Foto: ATP
Foto: ATP

Esta historia es como el cuento de las Mil y una noches, El Principito o Crimen y Castigo, finales abiertos que parecen tener una conclusión clara. El final no llega, el de Rafa Nadal tampoco. Las rodillas estuvieron a punto de dejarnos sin él hace apenas un par de años y ahora, en un año en el que ha alcanzado tres finales y una semifinal de Grand Slam, Rafa nos demuestra que los finales los escribimos nosotros cuándo y cómo queremos.

Esta historia es acojonante. Lo que empezó allá por el 2005 parece no tener fin 14 años después, tras conquistar su 19º Grand Slam y conseguir ser el primer tenista que, de verdad, le pone el aire en la nuca a Roger Federer, Su Majestad.

Esta historia es acojonante. Al margen de la conclusión que cada uno saque, hay una pregunta inicial: ¿hacen falta más como él?

El heredero

Esta historia es acojonante. Mucha gente puede pensar que sí, yo creo que no. No debemos tener a nadie más así, nunca, porque solo a través del conocimiento de lo desconocido descubriremos nuestros miedos y virtudes. En medio de esa soledad que el tenis español tenía en las alturas tras Juan Carlos Ferrero y Carlos Moyá, Rafa Nadal ha llegado para mostrarnos una nueva dimensión del deporte, una jamás alcanzada antes. Otro como él le restaría importancia y meritocracia, y, no nos engañemos, poca gente cree que vayamos a ver otro igual, capaz de sobrevolar en las tormentas y de morir al lado de sus ideales y fortalezas.

Esta historia es acojonante, y no solo eso, es que ha podido cambiar la historia. Las oportunidades están para aprovecharlas, el tren no pasa todos los días y, cuando lo hace, tienes que estar listo para cogerlo. ‘Federer’ KO. ‘Djoker’ KO. ¿Nadal? Al menos en apariencia, más vivo que nunca. Sin las dos bestias en competición era su gran oportunidad para poner tierra con uno y recortar con otro, como el piloto que se aleja del tercero de la carrera y que en las rectas aprovecha para pegarse al primero. Antes era solo fuego, ahora es todo cierto. Rafa Nadal está más cerca de lo que jamás ha estado nadie de convertirse en el mejor deportista de todos los tiempos a nivel de Grand Slams, la insignia que marca de por vidas a los tenistas. Que Su Majestad me perdone, pero tiene la soga en el cuello.

Esta historia es acojonante. Pasarán los años y, cuando a él le apetezca, tendremos una ATP sin Rafa Nadal. Tenemos que saberlo y asumirlo. Por lo pronto ayer a pie de pista ya le advirtió a Nueva York que el año que viene le verían de nuevo por ahí. Como una radio del pasado anunciando las buenas nuevas. Y menos mal, porque estábamos muchos locos sentados enfrente de la televisión sin consuelo viendo lo que estaba pasando y, en algún momento de la celebración, más de uno pensaría en cuántas noches así pueden quedar por delante. Tranquilos, aún hay alguna en la recámara. Nadal siempre tiene un ‘as’ en la manga. Una chispa de divinidad bajo la sotana.

Esta historia es acojonante. Ya se nos va de las manos, se escapa de control, se convierte en problema y solución, Rafa Nadal como remedio por y para todo: para los nostálgicos, para los amantes del deporte, para los que sufren de insomnio, para los enamorados, para los que se buscan a sí mismos o para los que buscan una inspiración.

Esta historia es acojonante. Rafa Nadal se hace mayor poco a poco, pero bendita edad, que bien le sienta al ‘jodío’. La veteranía le sienta de maravilla, convertido en grito y cristal, dispuesto a hundir y hundirse si es necesario. Algunos pensarán que, con su calidad y físico, puede ser fácil, que el tenis es un deporte sencillo y que en esta vida hay muchas otras competencias realmente difíciles. No sé cuánto sabrán de tenis, pero de la vida no tienen ni idea.

Esta historia es acojonante. Rafa, serás el mejor de todos, alargarás tu tiranía por los siglos de los siglos, arruinarás todos los récords habidos y por haber, pero lo que mejor tendrás es que durante toda tu carrera seguirás siendo la inspiración de todo aquel que sepa, de verdad lo que es la vida. Y tengo que darte las gracias porque, cuando nuevas generaciones vayan pasando, les podremos contar la leyenda del mejor deportista de la historia de España y, con las cuentas en la mano, de uno de los más grandes del deporte mundial. Estás enfermo Rafael, pero qué enfermos nos tienes a todos. Gracias y felicidades por nunca rendirte, por perseverar, por reinventarte, por triunfar, por empeñarte en hacer historia y, sobretodo, gracias en nombre de todos aquellos a los que nos has alegrado la vida desde tu primera noche, llegando a convertirte en un habitual de nuestro día a día. Esta es tu historia y esta será tu leyenda.

Esta historia es acojonante. Y de verdad, qué pena quien no haya sabido disfrutar de él o no haya querido y se haya quedado solo en la superficie de sus logros, son incalculables las alegrías que se ha perdido esa gente.

Foto: ATP
Foto: ATP

Y nosotros, los lectores que no queremos que se acabe nunca. Gracias en nombre de la vida, Rafa.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dieciseis − catorce =