Dembélé, el reflejo del desastre del Barça

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La enésima lesión del joven jugador francés ponen en entredicho la gestión reprochable llevada por el cuerpo técnico culé.

Corren tiempos hacia la decadencia en el ambiente blaugrana por la veteranía y los malos vicios experimentados por ciertos pesos del vestuario. Para colmo de los males, los destinados a liderar un proceso de transición como puede ser Ousmane Dembele se muestra como blanco perfecto para las lesiones.

Aterrizó en el club culé con un expediente impoluto en el Lens y en Borrusia Dortmund en términos de actitud y estados de forma física. Dos años después de su incorporación, encontramos a un jugador que se ha convertido en un juguete roto.

Las lesiones, su falta de puntualidad por invertir parte de su existencia en la ciudad condal jugando a los videojuegos hasta altas horas de la madrugada, y el vacío que ejercen los pesos pesados hacia él en pleno terreno de juego, le están convirtiendo en carne de fracaso.

Somos conscientes de que el galo tiene gran parte de responsabilidad de su fiasco, ya que al fin y al cabo no está llevando a cabo los hábitos alimenticios y de salud adecuados.

Sin embargo, ante esta tesitura, el club y el cuerpo técnico deben estar atentos ante semejantes actitudes. Messi sufría muchas lesiones en sus inicios debido a altos esfuerzos físicos debido a una alimentación deficiente. Guardiola y su staff pusieron remedio y le obligaron a llevar a cabo una dieta con alto contenido vegetal.

Por otro lado, resulta complicado que el propio Ousmane tome conciencia sobre sus vicios si encontramos a un vestuario con tanto peso. Cabe destacar a un Piqué que duerme cuatro horas y reconoce que pidió bajarse el sueldo para traer a Neymar. Tampoco le tiembla el pulso en decir que actúa como quiere ignorando órdenes del entrenador.

Evidentemente, si un jugador joven ve que grandes capitales se comportan como unos niños consentidos, tomarán nota ante semejantes actitudes. Y para colmo de los males, los referentes del vestuario, sobre todo Messi y Luis Suárez, dejan evidente que sienten un vacío en el campo cuando el francés está sobre el terreno de juego.

En definitiva, nos encontramos ante un efecto dominó que perjudica al propio Dembele y acabará dejando al Barça con un problema difícil de solventar, atendiendo al desembolso que el club blaugrana hizo por Dembele. Esperemos que no sea demasiado tarde para solucionar semejante desastre.

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