Manneh, el gambiano que juega en Polonia y que captó el Barça

El centrocampista, que comparte vestuario en el Górnik Zabrze con los españoles Igor Angulo y Jesús Jiménez, llegó a recalar en La Masía tras su paso por su país natal, Senegal y Qatar coincidiendo en tierras catalanas con jugadores como Marc Cucurella, Abel Ruiz o Ansu Fati

Manneh mostrando la camiseta del Górnik / Foto: Michal Chwieduk Fokusmedia
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El Górnik Zabrze, actual 12º en la Ekstraklasa de 16 equipos, puede presumir de tener en su plantel a un futbolista que dio sus ‘pinitos’ como juvenil en la cantera de uno de los colosos del fútbol mundial: el FC Barcelona. Se trata de Alasana Manneh, un jugador pequeño (170 cm.) pero con un físico privilegiado, con llegada al marco rival y buena visión de juego. Nacido en la capital de Gambia, Fanjul, un 8 de abril de 1998, el centrocampista ha sido uno de los jugadores más perjudicados por el parón a causa de la epidemia del coronavirus ya que en los últimos encuentros fue un fijo para el técnico del cuadro silesiano, Marcin Brosz.

No es muy habitual ver en la Liga polaca a jugadores africanos. El congoleño Christian Maghoma (Arka Gdynia), el bisauguineano-portugués José Gomes (Lechia Gdańsk) y el zambiano Lubambo Musonda (Śląsk Wrocław) conforman la lista actual de futbolistas del continente negro en Polonia. Un elenco en el que también se podría incluir a José Kanté (Legia Varsovia) de raíces guineanas aunque nacido en España, más concretamente en Sabadell. También tienen ancestros de África otros dos jugadores del Legia, Vamara Sanogo y William Rémy, ambos nacidos en Francia.

Raro es ver a un jugador de Gambia como Alasana Manneh por el este de Europa. Un país que solo tiene frontera con Senegal, de mucha más tradición futbolística que su pequeño vecino. Gambia tiene como a su mayor ídolo histórico al mítico Alhaji Momodo Nije, más conocido como Biri Biri. Jugó en el Sevilla FC donde le recuerdan con alegría y jolgorio ya que cuenta con peñas y grupos de fans con su nombre. Manneh también puede presumir de haber jugado en España. Antes, cuando apenas era un niño, pasó de su país natal a Senegal. Y de allí fue captado por la prestigiosa Academia de futbolistas Aspire con sede en Doha (Qatar).

Manneh en un entreno previo a la Youth League / Manel Montilla MD

El país árabe cuenta en Senegal con una escuela para futbolistas de África y a ella perteneció Manneh que, de esta manera, tuvo que abandonar a su familia con vistas a hacer cumplir su sueño de ser futbolista y, de paso, salir de las dificultades económicas con las que tienen que lidiar en el día a día la gran mayoría de las familias gambianas. Posteriormente, salió de Senegal rumbo a Qatar donde tenían lugar torneos más importantes. “Fue una lección de vida para mí, pues durante mucho tiempo fue muy duro, durante medio año no vi a nadie de mi familia, tuvimos clases en la escuela, entrenamientos, partidos… Cuando mis familiares vinieron a visitarme, estaba muy contento”, declaró el actual jugador del Górnik al medio polaco Przegląd Sportowy.

El talento que atesoraba era excelso. Su primera gran actuación tuvo lugar en la Mediterranean International Cup (MIC) de 2015 cuando aún era infantil. Fue incluido en el once ideal del torneo disputado en la Costa Brava. Por eso, de cara a la temporada 2016/17 el FC Barcelona se fijó en él. Una apuesta del Director Deportivo Robert Fernández. Un nuevo talento a incluir en la prestigiosa escuela de La Masía. Fue el primer futbolista formado en la Academia qatarí que llegaba directamente al fútbol formativo del Barça.

Fue otro cambio drástico en la vida del gambiano, algo que vio como necesario cuando tenía 18 años de edad: “Cuando llegué a la famosa Academia del FC Barcelona, ​​era parecido a lo de Qatar, volví a vivir solo, además en un nuevo ambiente, pero me acostumbré, me gustó esa vida. Me hizo más fuerte y mi familia me apoyó y respetó mi decisión. Quería crecer.”, explica el futbolista.

Manneh en un choque con el Barça juvenil / FC Barcelona Twitter

Jugó de primeras con el equipo juvenil sub 19 entrenado por Gabri. Se le recuerda un golazo en el encuentro que cerraba la primera vuelta de la Liga ante el Nástic de Tarragona. Fue el 2-0, un trallazo desde fuera del área que se coló por la escuadra. Un gran tanto. Llegó a jugar además cuatro encuentros en la UEFA Youth League, la Liga de Campeones de esa categoría. Coincidió con jugadores que hoy día destacan como Marc Cucurella (Getafe CF), Abel Ruiz (cedido al Sporting de Braga por el Barça), Jordi Mboula (cedido al Huesca por el Mónaco) y sobre todo Ansu Fati, una de las perlas del fútbol mundial, y eso que éste aún era de edad cadete cuando Manneh andaba por tierras catalanas. Sin embargo, como relató a Przegląd Sportowy su mejor amigo en su estancia en Barcelona fue otro jugador africano, Braima Fati, natural de Guinea-Bissau.

El club azulgrana cedería a Manneh a mediados de la 2017/18 a la UE Sabadell en 2ªB y más tarde temporada y media al Etyr Veliko Tarnovo, de la Primera División búlgara. Allí anotó cuatro goles y dio cuatro asistencias en 37 duelos. Su experiencia en el corazón de Bulgaria le valió para introducirse en el mercado de los países del este. Rumanía, Hungría, Polonia, Eslovaquia, a los que hay que incluir otros más alejados geográficamente como Grecia y Chipre son campeonatos que se retroalimentan de futbolistas. Fue el caso de Manneh que acabó en el Górnik Zabrze por el que fichó el pasado verano tras acabar su vinculación con el FC Barcelona. Su arranque en Polonia, a donde ha llegado para crecer como futbolista con apenas 21 años, no fue sencillo. Quizás por su temperamento introvertido y serio. No es una persona muy habladora como admite y es muy espiritual. “Soy musulmán, rezo cinco veces al día y me siento libre. Soy una mejor persona gracias a mi religión“, dice el centrocampista africano.

En la presente campaña, Manneh está cumpliendo la primera de las tres temporadas que firmó con el Górnik Zabrze, el equipo más laureado de Polonia con 14 ligas y en el que comparte vestuario con dos futbolistas españoles: Igor Angulo y Jesús Jiménez. Comenzó la temporada siendo fijo para Marcin Brosz pero fue perdiendo protagonismo sobre todo a raíz del mes de septiembre. Lo recuperó tras el parón invernal en febrero hasta ahora que la Liga está aplazada por la crisis de la pandemia del COVID-19. Ya con suficiente tiempo para valorar, el africano piensa que la liga polaca es mucho más fuerte que la búlgara. Pudo recalar en Suiza o Bélgica en vez de en Polonia pero la oferta del Górnik fue mejor.

Manneh pugna con el portugués Rafael Lopes, del Cracovia / Dariusz Hermiersz

Zabrze espera ser un trampolín para cumplir el sueño de jugar en alguna de las mejores ligas europeas. También quiere aportar en el desarrollo de un modesto equipo nacional gambiano con el que jugó hasta la fecha 10 minutos en un amistoso ante República Centroafricana. Un futbolista muy bien dotado técnicamente, que puede hacer maravillas con su pierna izquierda y que toma buenas decisiones con el balón. Los técnicos del Górnik buscan que mejore su velocidad de reacción y su fuerza tan demandada en un fútbol tan físico y de choque como el polaco.

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