Villa, gracias por ser nuestro goleador

Artículo como homenaje al "Pichichi" de la selección

@Guaje7Villa
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David Villa ha inaugurado su último título en Japón junto a su amigo Andrés Iniesta. De este modo, año nuevo y vida nueva. O lo que es lo mismo, ha cerrado la década de los años 2019 colgando las botas después de haber entrado en el selecto grupo de leyendas del fútbol español.

Mientras que un jugador de su quinta como Joaquín alargará su presencia en Primera División hasta la cuarentena, Villa ha decidido dejar su carrera deportiva después de haber perforado porterías en cuatro continentes.

Sin embargo, su leyenda se forjó en su país de origen, España. A día de hoy, es el máximo goleador de la historia del combinado nacional gracias a los 59 tantos marcados. ¿Quién se lo iba a decir a un jugador de corazón minero que abrió su periplo profesional a principios del Siglo XXI en las categorías inferiores del Sporting?

Después de haber destacado en el conjunto asturiano, dio el salto a la Primera División en el Zaragoza -equipo con el que venció la Copa del Rey y la Supercopa de España en 2004-. Su periplo como maño le catapultó al Valencia. Dio el salto definitivo en la ciudad del Turia, obteniendo registros goleadores estratosféricos.

Para rizar el rizo, Luis Aragonés le había dado la batuta en una Selección que acabaría haciendo historia logrando tres títulos consecutivos, entre ellos una Copa del Mundo. Sus actuaciones no pasaron desapercibidos en los grandes clubes y acabó recalando en el Barça de Guardiola que se encontraba en la cresta de la ola.

En aquel equipo desarrolló un papel secundario. Tenía que actuar de extremo para facilitarle los espacios a un Messi que actuaba como delantero centro. No puso ninguna mala cara y lo dio todo en cada partido y muy a pesar de su lesión de gravedad que sufrió a finales de 2011.

Su última parada en el fútbol de alto nivel tuvo lugar en el Atlético de Madrid. Mientras que el proyecto de Simeone iba a llegar a su cenit en forma de Liga y final de Liga de Campeones, Villa se encontraba en el ocaso de su carrera. Este hecho no le impidió realizar un trabajo sublime en la presión y en facilitarle el desarrollo total de Diego Costa y el aumento de sus cifras goleadoras.

En aquel momento y al igual que ahora, prefirió decir antes sobre el fútbol antes que el fútbol decidiera sobre su propia carrera deportiva. De este modo, optó por otras aventuras exóticas marcando goles en Australia, Estados Unidos y Japón.

Sin duda, se trata una trayectoria deportiva larga llena de aventuras trepidantes en las que siempre ha prevalecido su pasión hacia el fútbol. Por lo tanto, siempre ha disfrutado compitiendo al servicio del equipo que se ha encontrado.

Pisó la cima a sus 29 años y podría haberles dicho a Guardiola o Simeone que era Campeón del Mundo y que iba a trabajar como le viniera en gana. Sin embargo, tuvo la humildad y sobre todo, la profesionalidad de jugar cuando los entrenadores lo han estimado oportuno y anteponer los triunfos colectivos a los individuales.

Al igual que el propio Joaquín, debería ser el ejemplo de un jugador que nunca perdió el hambre competitiva y sobre todo, la humildad necesaria para mantenerse tantos años en la élite. ¿Quién será el siguiente delantero en seguir sus pasos y superar sus números con La Roja? Ojalá lo sepamos más tarde que pronto, sería señal de que la segunda estrella está más cerca que pronto.

 

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