Luis Arconada: un cancerbero de leyenda

Rescato del baúl de los recuerdos un artículo que dediqué hace 7 años al considerado por muchos como el mejor portero de la historia, un sentido homenaje al mito viviente de la Real Sociedad de San Sebastián, con un repaso por su trayectoria deportiva en el club txuri-urdin y en la Selección Española

Imagen de la Real Sociedad
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El guardameta más mítico de la historia txuri-urdin, vio la luz en su amada San Sebastián, un 26 de junio de 1954. Su hermano pequeño, Gonzalo, es entrenador de fútbol, figurando en su palmarés equipos como la Real Sociedad, la UD Almería y el CD Numancia. Su tío por parte de madre, Ignacio Echarri, defendió los colores de la Real durante 10 años (1954 – 164).

Sus inicios

Arconada recibiendo una camiseta conmemorativa del Lengokoak en septiembre de 2012. Imagen del CD Lengokoak

Los primeros pasos de su exitosa carrera profesional, los dio en la modesta SD Lengokoak, un club donostiarra con más de 40 años de vida, caracterizado por su labor pionera en la formación de jóvenes valores, responsables no sólo de la formación del propio Arconada, sino también de jugadores de la talla de Artola, Urruti, Boronat , Arzak o David Zurutuza.

Su progresión despertó la atención de la Real Sociedad, que se hizo con sus servicios en 1970, con tan sólo 16 años, empezando a jugar en el San Sebastián CF, con la finalidad de proseguir con su formación en el filial txuri-urdin.

Jugar en la Real, un sueño cumplido

Imagen del Real Betis

El joven guardameta donostiarra ascendió a la primera plantilla realista en 1974, con 20 años recién cumplidos, coincidiendo con dos porteros sensacionales como eran Pedro María Artola y Francisco Javier Urrutikoetxea, que le cerraban el camino hacia la titularidad.

El fichaje de Artola por el FC Barcelona en 1975, permitió al joven Arconada, asentarse como suplente de Urruti en el primer equipo, llegándole la oportunidad de su debut como titular en un encuentro de copa de la UEFA, ante el Liverpool un 22 de octubre de 1975.

La progresión imparable del canterano desbancó de la titularidad al veterano Urruti en el último tercio de campeonato, haciéndose indiscutible en la meta txuri-urdin, lo que obligó a Urruti a aceptar una oferta del RCD Español de Barcelona, para poder continuar disfrutando de minutos lejos del mítico Atocha.

A partir de ese momento, Arconada se convertiría en el meta titular e indiscutible de la Real, durante 13 temporadas consecutivas, defendiendo la portería donostiarra en 551 encuentros oficiales, convirtiéndose en uno de los mejores guardametas del mundo, en seria disputa con porteros de la talla del belga Jean Marie Paff, el británico Peter Shiltono el italiano Dino Zoff, entre otros metas de leyenda.

Arconada capitaneó a la mejor generación de futbolistas en la historia de la Real Sociedad, entre los que destacaban los ilustres Jesús Mari Zamora, Roberto López Ufarte, José Mari Bakero, Txiki Beguiristain, Alberto Górriz o Jesús María Satrústegui entre otros; con quienes conquistó los dos únicos títulos ligueros en la historia del club (1981-1982 y 1982-1983), sin duda alguna un hito histórico para un club modesto como es la Real Sociedad.

En esa época, Arconada logró alzar también los títulos de la Copa del Rey de 1987 y la Supercopa de España de 1982.

Su excelencia bajo los palos le valió la conquista de tres premios Zamora, como portero menos goleado del campeonato liguero (1980, 1981 y 1982).

Imagen de Quifa League Game

Si por algo destacaba Luis Arconada era por su agilidad felina, que le permitía efectuar paradas inverosímiles para cualquier otro cancerbero, además de ser un consumado especialista en el mano a mano con los delanteros rivales y un experto en la detención de penas máximas.

Su fuerte carisma y su férreo sentimiento como patriota vasco, carecterizaban a un guardameta que rechazó ofertas de los más grandes hasta los últimos días de su carrera futbolística, prefiriendo quedarse en su amada San Sebastián, que aceptar un contrato millonario para la época, que le hubiese convertido en el arquero mejor pagado del momento. Su sentimiento realista le permitió llegar a lo más alto del fútbol mundial, desde un club de cantera, que peleó con los más grandes de tú a tú, algo increíble en los tiempos que corren.

Imagen del Informe Robinson

Desde el mítico Ricardo Zamora, ningún otro portero consiguió alcanzar el status de guardameta mediático hasta la aparición de Luis Arconada, testigo que ha heredado en nuestros tiempos, el actual capitán del Real Madrid y de la Selección Española, Iker Casillas.

Una grave lesión le llevó a retirarse con 35 años de edad para desconsuelo de su legión de fans que traspasaban las fronteras de Donosti y cuya afición se quedaba huérfana sin su ídolo, con el mítico lema no pasa nada, tenemos a Arconada, resonando en el graderío del viejo Atocha, como el canto de guerra de los realistas ante la visita de los grandes equipos europeos que se enfrentaban a los irreductibles txuri-urdines.

Sonrisas y lágrimas en la Selección Española

Imagen de UEFA.com

Arconada comenzó su andadura en la Roja, defendiendo los colores de la Selección Olímpica, con la que jugaría 2 encuentros en los JJOO de Montreal de 1976.

El 27 de febrero de 1977 debutó con la absoluta en un amistoso con Hungría. Fue el primer encuentro de los 68 partidos como internacional, en los que encajó un total de 62 tantos, convirtiéndose en el capitán y referente del combinado nacional.

Defendiendo los colores de España, a pesar de su conocido sentimiento independentista, Arconada participó en los Mundiales de Argentina 78 y de España 82; además de disputar la Eurocopa de Italia 80 y de Francia 84.

En el Mundial de España, Arconada sufrió una de sus mayores decepciones en su carrera, cayendo en la Segunda fase, a pesar de las expectativas puestas en la Roja para alzarse con el título, merced a la condición de locales.

Imagen de La Vanguardia

En la Eurocopa de Francia, España logró llegar a la finalísima frente a la anfitriona, en gran parte gracias a las decisivas intervenciones de Arconada, que lograron mantener al equipo español en pie. Sin embargo, el destino no fue benévolo con el cancerbero, que perdería la final con el conjunto capitaneado por Michele Platini, quien en el Parque de los Príncipes, lograba anotar un tanto decisivo para los intereses franceses, que sorprendentemente se le escaparía al meta vasco cuando parecía tener la situación controlada, colándose por debajo de su brazo en una desafortunada jugada, que afearía el espléndido campeonato que había efectuado hasta ese momento el capitán de la Roja. Los franceses se proclamarían campeones con un definitivo 2-1, relegando a la Selección Española a un subcampeonato, que hasta la fecha sólo era superado por el título conquistado por la Selección en 1964 ante la extinta URSS por 2-1.

En 1985 sufriría una gravísima lesión que le apartaría antes de tiempo de las convocatorias con la Selección, cuyo puesto fue ocupado por el entonces prometedor cancerbero del Athletic de Bilbao, Andoni Zubizarreta.

 

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