Wilfred Agbonavbare y otras apologías al odio

El Rayo Vallecano ha sido testigo de insultos de la grada hacia un jugador por actitudes externas al terreno de juego

Página web del Rayo Vallecano
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Ayer fue un día histórico para el fútbol español. Se suspendió el encuentro que se estaba disputando entre el Rayo Vallecano y el Albacete Balompié. ¿Cuál fue la razón para que se tomara semejante decisión? Los continuos insultos sobre Zozulia en el encuentro disputado. “Nazi” fue el calificativo hacia el delantero debido a su peso en grupos militares ucranianos de ultraderecha.

Este hecho ha generado una gran controversia en redes sociales. Al fin y al cabo, el propio Román ha pertenecido a grupos de ideología carente de sentido ético. Sin embargo, han existido actitudes que han hecho apología a la violencia de género. ¿Quién no recuerda cánticos de apoyo a Rubén Castro por su supuesto ejercicio del maltrato hacia su ex pareja?

Tampoco podemos recordar como el sector más sinvergüenza de la grada del Atlético de Madrid cantó en el Vicente Calderón: “ea ea ea, Puerta se marea”. Esta propia grada ha llegado a pedir a gritos en el Wanda Metropolitano Los Biris del Sevilla calcaron la misma actitud con Sergio Ramos.

Otra acción vomitiva ha sido el racismo sistemático hacia jugadores de raza negra. Han caído plátanos hacia Dani Alves, se han hecho onomatopeyas de monos hacia William José y hubo un partido en el que Eto´o quiso abandonar un partido por insultos de indeseables en La Romareda.

Sin embargo, uno de los episodios racistas que más han llegado al corazón ha sido el que sufrió el malogrado rayista Wilfred Agbonavbare. Jugó desde 1990 a 1996 en el Rayo Vallecano y una de sus primeras oportunidades para resultar decisivo para su equipo surgió en mayo de 1993.

El conjunto rayista se jugaba la permanencia en el Estadio Santiago Bernabeu ante un Real Madrid que pugnaba por la Liga contra el Barça de Cruyff. Wilfred soñaba con fichar con el conjunto blanco y quería que visualizaran. Confesó las siguientes palabras al Diario ABC: “Si me ficharan, lo haría bien. Solo necesitaría que me probarán y se lo demostraría”.

Cumplió con su parte sin ningún tipo de problema. Realizó un encuentro espectacular ante el conjunto de Benito Floro. Una serie de paradas antológicas y un penalti parado al mismísimo Michel provocó que el equipo culé diera un paso más hacia la Liga.

Aquella actuación enervó desmesuradamente a un sector putrefacto del Estadio. No solamente hubo niños que se burlaban de su raza como si fuera el último chiste de Jaimito, si no que la afición cantó a coro: “negro, cabrón, recoge el algodón”.

Aquella bochornosa situación no acabó en el campo. Fuera del mismo pudimos ver a un señor mayor pronunciando las siguientes palabras: “la culpa ha sido del maldito negro de los cojones y del Andújar Oliver”. Mientras tanto, su hijo miraba a su padre con el mismo orgullo que tenía Carlos Sainz al ver como su padre ganaba el Rally París-Dakar a los 55 años. Incluso hubo un chico que dijo que iban a ir a Vallecas a machacarlo.

Sin duda, el de ayer no ha sido ni será el último episodio en el que el mundo de los ultras y la actividad social de muchos jugadores rompan una barrera que ponga en jaque el respeto mútuo. Al fin y al cabo, el fútbol es un elemento educativo y su rol está en juego.

 

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