Iago Aspas, un gran reserva del 87

El gallego ha demostrado a lo largo de su carrera deportiva que mejora como el buen vino

Fuente: @aspas10
0 7

Iago Aspas, junto a Denis Suárez, fue un gran culpable del patinazo que dio el Real Madrid en el último encuentro de Liga. Es cierto que no anotó ningún tanto, pero su saber estar en el terreno de juego junto a su carácter impetuoso dio alas a los celestes.

Sin embargo, existen demasiadas circunstancias detrás de tanta influencia en el equipo. No solamente le toca seguir pujando por la codiciada plaza de delantero para la Selección Española de cara a la Eurocopa 2020. También es oportuno recordar que su técnica evoluciona con el paso de los años.

Lejos de seguir el típico camino de jugador internacional, es decir, empezar a destacar en las categorías inferiores, llegar a su clímax llegado al cuarto de siglo y comenzar la baja de rendimiento iniciada la treintena, Iago ha seguido un camino inusual.

Fuente: @aspas10

Su consolidación en la élite surgió de forma pausada y no a los mandos de un club lleno de glamour. Tuvo que esperar hasta los 26 años para demostrar su valía en el Celta de Vigo durante el año de su vuelta a la Primera División.

Aquella gran actuación en la temporada 2012/13 supuso una apertura de puertas a clubes de marcado prestigio internacional. Sin embargo, sus andanzas en el Liverpool y Sevilla no fueron el éxito que esperaba.

Parecía que había llegado el cenit de su carrera deportiva. Volvió al Celta y a los 28 años de edad, acercándose a su ocaso. Lejos de los prejuicios hacia su devenir profesional, resurgió de sus cenizas y salió su carácter pillo cargado de un enorme pundonor hacia el balompié.

A pesar de su creciente rendimiento, su puesto en el combinado nacional se antojaba complicado. Existía una etapa de transición en la selección comandada por Lopetegui y había que apostar por una horda de jugadores sub 23.

Pero la palabra imposible no existía en el diccionario de Iago. Se estrenó con la indumentaria nacional en noviembre de 2016 ante Inglaterra y lo hizo anotando un tanto. Acababa de abrir una puerta que siempre quedó entreabierta ante tanta competencia en el puesto de delantero.

Pero su constancia ha sido premiada de forma sistemática. Acabó yendo al Mundial de Rusia en el metió el gol decisivo que clasificaba a España hacia los octavos de final como primeros de grupos. No obstante, tuvo el dudoso honor de fallar el penalti definitivo que mandaba a La Roja de vuelta a casa ante el propio anfitrión.

Este hecho resalta otra de sus cualidades: la resiliencia. Recuerdo que hace un año entrevisté a uno de los futbolistas más míticos del Numancia, José Antonio Culebras, y me recordó que su etapa en el Levante le permitió tomarse con mayor optimismo los momentos en los que las situaciones venían mal dadas.

Iago hizo lo propio cuando sufrió una grave lesión la temporada pasada mientras que su equipo se veía abocado al descenso. A día de hoy, tiene que pelear por la misma calamidad mientras que los 33 años no pasan en balde.

Pero ni siquiera los años pueden con su tenacidad. El duelo por entrar en los planes para Luis Enrique de cara al Europeo de 2020 está servido y la meritocracia suele vencer al DNI. Jugadores como Albiol o Cazorla son el espejo del gallego.

Dejar una respuesta

Your email address will not be published.

dieciseis − ocho =

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar