad que a una que diese miedo real.

Gregg Popovich se estrenaba en una gran cita internacional con un equipo lleno de terceras y cuartas opciones a la hora de conformar el plantel. El técnico era consciente de ello, pero quizás no esperaba que sus chicos estuviesen tan cerca en cuanto a nivel del resto de selecciones candidatas. La cantidad de estrellas que se borraron de la cita les obligaron a venir, prácticamente, con lo que tenían y lo poco que les quedaba.

Poco a poco, se fueron dando los síntomas de la humanidad de los estadounidenses. El partido contra Turquía fue un aviso y ante Francia, una selección bastante más cimentada y preparada para enfrentarse a ellos, palmaron. Sin pívots de calidad y con el apartado físico bastante igualado, los galos encontraron que Gobert no tenía rival en la pista y en los minutos finales de partido, con Ntilikina y De Colo sumando, escribieron la machada.

Esta derrota justa no debe quedar en el tintero para USA. Venir a un campeonato como este Mundial sin primeras espadas es un arma de doble filo justo cuando cada vez hay más estrellas extranjeras en la NBA. De hecho, los hombres más representativos de la competición norteamericana en China eran Jokic y Antetokounmpo, un aspecto más que añadir para entender y comprender el por qué de esta despedida sin medalla.

Para próximas citas, quitando JJOO en los que sí o sí van a estar los mejores salvo lesión, tienen que hilar más fino a la hora de convencer a las estrellas, o bien, para compensar algo más sus plantillas. Además, tienen que prepararse algo mejor para adaptarse a las trampas y a los espacios del baloncesto FIBA porque ese, también, ha sido otro gran déficit a la hora de medirse a equipos muy bien trabajados tácticamente.

Los americanos siguen siendo especiales y, en muchas ocasiones, espaciales por su capacidad para jugar a un juego de personas como extraterrestres. No obstante, ya no están tan lejos del resto del mundo y eso les tiene que obligar a hacer un esfuerzo más para que su legado no vea más, por un tiempo, un lunar en su curriculum.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 × cinco =